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Suicidio: Romper el silencio que lo rodea y terminar con el estigma

El Día Mundial para la Prevención del Suicidio cobra cada vez más importancia. Expertos en este tema y víctimas han alzado la voz para pedir que se hable de este asunto y se ayude a su prevención. El suicidio constituye uno de los mayores problemas de salud pública, aún desatendido

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Profesionales médicos y supervivientes han reclamado, en un acto celebrado en Madrid con motivo del Día Mundial para la Prevención del Suicidio (10 de septiembre), que se deje de estigmatizar y que se rompa el silencio que lo rodea como pasos imprescindibles para prevenir y evitar unas 4.000 muertes anuales en España.

En el marco de esta conmemoración, también ha tenido lugar el I Congreso de Suicidología, organizado por la Sociedad Española de Suicidología.

“Sabemos cómo prevenir el suicidio, pero no lo hacemos”

Andoni Anseán, presidente de la Sociedad Española de Suicidología (SES), ha denunciado: “Sabemos cómo prevenir el suicidio, pero no lo hacemos”. Al tiempo ha declarado que estamos ante una “tragedia de magnitud, pero invisible en España”, a pesar de causar 10 muertes diarias y suponer un gran reto para la salud pública.

La mayoría de los suicidios se registran entre los 35 y 60 años, aunque los ancianos ostentan una tasa 4 o 5 veces superior y los jóvenes los mayores índices de tentativa.

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El presidente de la SES, Andoni Anseán/Foto facilitada por él

También ha señalado que un 17% de los suicidas habían visitado a su médico de cabecera el día en que pusieron fin a su vida “y no para hablar de ello”.

Según Aseán, hay que abordar el suicidio con políticas de prevención en los adolescentes, mientras que en el caso de los mayores “se debe incidir en señales de alerta del entorno”.

A su juicio, la salud pública debe afrontar el reto de detectar ese riesgo suicida o ese trastorno afectivo a tiempo y, para poder hacerlo, hay que “tener conciencia de que ese problema existe”.

No obstante, ha advertido que en España no hay sensibilidad ni política, ni sanitaria ni social ante este aspecto.

Tal como explica Andoni Anseán, “queremos poner un grano de arena en la visualización, concienciación y sensibilización sanitaria, mediática, política y social hacia el que creemos que es el principal problema de salud pública del Sistema Nacional de Salud”.

“Nadie se espera que una persona que esté a su lado se suicide, pero todas las personas que se suicidan tienen alguien a su lado”, ha puntualizado este experto.

En otro foro de debate, la psicóloga María Mallo y el psiquiatra Mario de Matteis, que se encargan desde 2014 de un programa de atención a los suicidas en el Hospital Gregorio Marañón de Madrid, han destacado que las enfermedades mentales están detrás de un 90% de los casos, pero en otro 10% se debe a las circunstancias del “momento vital”.

Carlos Soto, padre de una joven que se suicidó hace dos años y siete meses, ha relatado “lo difícil que es ser superviviente del suicidio” y ha recordado cómo tuvo que aprender a vivir tras la muerte de su única hija con la ayuda de psiquiatras, psicólogos y medicación.

Junto a su mujer, Olga Ramos, coordina el Grupo de Familiares y Allegados en Duelo por Suicidio de la Red Aipis y asegura que las estadísticas mienten, ya que las cifras reales pueden ser “el doble de los 10 suicidios diarios que se contabilizan”.

Soto apuesta por hablar del suicidio en los centros educativos, ya que “los jóvenes están ansiosos por saber, y el veto lo ponen profesores y padres”. Por ello, han elaborado una guía de prevención para profesores, que “le está costando mucho distribuir”, -reconoce-, y otra para padres.

Alerta a los progenitores de que vigilen cambios anímicos, incrementos de la tristeza, la falta de comunicación, excesivos encierros de los jóvenes en sus habitaciones y, sobre todo, pide que pregunten a sus hijos si tiene intenciones suicidas.

“Preguntar salva vidas”, insiste, mientras su mujer advierte de que hay que elegir muy bien a los profesionales porque en muchas ocasiones se “pone a gente con problemas en manos de quien no sabe tratarlos”.

María Isabel Torrejón, una joven gaditana diagnosticada de Trastorno Obsesivo Compulsivo (TOC) y superviviente de suicidio, ha asegurado: “Es una enfermedad como otra cualquiera, que se aprende a controlar y se puede vivir con ella”.

Además, critica con dureza el estigma impuesto en la sociedad a los que han “tenido devaneos con el suicidio” y asegura que “la sociedad y los medios de comunicación tienen mucha culpa de calificarlos de locos”.

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EPA/ANDY RAIN

Teléfono de la Esperanza: Puesta en marcha de un nuevo número

Por su parte, el Teléfono de la Esperanza, con el objetivo de prevenir el elevado número de suicidios que se producen en España, ha activado el número móvil 717 003 717.

En 2016 atendieron 1.517 llamadas de temática suicida de las que, en 32 casos, el acto suicida ya estaba en curso.

En España se producen 3.602 fallecimientos anuales por suicidio, o lo que es lo mismo 10 personas se quitan la vida cada día. Se trata de unas cifras que suponen casi el doble de fallecimientos que los provocados por accidentes de tráfico (1.880).

Ante estas cifras, desde la ONG han defendido la necesidad de un Plan Nacional de Prevención del Suicidio, planes autonómicos y dotación presupuestaria para su puesta en marcha y ejecución.

Desde el Teléfono de la Esperanza, hacen un llamamiento “a cuantos se sientan perseguidos por el fantasma del suicidio para que ‘rompan el silencio’ y compartan su dolor”.

Asimismo, trasladan a la opinión pública la necesidad de mejorar la Atención Primaria para detectar a personas en riesgo, de incrementar la calidad de los servicios de Salud Mental y de implementar campañas que aminoren el estigma social que acompaña a la enfermedad mental.

De igual manera, piden un plan de formación para sanitarios, profesores, trabajadores sociales, personal de los servicios de emergencia y de los cuerpos de seguridad, así como trabajadores en el ámbito de tercera edad.

Por último, solicitan al Instituto Nacional de Estadística (INE) que mejore los estudios sobre el suicidio y que se acometa un plan de actuación en las redes sociales para detección temprana de riesgo de los más jóvenes.

La OMS alerta: “Cada 40 segundos hay un suicidio”

Desde 2002, la Organización Mundial de la Salud (OMS) aconseja que se dé visibilidad al suicidio y, por ello, solicitan a los medios de comunicación a que contribuyan a la prevención de estas muertes, (800.000 muertes por suicidio cada año en el mundo).

Según la doctora Alexandra Fleischmann, del Departamento de Salud Mental y Abuso de Sustancias de la OMS, “cada 40 segundos hay un suicidio y por cada uno de ellos hay otros 20 intentos”.

Los factores de riesgo del suicidio son la depresión y desórdenes asociados con el alcohol, las drogas, la violencia, los traumas, las pérdidas, situaciones de conflicto así como el acoso escolar.

Finalmente señaló que la prevención del suicidio, reconocido como una importante prioridad de salud pública y cuya reducción forma parte del plan de acción de la OMS y de los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la ONU, requiere de una “respuesta integral de diferentes sectores y niveles”.

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Infografía: OMS

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