ABECEDARIO DE LA NUTRICIÓN

Yodo, esencial para el buen funcionamiento del tiroides

En el Abecedario de la Nutrición llegamos a la letra “Y” y tratamos el “Yodo”, un mineral esencial para el correcto funcionamiento de nuestro organismo, ya que es un componente clave de las hormonas tiroideas que producen la glándula tiroides. Analizamos sus beneficios y los grandes riesgos que tiene su carencia o el exceso en su consumo

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La sal yodada es la base para conseguir el yodo en nuestra alimentación. EFE/GUILLAUME HORCAJUELOLa sal yodada es la base para conseguir el yodo en nuestra alimentación. EFE/GUILLAUME HORCAJUELO

La responsable de salud y nutrición de Nestlé, Anabel Aragón, afirma que el yodo es esencial para que funcionen correctamente nuestras hormonas tiroideas, y a su vez, nuestro organismo.

“Las hormonas tiroideas tienen funciones vitales tales como regular el metabolismo de la energía y los nutrientes como las proteínas, carbohidratos y grasas. También afectan al crecimiento de los tejidos, especialmente al nervioso; participan también en la regulación de la temperatura corporal”, explica la especialista.

Por eso el aporte adecuado de yodo contribuye al funcionamiento normal de la tiroides, pero si éste fuera excesivo puede ocasionar problemas de salud como el hipertiroidismo; y si su aporte es demasiado bajo, puede generar hipotiroidismo o incluso secuelas irreversibles si este déficit es severo o se produjera, por ejemplo, en el embarazo, lactancia o primer año de vida.

Cuánto yodo debemos tomar

sal yodo

Sal. EFE/Khaled Elfiqi.

Las necesidades diarias de yodo son en realidad muy pequeñas, 150 microgramos al día para adultos y adolescentes; lo que pasa es que aumenta casi el doble durante la lactancia y el embarazo.

Aproximadamente, el 40% de la población mundial se encuentra en riesgo de deficiencia de yodo. En Europa los niños en edad escolar y las mujeres embarazadas en periodo de lactancia son los grupos identificados por posible deficiencia de yodo.

El riesgo de déficit de yodo es una realidad en la población española, especialmente en mujeres ya que un estudio de la Encuesta Nacional de Ingesta Dietética (ENIDE) en 2012 refleja que el 80% de las mujeres estarían por debajo de la ingesta recomendada; aunque este estudio no contabilizó la sal añadida, que podía ser o no yodada. El método adecuado para determinar una deficiencia de yodo habría que medirlo mediante la orina.

Dado el problema de salud pública que producen los déficit de yodo, la recomendación general es que la población consuma sal yodada.

Alimentos que son fuente de yodo

Es difícil cubrir este mineral con alimentos, por eso la base debe ser la sal yodada o enriquecida en yodo, esta sal tiene 60 miligramos de yodo por cada 100 gramos de sal. Con media cucharadita, ya tendríamos la cantidad recomendada en un día, los 150 microgramos.

Podemos encontrar yodo en alimentos como:

Pescado nutrición

EFE/

  • Pescados
  • Mariscos
  • Sal marina
  • Productos lácteos (sobre todo de rumiantes que se han alimentados con piensos enriquecidos en yodo)
  • Algas
  • Vegetales (su contenido depende del mineral del suelo donde se han cultivado)

“Aunque los alimentos vegetales no destacan por su contenido en yodo, las patatas y los frijoles blancos son los más ricos en este mineral, algunos tienen sustancias bociógenas y deben controlarse en caso de hipotiroidismo”, afirma Anabel Aragón.

Sustancias bociógenas y alimentos que las contienen

La experta en salud explica que las sustancias bociógenas son componentes de algunos vegetales que actúan impidiendo el aprovechamiento orgánico del yodo, es decir, que aunque tomemos yodo nuestro cuerpo no lo va a aprovechar.

“El yodo ingerido no se puede aprovechar para la hormona tiroidea y esto nos puede llevar a problemas de tiroides: el hipotiroidismo, el bocio u otros trastornos de deficiencia”, advierte.

Los alimentos que tienen estas sustancias son las hortalizas de la familia de las crucíferas como: col, coliflor, brócoli, coles de bruselas y otras como nabos y rábanos. Una vez cocinadas, que es como normalmente se consumen, desaparece esta sustancia por completo.

