postparto

Pilates con tu bebé

No debes esperar para recuperar la forma tras el embarazo; eso sí, tu tiempo escasea y probablemente tampoco puedas o quieras pasar mucho tiempo sin tu hijo. El pilates te da la solución incorporando en los ejercicios a tu bebé. Una clase con pocas alumnas, música relajante y una luz tenue; las mamás además de una botella de agua traen consigo a unos invitados muy especiales: Luca, Lucía y Nerea. Tan solo falta Iago, el mellizo de Nerea, pero Arantxa, su mamá, los va turnando cada semana. Con dos quizá sería demasiado

Las colchonetas de los bebés están dobladas para ser más mullidas, en el centro de la sala y cada madre las cubre con su mantita. Los niños se encuentran cómodos y relajados, es como estar jugando con mamá en el salón de casa.

Después de un embarazo, el cambio en el cuerpo de la mujer es muy grande. “Me propuse ver cuál era la disciplina física que puede ayudar a la mamá a recuperar la forma tras el parto y el pilates engloba muchas de ellas”. Es la conclusión a la que llegó Sara Cañamero, matrona, enfermera pediátrica, monitora de pilates y mamá por partida doble.

La clase consiste en una serie de ejercicios de pilates que, junto con el bebé, puede practicar una mujer que acaba de dar a luz, ya sea por cesárea o parto vaginal.

“Es, además, un espacio para que las mamás compartan inquietudes o preocupaciones”, nos cuenta Cañamero.

El bebé es incluido dentro de las dinámicas, especialmente en los ejercicios de brazos. Cuatro o seis semanas después del parto la mamá debe ir acostumbrando al cuerpo a nuevas posturas y al peso del bebé que va a ir aumentando.

Las madres lo disfrutan pero están concentradas. Los ejercicios son duros, tal y como es el pilates; no se nota una suavización por las circunstancias; ellas hacen, de veras, la actividad física que su cuerpo necesita para recuperarse.

No sólo es importante el suelo pélvico sino también todo lo que conlleva el postparto.

Los abdominales, tan denostados tantas veces, forman un armazón que sujeta las vísceras desde dentro y nuestra columna por fuera; a la hora de dar de mamar está muchas horas con malas posturas. No sólo aparece el lumbago del postparto sino también dolores de espalda más serios, tendinitis, etc”, asegura Cañamero.

Atención especializada

No es común encontrar una monitora de pilates que además sea matrona y enfermera pediátrica, como es el caso de Sara, y esta circunstancia es bien aprovechada por las mamás como Marga: “Le preguntamos sobre lactancia materna; ya nos ayudaba con dudas durante el embarazo; por un lado es nuestra profesora de deporte y por otro consejera en estos temas”.

La atención de los especialistas se centra principalmente en la preparación antes del parto; existe un déficit de atención en el postparto que no es fácil de manejar para las madres quienes suelen postergar el ejercicio físico a su vuelta al trabajo perdiendo unos meses clave.

“Las disfunciones del suelo pélvico, si se tratan enseguida, no se cronifican. Pérdidas de orina o disfunciones sexuales no son normales y si la madre es consciente de ello se puede atajar. No sólo hablamos de incontinencia a lo mejor es sequedad vaginal o una disfunción”,  afirma la matrona.

Fácil para la mamá

El ejercicio se realiza de forma gradual y las madres pueden incorporarse a la clase después de la cuarentena ya sea parto natural o cesárea.

“Según el estado del suelo pélvico le decimos sus límites. Quienes hayan sufrido una cesárea no podrán hacer algunas posiciones; adecuamos los ejercicios a cada mamá”, afirma la monitora.

El parto de Arantxa fue doble pero cada semana trae a uno de sus bebés. En su caso, ha comprobado los beneficios del pilates antes, durante y después del embarazo: “Gracias al pilates me olvidé de los dolores de espalda; ahora que tengo que cargar con dos bebés me ayuda mucho. Los estiramientos me vienen muy bien para evitar contracturas”.

El ambiente relajado es absoluto y también ayuda mucho. Las madres entienden mejor que nadie la circunstancia de todas las alumnas y que el niño llore o le llegue la hora de la toma es de lo más natural.

“A veces hay que parar para dar el pecho. Las mamás están relajadas, no hay problema porque todas están en la misma situación”, señala Cañamero.

Beneficios para ambos

El apego es muy importante y el bebé no se separa de la mamá.

Se estimulan los sentidos del bebé. “La mamá lo toca constantemente, se acerca, se aleja. El estímulo del sistema vestibular (equilibrio y control espacial) va fenomenal para la maduración del sistema nervioso”, afirma la matrona.

