VIOLENCIA MACHISTA

Violencia machista: depresión, fibromialgia, insomnio, lumbalgias….

La violencia machista contra la mujeres constituye un grave problema de salud pública y causa depresión, estrés postraumático, ansiedad, insomnio, trastornos alimentarios e intento de suicidio, cefaleas, lumbalgias, dolores abdominales, fibromialgia, trastornos gastrointestinales, limitaciones de la movilidad y mala salud en general

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Un grupo de artistas españoles y etíopes posan delante del mural instalado en la Universidad Complutense de Madrid en el que han plasmado sus dibujoUn grupo de artistas españoles y etíopes posan delante del mural instalado en la Universidad Complutense de Madrid en el que han plasmado sus dibujos y mensajes contra la violencia machista. EFE/Kote Rodrigo

Toda esta inacabable lista de dolencias son citadas por la Organización Mundial de la Salud (OMS); sus  estimaciones señalan que una de cada tres mujeres en el mundo han sufrido violencia machista física y/o sexual bien por su pareja o por terceros, y que un 38% de los asesinatos de mujeres que se producen, también a nivel mundial, son cometidos por su pareja masculina.

En España en lo que va de año son once las víctimas por violencia machista, una lacra que no cesa y que supone una gran “devastación psicológica y emocional” para las mujeres que la sufren, afirman a EFEsalud Marta Ramos y María Ángeles de la Cruz, psicólogas expertas en este problema, que tratan a diario con víctimas de esta violencia.

Para Ramos, quien trabaja en el centro integral de recuperación de mujeres de la Federación Nacional de Asociaciones de Mujeres Separadas y Divorciadas, la devastación emocional es de tal calibre que se registran también intentos de suicidio, y trastornos de la atención y de la memoria.

A veces, señala, se presentan asimismo trastornos alimentarios, anorexia y/o bulimia, así como conductas adictivas, y baja autoestima.

La mujeres víctimas de la violencia machista, explica, comienzan a filtrar su existencia a través de la culpa, el miedo, la vergüenza.. y pueden llegar también a un estado de desesperanza o indefensión aprendida :”Nada de lo que haga o intente me va a ayudar para salir de aqui”, piensan

Porque el maltratador a través de sus estrategias puede llegar incluso a anular el criterio de realidad de la mujer, y “ahí empiezan a dudar de sí mismas, de lo que ella ve y siente; creen que son ellas las que lo provocan y eso es peligroso porque incluso pude afectar a la identidad de la persona”.

Para salir de esa situación requieren de una intervención integral e individualizada, y hay que trabajar con la red familiar y social, a medio y largo plazo. El problema es cuando no tienen ni siquiera esa red.

Violencia machista - Detenido como presunto autor de

EFE/Pablo Otín

Hipervigilancia

Para esta especialista es clave que estas mujeres víctimas de violencia machista entiendan que “el problema lo tiene el otro, que es anormal relacionarse con violencia…”.

A nivel orgánico, recalca, sufren dolores de cabeza, tensión muscular, problemas digestivos, y diagnósticos relacionados con enfermedades autoinmunes como fibromialgia.

“Ellas están en un estado de hipervigilancia a todos los niveles, vigilancia emocional, cognitiva, que les afecta a la atención, la memoria o la capacidad de concentración. Es un estrés continuado durante 48 horas”.

En su opinión tenemos una ley muy buena, pero no se aplica, faltan recursos y luego está el tema de la educación, apenas se trata preventivamente este problema en colegios e institutos de una forma continuada y transversal, advierte la experta.

También considera que la victimización secundaria es “tremenda”.., cuando se dice la victima asesinada no había denunciado, como si fuera tan fácil hacerlo:” Siempre se hace responsable a la mujer cuando no lo es. El problema es que el contexto no les da ninguna seguridad y de nada sirve que denuncie si no se puede poner al maltratador en un lugar donde no pueda seguir ejerciendo la violencia”.

“Ser victima de alguien a quien has querido o quieres o has depositado la confianza es devastador porque te daña la capacidad de relación contigo mismo y con los demás”, concluye esta psicóloga.