Algas, gran fuente de yodo

algas yodo

Algas. EFE/NATURE

“El contenido de yodo es tan alto en las algas, que pueden superar la cantidad recomendada del día; esto puede dar lugar a un peligro para la salud, 10 gramos de algas marinas podrían superar esta cantidad”, declara la especialista en nutrición.

Añade, que la población japonesa dispone de mecanismos metabólicos adaptados a las altas ingestas de yodo porque ellos han consumido tradicionalmente grandes cantidades de pescado y algas, pero nosotros no estamos acostumbrados.

Y a pesar de que los japoneses poseen estos mecanismos adaptativos, es habitual encontrar personas con problemas del tiroides ocasionado por el excesivo consumo de yodo.

Ni excesos ni carencias

Déficit = Hipotiroidismo

“Si tenemos déficit puede ocasionar bocio, que es un crecimiento importante de la glándula tiroides para intentar compensar la falta de yodo en la dieta. Esto ocasiona problemas respiratorios y de deglución al tragar los alimentos”, añade Anabel Aragón

En estos casos se da el denominado hipotiroidismo o baja producción de la hormona y ocasiona síntomas como:

  • Obesidad
  • Fatiga
  • Depresión

No obstante, el bocio también puede darse en altos casos de ingesta de yodo cuando es de forma muy continuada.

Durante el embarazo y la lactancia, la deficiencia severa de yodo, puede ocasionar problemas graves como:

vegetales yodo

Alimentos vegetales. FOTOTECA CARMEN TELLO LAB:J.LIZÓN

  • Abortos
  • Partos prematuros
  • Anomalías congénitas en los bebés

“Los hijos de madres con insuficiencia de yodo en el embarazo podrían sufrir retraso mental, problemas de crecimiento, en la audición o en el habla”, indica la experta.

En España, la recomendación general es que las mujeres embarazadas tomen sal yodada y tres raciones de lácteos para cubrir sus necesidades de yodo. Sólo usar suplementos cuando el médico lo prescriba por conclusiones en una evaluación completa.

Exceso = Hipertiroidismo

Por otro lado, el exceso de yodo es muy poco frecuente pero puede ocasionar hipertiroidismo, o lo que es lo mismo, una elevación de producción de hormonas tiroideas.

Los síntomas más frecuentes son:

  • Falta de concentración
  • Temblores
  • Fatiga
  • Nerviosismo

“El excesivo aporte de yodo en la dieta habitual, tal y como hemos comentado antes, puede ocasionar bocio y eso siempre debe valorarlo un profesional de la salud”, remacha Anabel Aragón.

L@s niñ@s de San Rafael

La salud de l@s niñ@s de San Rafael dibujada con tiza y pensada con el corazón.
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La responsable de salud y nutrición de Nestlé, Anabel Aragón, afirma que el yodo es esencial para que funcionen correctamente nuestras hormonas tiroideas, y a su vez, nuestro organismo.

“Las hormonas tiroideas tienen funciones vitales tales como regular el metabolismo de la energía y los nutrientes como las proteínas, carbohidratos y grasas. También afectan al crecimiento de los tejidos, especialmente al nervioso; participan también en la regulación de la temperatura corporal”, explica la especialista.

Por eso el aporte adecuado de yodo contribuye al funcionamiento normal de la tiroides, pero si éste fuera excesivo puede ocasionar problemas de salud como el hipertiroidismo; y si su aporte es demasiado bajo, puede generar hipotiroidismo o incluso secuelas irreversibles si este déficit es severo o se produjera, por ejemplo, en el embarazo, lactancia o primer año de vida.

Cuánto yodo debemos tomar

sal yodo

Sal. EFE/Khaled Elfiqi.

Las necesidades diarias de yodo son en realidad muy pequeñas, 150 microgramos al día para adultos y adolescentes; lo que pasa es que aumenta casi el doble durante la lactancia y el embarazo.

Aproximadamente, el 40% de la población mundial se encuentra en riesgo de deficiencia de yodo. En Europa los niños en edad escolar y las mujeres embarazadas en periodo de lactancia son los grupos identificados por posible deficiencia de yodo.

El riesgo de déficit de yodo es una realidad en la población española, especialmente en mujeres ya que un estudio de la Encuesta Nacional de Ingesta Dietética (ENIDE) en 2012 refleja que el 80% de las mujeres estarían por debajo de la ingesta recomendada; aunque este estudio no contabilizó la sal añadida, que podía ser o no yodada. El método adecuado para determinar una deficiencia de yodo habría que medirlo mediante la orina.

