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¿Qué hace un enfermero andaluz en Londres?

EFEsalud marca un número de teléfono internacional que empieza por el prefijo 44 de Gran Bretaña… suena el pitido de la conexión y responde Víctor Ruiz Simón, un español que trabaja en el área de Neonatología de la sanidad pública británica

¿Qué hace un enfermero andaluz en Londres?
Víctor Ruiz junto a una colega británica en Londres

Víctor, de 31 años de edad, se encarga de proteger la vida de los recién nacidos en la UCI del “University College London Hospital”. Y es feliz, aunque eche de menos su Córdoba natal, porque le encanta su profesión.

Pero también había sido dichoso cuando trabajaba en el área de Neonatología del Hospital Universitario del Valle de Hebrón en Barcelona o cuando adquirió la experiencia de enfermería en el Hospital Universitario de Girona, y aún más en su etapa de estudiante de enfermería en su ciudad natal.

El sindicato de Enfermería SATSE es rotundo: “España hace la inversión, forma a uno de los mejores profesionales del mundo y el rendimiento de su calidad se desarrolla en otros países”.

El paro se encama en la enfermería

Según datos del Consejo General de Enfermería, a fecha uno de junio de 2012, la tasa de paro ha aumentado en el sector hasta el 6,55%, es decir, 16.300 desempleados de 250.121 enfermeras y enfermeros no jubilados.

Según datos de SATSE, a finales de septiembre de este año habría casi 12.200 parados de 268.309 profesionales colegiados, por los 7.281 de 2011 y los 3.562 de 2010.

El Sistema Nacional de Salud (SNS) español, que está considerado como el séptimo mejor del mundo, ofrece una ratio de 541 enfermeras y enfermeros por cada 100.000 habitantes. En Europa la media es de 797 y en los países de la OCDE, de 840.

España necesitaría alrededor de 118.000 enfermeros más para alcanzar la media europea y mirar de cerca a países como Finlandia, con una cifra de 2.365, Dinamarca e Irlanda, con más de 1.500, Alemania con 1.115 o Reino Unido con 988.

Ofertas en el extrajero

La Unión Europea, a través de Euronursing, ha convocado para este año 11.773 puestos de trabajo, la mayor parte destinados a Reino Unido -6.927- y Alemania -2.163-. Destacan también los empleos ofertados en Francia, Bélgica, Suecia, Austria y Finlandia.

En cambio, los países más afectados por la crisis económica casi no necesitan personal de enfermería: Grecia 16, Italia tres, y Portugal, ninguno.

Solo en el primer semestre de 2012 han emigrado 383 enfermeras y países como Arabia Saudí han solicitado 100.000 especialistas españoles en enfermería al Consejo General de Enfermería.

La migración a otros países europeos comenzó en 1990. En 2002 emigraron 576 y en 2011 se alcanzó la cifra de 914. La tendencia se rompió al alza a partir de 2008, cuando se empezó a notar la crisis económica en España.

Hasta enero de 2011 la mayoría del personal de enfermería que emigraba al extranjero o a otras comunidades autónomas de España provenía de Andalucía.

Trabajar en el Reino Unido

Víctor Ruiz no esperó a que la crisis se lo llevara por delante. Hizo una maleta colmada de vocación y desembarcó en las costas anglosajonas en abril de 2011.

Cuando vio el panorama sintió deseos de salir corriendo: “los alquileres estaban por las nubes y las casas dejaban mucho que desear”. Pero no se amilanó, “hay mucha gente que te ayuda y muy pronto dejas de estar perdido”.

Como no era bilingüe, su nivel era de bachillerato y academia, se alojó en la casa de una familia de Brighton y contrató un curso de inglés. Mientras conocía los entresijos del idioma de Shakespeare aprovechó el tiempo para entender la burocracia británica.

Aprobó el First Certificate -ahora prepara el examen del Cambridge Cetificate in Advanced English- y Víctor se fue a vivir a Londres. Encontró una habitación y empezó a buscar trabajo.

Utilizó los servicios de una empresa de empleo especializada en el ámbito de la medicina: “te gestionan muchísimos papeles”, opina. Y en agosto de 2011 le ofrecieron un contrato en un centro privado de nivel 2, el “Portland Hospital for Women and Children”.

“El hospital me facilitó, incluso, ‘la accommodation’ -el alojamiento-” y ahí comenzó su vida laboral en el extranjero. Trabajó siete meses en una UCI “con bebés grandes y gorditos de 34 semanas de gestación… y yo venía del Valle de Hebrón, donde cuidaba a todo tipo de neonatos”.

Víctor sintió “un parón profesional” y dio un paso al frente. Se conectó a internet y entró en la web del NHS, similar al SNS del Ministerio de Sanidad español.