Violencia machista

EFE/Juan Ferreras

Devastación emocional

María Ángeles de la Cruz  coincide en que en muchos casos las mujeres víctimas de violencia machista llegan a desarrollar un estrés postraumático.

Refiere que lo que ven cuando estas mujeres llegan a terapia es una “gran devastación emocional, padecen mucha ansiedad y terminan desarrollando muchos problemas psicosomáticos: intestinales , cervicales, problemas de sueño, colon irritable, fibromialgia, dolor y fatiga crónica…”

También les ocurre que no pueden dejar de revivir las situaciones de agresión de las que han sido víctimas, están permanentemente en alerta y reaccionan con un miedo intenso ante estímulos que no son amenazantes, como por ejemplo, un portazo.

La recuperación emocional, apunta la experta, es muy complicada porque su vida social, económica y laboral también lo es, y resulta “muy difícil trabajar un estrés postraumático cuando se quedan sin red de apoyo (laboral, familiar, social) como consecuencia de esta violencia, que deja huella en el presente y en la recuperación futura…”

El miedo a iniciar nuevas relaciones siempre está presente y muchas veces hay que hacer una reparación profunda para iniciar una relación sana.

Finalmente apunta que cada vez llegan a la consulta chicas más jóvenes, de 14 y 15 años, y los tiempos en la escalada de la violencia son más cortos, es decir entre los primeros menosprecios y la violencia física pura y dura, transcurre poco tiempo.

Violencia machista: últimas cifras

  • Uno de cada seis asesinatos en España en 2016 fue un crimen machista.
  • Pero se trata de un balance provisional:  hay otros ochos casos de posibles crímenes machistas pendientes de investigación, que podrían elevar la cifra total a 52 asesinatos.
  • Desde 2009, no ha habido ningún año en el que la cifra haya sido inferior al medio centenar de mujeres asesinadas, víctimas de esta violencia.

 

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Publicado en: Mujer e infancia

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Cáncer de mama

Los niños de San Rafael

El Hospital San Rafael de Madrid inauguró a finales de 2013 la nueva decoración de su cuarta planta de hospitalización pediátrica. Surgió entonces la idea de instalar pizarras en cada una de las puertas de las habitaciones, donde cada niño o niña pudiera customizar su entorno y dar rienda suelta a su imaginación y creatividad con el fin de enviar mensajes positivos a todos los profesionales, familiares, amigos y otros pacientes que compartieran in situ su experiencia hospitalaria.

El Hospital San Rafael de Madrid inauguró a finales de 2013 la nueva decoración de su cuarta planta de hospitalización pediátrica. Surgió entonces la idea de instalar pizarras en cada una de las puertas de las habitaciones, donde cada niño o niña pudiera customizar su entorno y dar rienda suelta a su imaginación y creatividad con el fin de enviar mensajes positivos a todos los profesionales, familiares, amigos y otros pacientes que compartieran in situ su experiencia hospitalaria.

Toda esta inacabable lista de dolencias son citadas por la Organización Mundial de la Salud (OMS); sus  estimaciones señalan que una de cada tres mujeres en el mundo han sufrido violencia machista física y/o sexual bien por su pareja o por terceros, y que un 38% de los asesinatos de mujeres que se producen, también a nivel mundial, son cometidos por su pareja masculina.

En España en lo que va de año son once las víctimas por violencia machista, una lacra que no cesa y que supone una gran “devastación psicológica y emocional” para las mujeres que la sufren, afirman a EFEsalud Marta Ramos y María Ángeles de la Cruz, psicólogas expertas en este problema, que tratan a diario con víctimas de esta violencia.

Para Ramos, quien trabaja en el centro integral de recuperación de mujeres de la Federación Nacional de Asociaciones de Mujeres Separadas y Divorciadas, la devastación emocional es de tal calibre que se registran también intentos de suicidio, y trastornos de la atención y de la memoria.

A veces, señala, se presentan asimismo trastornos alimentarios, anorexia y/o bulimia, así como conductas adictivas, y baja autoestima.