Dado el problema de salud pública que producen los déficit de yodo, la recomendación general es que la población consuma sal yodada.

Alimentos que son fuente de yodo

Es difícil cubrir este mineral con alimentos, por eso la base debe ser la sal yodada o enriquecida en yodo, esta sal tiene 60 miligramos de yodo por cada 100 gramos de sal. Con media cucharadita, ya tendríamos la cantidad recomendada en un día, los 150 microgramos.

Podemos encontrar yodo en alimentos como:

Pescado nutrición

EFE/

  • Pescados
  • Mariscos
  • Sal marina
  • Productos lácteos (sobre todo de rumiantes que se han alimentados con piensos enriquecidos en yodo)
  • Algas
  • Vegetales (su contenido depende del mineral del suelo donde se han cultivado)

“Aunque los alimentos vegetales no destacan por su contenido en yodo, las patatas y los frijoles blancos son los más ricos en este mineral, algunos tienen sustancias bociógenas y deben controlarse en caso de hipotiroidismo”, afirma Anabel Aragón.

Sustancias bociógenas y alimentos que las contienen

La experta en salud explica que las sustancias bociógenas son componentes de algunos vegetales que actúan impidiendo el aprovechamiento orgánico del yodo, es decir, que aunque tomemos yodo nuestro cuerpo no lo va a aprovechar.

“El yodo ingerido no se puede aprovechar para la hormona tiroidea y esto nos puede llevar a problemas de tiroides: el hipotiroidismo, el bocio u otros trastornos de deficiencia”, advierte.

Los alimentos que tienen estas sustancias son las hortalizas de la familia de las crucíferas como: col, coliflor, brócoli, coles de bruselas y otras como nabos y rábanos. Una vez cocinadas, que es como normalmente se consumen, desaparece esta sustancia por completo.

Algas, gran fuente de yodo

algas yodo

Algas. EFE/NATURE

“El contenido de yodo es tan alto en las algas, que pueden superar la cantidad recomendada del día; esto puede dar lugar a un peligro para la salud, 10 gramos de algas marinas podrían superar esta cantidad”, declara la especialista en nutrición.

Añade, que la población japonesa dispone de mecanismos metabólicos adaptados a las altas ingestas de yodo porque ellos han consumido tradicionalmente grandes cantidades de pescado y algas, pero nosotros no estamos acostumbrados.

Y a pesar de que los japoneses poseen estos mecanismos adaptativos, es habitual encontrar personas con problemas del tiroides ocasionado por el excesivo consumo de yodo.

Ni excesos ni carencias

Déficit = Hipotiroidismo

“Si tenemos déficit puede ocasionar bocio, que es un crecimiento importante de la glándula tiroides para intentar compensar la falta de yodo en la dieta. Esto ocasiona problemas respiratorios y de deglución al tragar los alimentos”, añade Anabel Aragón

En estos casos se da el denominado hipotiroidismo o baja producción de la hormona y ocasiona síntomas como:

  • Obesidad
  • Fatiga
  • Depresión

No obstante, el bocio también puede darse en altos casos de ingesta de yodo cuando es de forma muy continuada.

Durante el embarazo y la lactancia, la deficiencia severa de yodo, puede ocasionar problemas graves como:

vegetales yodo

Alimentos vegetales. FOTOTECA CARMEN TELLO LAB:J.LIZÓN

  • Abortos
  • Partos prematuros
  • Anomalías congénitas en los bebés

“Los hijos de madres con insuficiencia de yodo en el embarazo podrían sufrir retraso mental, problemas de crecimiento, en la audición o en el habla”, indica la experta.

En España, la recomendación general es que las mujeres embarazadas tomen sal yodada y tres raciones de lácteos para cubrir sus necesidades de yodo. Sólo usar suplementos cuando el médico lo prescriba por conclusiones en una evaluación completa.

Exceso = Hipertiroidismo

Por otro lado, el exceso de yodo es muy poco frecuente pero puede ocasionar hipertiroidismo, o lo que es lo mismo, una elevación de producción de hormonas tiroideas.

Los síntomas más frecuentes son:

  • Falta de concentración
  • Temblores
  • Fatiga
  • Nerviosismo

“El excesivo aporte de yodo en la dieta habitual, tal y como hemos comentado antes, puede ocasionar bocio y eso siempre debe valorarlo un profesional de la salud”, remacha Anabel Aragón.

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