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Psiquiatría infantil: “Un niño no es un adulto pequeño”

La niñez es una etapa crucial en el desarrollo de los seres humanos. La psiquiatría infantil parte de la premisa de que “un niño no es un adulto pequeño” y pone el foco en la especialización en este periodo. Con el objetivo de cubrir este espacio carente de especialización en España se han celebrado las XII Jornadas Científicas de la Fundación Alicia Koplowitz

Psiquiatría infantil: “Un niño no es un adulto pequeño”
El desarrollo de la especialidad de psiquiatría infantil es fundamental para el abordaje temprano de los problemas psiquiátricos/Ralf Hirschberger

España, junto con Lituania y Rumanía, son los únicos países de la Unión Europea donde no está instalada la especialidad de psiquiatría infantil, tal y como reivindica la doctora María Concepción Guisasola, médico y Coordinadora Científica de la fundación Alicia Koplowitz.

Una correcta atención durante esta etapa para el control de las patologías es, en palabras de la doctora Guisasola, crucial. “Estamos hablando de poder cambiar la trayectoria de los resultados académicos y de futuro, la interacción de los niños con su entorno”, resalta.

La doctora afirma que el hecho de no abordar cualquiera de las patologías tratadas en las jornadas va a tener peores consecuencias en rendimiento académico, mayores dificultades laborales y consecuencias en la salud física y en el entorno relacional y habitual en el que viven los niños.

La niñez, esa etapa comprendida entre 6 y 12 años, se considera también el periodo de latencia o infancia media, unos años que dividen infancia y adolescencia. Como afirman desde la fundación Alicia Koplowitz, pese a que son años caracterizados por importantes cambios físicos, emocionales, sociales y psicosociales, han recibido menor atención de la comunidad científica.

Por este motivo, en la fundación se recogen una serie de puntos que enfatizan la importancia de la psiquiatría infantil y, por tanto, de la realización de estas jornadas:

  • Las consultas de los servicios de salud mental aumentan rápidamente a partir de los cinco años
  • Los problemas de salud mental se entrelazan especialmente con la actividad escolar y su desarrollo educativo
  • Los problemas de salud mental cristalizan en patrones más firmes durante la  infancia media que en los años preescolares

Estas peculiaridades subrayan la importancia de la especialización en psiquiatría infantil y adolescente. “Las patologías se manifiestan de una manera distinta en las diversas etapas del ciclo vital de la persona, y el especialista de adultos no va a tener formación especializada en este área“, señala la experta.

Además, la doctora destaca que el abordaje de las patologías del niño requiere una perspectiva sistémica. “Tenemos que pensar no solo en su biología, sino también en su entorno, tanto para hacer investigación como para valorar y estudiar cuales son las patologías que presentan, y para su tratamiento”.

Sin esta especialización, las patologías psiquiátricas en la infancia pueden pasar desapercibidas. “Necesitamos profesionales formados para ser capaces de diferenciar qué es lo que le está pasando. Si no, no vamos a detectarlo y muchos de estos niños no van a poder ser diagnosticados y no se les podrá ofrecer un tratamiento”, afirman desde la fundación.

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Un pediatra hace una revisión a una niña/Erik S. lesser

En esta etapa se dan importantes acontecimientos que modulan el crecimiento, como el desarrollo cognitivo, el desarrollo de los conceptos y habilidades sociales, las relaciones con los padres y la familia, con los amigos, factores escolares y educacionales, logros personales y factores emocionales.

Comprender al niño en un proceso de neurodesarrollo en todos los aspectos implica contemplar su desarrollo cognitivo, el desarrollo del lenguaje y de la inteligencia, el desarrollo emocional, el desarrollo conductual y de las habilidades sociales, tal y como explica la doctora Mari Domínguez, presidenta de la Asociación de Científicos en Salud Mental del Niño y Adolescente de la fundación Alicia Koplowitz en Londres.

La doctora Domínguez también pone el foco en la interacción entre la biología y el entorno en varios niveles: la biología del niño y su predisposición genética por una parte, junto con el entorno en el que vive (la familia y los iguales, fundamentalmente). Este binomio manifiesta su influencia tanto en la vida cotidiana como en la aparición de patologías concretas.

El primer eslabón en la cadena para detectar estos problemas son las familias. La doctora proporciona una serie de señales que pueden servir de alerta ante un posible problema en la niñez. “No es un mensaje alarmista sino de prudencia y de acompañamiento de los niños”.

Percibir que el niño está presentando dificultades en el aprendizaje en el colegio, en la interacción social, o notar que algún problema físico está interaccionando con su estado emocional puede ser interpretado como una señal de alerta. Si fueran a nivel de aprendizaje, el primer lugar de diálogo debería ser la escuela, mientras que si son emocionales o de interacción social se podría iniciar un diálogo con el médico de atención primaria, según recomienda la doctora.

Las jornadas

En las distintas mesas de las jornadas Desarrollo y salud mental en la niñez (6-12 años): Prevención, detección y atención temprana en psiquiatría infantil, se han abordado las patologías más destacadas en este ámbito y franja de edad, bien por su frecuencia o por su especificidad.

Por este motivo, conocer el programa de las jornadas arroja conclusiones sobre cuales son los trastornos a los que prestar atención en la niñez. En primer lugar se han abordado patologías como los “trastornos internalizantes y externalizantes, es decir, los trastornos emocionales y conductuales de los niños, los más frecuentes”.

Por otra parte, los especialistas han hablado de las enfermedades del neurodesarrollo como el trastorno específico del lenguaje, que la ponente calificó como trastorno invisible debido a que, a menudo, pasa desapercibido. “Ella resaltó la importancia de diferenciar este trastorno para no confundirlo con un trastorno del aprendizaje o de la interacción social”, explica la doctora Guisasola. A este grupo también pertenecen el autismo, la hiperactividad y el síndrome de Tourette.

También se llevó a cabo una charla específica presentada por una de las exbecarias de la fundación Alicia Koplowitz, la doctora Lorena Fernández de la Cruz, psicóloga clínica que actualmente trabaja en el Instituto Karolinska de Estocolmo, sobre el Trastorno Obsesivo Compulsivo (TOC).

La jornada del viernes comenzó con los trastornos emocionales y conductuales. Tras esta se celebró una mesa dedicada a trastornos menos frecuentes pero severos, de aparición muy temprana, como la psicosis de inicio temprano o los trastornos afectivos (depresivos y bipolar). “Son menos frecuentes en esta etapa, pero también se pueden presentar”.

La conferencia magistral que clausuró las jornadas corrió a cargo de Charlotte Ulrikka Rask, profesora e investigadora del Hospital Universitario Arthaus de Risskov (Dinamarca), centrada en la somatización, bajo el título Cuando mi hijo está malo y el médico no sabe por qué, otra de las fronteras de la psiquiatría infantil y adolescente, un problema muy frecuente en los niños.

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