La mujeres víctimas de la violencia machista, explica, comienzan a filtrar su existencia a través de la culpa, el miedo, la vergüenza.. y pueden llegar también a un estado de desesperanza o indefensión aprendida :”Nada de lo que haga o intente me va a ayudar para salir de aqui”, piensan

Porque el maltratador a través de sus estrategias puede llegar incluso a anular el criterio de realidad de la mujer, y “ahí empiezan a dudar de sí mismas, de lo que ella ve y siente; creen que son ellas las que lo provocan y eso es peligroso porque incluso pude afectar a la identidad de la persona”.

Para salir de esa situación requieren de una intervención integral e individualizada, y hay que trabajar con la red familiar y social, a medio y largo plazo. El problema es cuando no tienen ni siquiera esa red.

Violencia machista - Detenido como presunto autor de

EFE/Pablo Otín

Hipervigilancia

Para esta especialista es clave que estas mujeres víctimas de violencia machista entiendan que “el problema lo tiene el otro, que es anormal relacionarse con violencia…”.

A nivel orgánico, recalca, sufren dolores de cabeza, tensión muscular, problemas digestivos, y diagnósticos relacionados con enfermedades autoinmunes como fibromialgia.

“Ellas están en un estado de hipervigilancia a todos los niveles, vigilancia emocional, cognitiva, que les afecta a la atención, la memoria o la capacidad de concentración. Es un estrés continuado durante 48 horas”.

En su opinión tenemos una ley muy buena, pero no se aplica, faltan recursos y luego está el tema de la educación, apenas se trata preventivamente este problema en colegios e institutos de una forma continuada y transversal, advierte la experta.

También considera que la victimización secundaria es “tremenda”.., cuando se dice la victima asesinada no había denunciado, como si fuera tan fácil hacerlo:” Siempre se hace responsable a la mujer cuando no lo es. El problema es que el contexto no les da ninguna seguridad y de nada sirve que denuncie si no se puede poner al maltratador en un lugar donde no pueda seguir ejerciendo la violencia”.

“Ser victima de alguien a quien has querido o quieres o has depositado la confianza es devastador porque te daña la capacidad de relación contigo mismo y con los demás”, concluye esta psicóloga.

Violencia machista

EFE/Juan Ferreras

Devastación emocional

María Ángeles de la Cruz  coincide en que en muchos casos las mujeres víctimas de violencia machista llegan a desarrollar un estrés postraumático.

Refiere que lo que ven cuando estas mujeres llegan a terapia es una “gran devastación emocional, padecen mucha ansiedad y terminan desarrollando muchos problemas psicosomáticos: intestinales , cervicales, problemas de sueño, colon irritable, fibromialgia, dolor y fatiga crónica…”

También les ocurre que no pueden dejar de revivir las situaciones de agresión de las que han sido víctimas, están permanentemente en alerta y reaccionan con un miedo intenso ante estímulos que no son amenazantes, como por ejemplo, un portazo.

La recuperación emocional, apunta la experta, es muy complicada porque su vida social, económica y laboral también lo es, y resulta “muy difícil trabajar un estrés postraumático cuando se quedan sin red de apoyo (laboral, familiar, social) como consecuencia de esta violencia, que deja huella en el presente y en la recuperación futura…”

El miedo a iniciar nuevas relaciones siempre está presente y muchas veces hay que hacer una reparación profunda para iniciar una relación sana.

Finalmente apunta que cada vez llegan a la consulta chicas más jóvenes, de 14 y 15 años, y los tiempos en la escalada de la violencia son más cortos, es decir entre los primeros menosprecios y la violencia física pura y dura, transcurre poco tiempo.

Violencia machista: últimas cifras

  • Uno de cada seis asesinatos en España en 2016 fue un crimen machista.
  • Pero se trata de un balance provisional:  hay otros ochos casos de posibles crímenes machistas pendientes de investigación, que podrían elevar la cifra total a 52 asesinatos.
  • Desde 2009, no ha habido ningún año en el que la cifra haya sido inferior al medio centenar de mujeres asesinadas, víctimas de esta violencia.

 

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