“Te registras en ‘jobs’ e incluyes todos los datos necesarios para trabajar en la red de salud pública británica, donde hay una infinidad de puestos

Aunque el proceso “se hizo eterno”, consiguió que le hicieran una entrevista en inglés y le seleccionaron. Empezó a trabajar en abril de 2012 en la UCI del área de neonatología del UCLH, un hospital que acoge a bebés de riesgo, los estabiliza y los traslada a otros centros hospitalarios más cercanos al ámbito familiar.

El valor de la enfermería española

Víctor acaba de terminar un máster a distancia en Farmacología impartido por la Universidad de Valencia, pagado de su bolsillo, y ha empezado otro presencial, de tres meses, sobre cuidados intensivos en la City University, que le abona su centro hospitalario.

Su currículo educativo es muy completo: graduado en Fisioterapia y Enfermería, posgrados en Pediatría y Neonatología. Y está lleno de cursos como los de Emergencias Neonatales o Lactancia Materna que ha recibido este mismo año en el UCLH londinense.

El CGE destaca que “la enfermería española es de primerísimo nivel y está mucho más avanzada que en estos países”. Un buen ejemplo sería la inyección intravenosa: “en Inglaterra es necesario hacer un curso y en España se pone desde primero de carrera”.

En opinión de Víctor:  “los españoles ofrecemos más conocimientos en cuidados básicos, mientras que la enfermería inglesa cumple a rajatabla el protocolo y se cubre las espaldas. Documentan su trabajo con mucho ‘paperwork” y registran todos sus procedimientos”

En Inglaterra, el médico prescribe el medicamento; el farmacéutico registra y proporciona el fármaco; y dos enfermeros ajustan la dosis al peso del bebé y sus circunstancias. Se hacen cuatro chequeos previos a la administración de la medicina:

  • Cada enfermero calcula la dosis por separado (cuando te hacen la entrevista de trabajo te examinan de cálculo matemático) y luego se contrastan los resultados.
  • Si coinciden todos los datos, incluidos los protocolos hospitalarios y la prescripción del médico, la dosis se administra al bebé, identificado con dos pulseras con un número de registro.

“Todo el proceso es muy lento, pero se traduce en muchísima seguridad para el bebé. Incluso los medicamentos se encuentra bajo llave y se necesita un código de acceso”

En el UCLH londinense el nivel tecnológico de la UCI es similar al Valle de Hebrón, pero existen otras diferencias a las que “necesitas adaptarte bien”:

  • Cada habitación de la UCI dispone de cuatro cunas o incubadoras y asignan a dos enfermeros. En casos muy graves se recibe el apoyo de otro enfermero: “en Barcelona, tres enfermeras para seis cunas, para obtener un plus de atención permanente”.
  • Forma de intubar al bebé: “aquí se hace por la boca y no por la nariz”.

Víctor Ruiz echa de menos algunos cuidados “que debería recibir el bebé para disminuir cualquier secuela neurológica”. Se trata de adaptar el medio a las condiciones del útero materno:

  • Regular la iluminación de las habitaciones.
  • Cubrir las incubadoras.
  • Procurar hacer el menor ruido posible.
  • Intentar que los bebés descansen en determinadas posiciones que beneficien a su salud.
  • Manipular al bebé entre dos personas, aunque sea para cambiar un pañal, con la mayor delicadeza posible.
“Por ejemplo, para comprobar que una vía funciona correctamente y es permeable, mueven el brazo del bebé, en vez de agrupar todos los cuidados para evitar molestias”

El obstáculo del idioma y el progreso laboral

Londres es una gran ciudad, con un gran ritmo de vida, multicultural, donde viven personas de todas las partes del mundo… pero se habla el inglés y en un centro hospitalario es trascendental. “No tenía el vocabulario necesario para expresar mis conocimientos”, nos cuenta Víctor:

“Hace unos meses, pensaba: ¡por Dios, qué patata de parte le he dado a mi compañera!

“Ahora he absorbido el inglés de forma natural: “doy todos los detalles y lo entienden todo. Me quedo satisfecho”.

Después de seis meses de prueba en el UCHL el contrato de trabajo se convierte en indefinido y no se necesita opositar para asegurar el puesto de trabajo. “La supervisora de enfermería valoró mi evolución al mes  y a los tres meses de incorporarme a Neonatología”, explica Víctor.

“Gano un poco más de dinero que en Barcelona, pero el nivel de vida en Londres es más alto. Aunque el sistema de remuneración me permitirá ganar un mayor sueldo, al depender de mi esfuerzo personal“:

  • En función de la banda y rango salarial que se determina por antigüedad, experiencia, máster y cursos.
  • En función de turnos, nocturnidad y festivos.
  • En una jornada laboral de 37,5 horas semanales.

El enfermero Víctor Ruiz Simón no desea regresar a España. Después de estos meses en Londres afirma que “es donde tengo que estar. Estoy bien y quiero seguir aquí, desarrollando mi profesión y mi inglés, fundamental  para trabajar en ‘Médicos sin Fronteras‘, mi sueño.

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