María, mamá de Luca, tiene que variar algunos ejercicios pues sufre una tendinitis y cargar al bebé de un determinado modo puede ser malo para la recuperación de la muñeca. Para ella, hacer pilates con su bebé es una combinación perfecta: “Lo hago por compartir una actividad con él. Puedo compaginar el hecho de hacer ejercicio y estar con él”.

El ejercicio físico nos ayuda en todas las etapas de la vida, tanto física como psicológicamente y en este caso impulsa la normalización de los cambios corporales de la madre. “Fortalece los músculos, incrementa la energía, libera endorfinas; te ves mejor, sales de casa y todo ello sin separarte del bebé”, asegura Cañamero.

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Cáncer de mama

Los niños de San Rafael

El Hospital San Rafael de Madrid inauguró a finales de 2013 la nueva decoración de su cuarta planta de hospitalización pediátrica. Surgió entonces la idea de instalar pizarras en cada una de las puertas de las habitaciones, donde cada niño o niña pudiera customizar su entorno y dar rienda suelta a su imaginación y creatividad con el fin de enviar mensajes positivos a todos los profesionales, familiares, amigos y otros pacientes que compartieran in situ su experiencia hospitalaria.

El Hospital San Rafael de Madrid inauguró a finales de 2013 la nueva decoración de su cuarta planta de hospitalización pediátrica. Surgió entonces la idea de instalar pizarras en cada una de las puertas de las habitaciones, donde cada niño o niña pudiera customizar su entorno y dar rienda suelta a su imaginación y creatividad con el fin de enviar mensajes positivos a todos los profesionales, familiares, amigos y otros pacientes que compartieran in situ su experiencia hospitalaria.

Las colchonetas de los bebés están dobladas para ser más mullidas, en el centro de la sala y cada madre las cubre con su mantita. Los niños se encuentran cómodos y relajados, es como estar jugando con mamá en el salón de casa.

Después de un embarazo, el cambio en el cuerpo de la mujer es muy grande. “Me propuse ver cuál era la disciplina física que puede ayudar a la mamá a recuperar la forma tras el parto y el pilates engloba muchas de ellas”. Es la conclusión a la que llegó Sara Cañamero, matrona, enfermera pediátrica, monitora de pilates y mamá por partida doble.

La clase consiste en una serie de ejercicios de pilates que, junto con el bebé, puede practicar una mujer que acaba de dar a luz, ya sea por cesárea o parto vaginal.

“Es, además, un espacio para que las mamás compartan inquietudes o preocupaciones”, nos cuenta Cañamero.

El bebé es incluido dentro de las dinámicas, especialmente en los ejercicios de brazos. Cuatro o seis semanas después del parto la mamá debe ir acostumbrando al cuerpo a nuevas posturas y al peso del bebé que va a ir aumentando.

Las madres lo disfrutan pero están concentradas. Los ejercicios son duros, tal y como es el pilates; no se nota una suavización por las circunstancias; ellas hacen, de veras, la actividad física que su cuerpo necesita para recuperarse.

No sólo es importante el suelo pélvico sino también todo lo que conlleva el postparto.

Los abdominales, tan denostados tantas veces, forman un armazón que sujeta las vísceras desde dentro y nuestra columna por fuera; a la hora de dar de mamar está muchas horas con malas posturas. No sólo aparece el lumbago del postparto sino también dolores de espalda más serios, tendinitis, etc”, asegura Cañamero.

Atención especializada

No es común encontrar una monitora de pilates que además sea matrona y enfermera pediátrica, como es el caso de Sara, y esta circunstancia es bien aprovechada por las mamás como Marga: “Le preguntamos sobre lactancia materna; ya nos ayudaba con dudas durante el embarazo; por un lado es nuestra profesora de deporte y por otro consejera en estos temas”.

La atención de los especialistas se centra principalmente en la preparación antes del parto; existe un déficit de atención en el postparto que no es fácil de manejar para las madres quienes suelen postergar el ejercicio físico a su vuelta al trabajo perdiendo unos meses clave.

“Las disfunciones del suelo pélvico, si se tratan enseguida, no se cronifican. Pérdidas de orina o disfunciones sexuales no son normales y si la madre es consciente de ello se puede atajar. No sólo hablamos de incontinencia a lo mejor es sequedad vaginal o una disfunción”,  afirma la matrona.

Fácil para la mamá

El ejercicio se realiza de forma gradual y las madres pueden incorporarse a la clase después de la cuarentena ya sea parto natural o cesárea.

“Según el estado del suelo pélvico le decimos sus límites. Quienes hayan sufrido una cesárea no podrán hacer algunas posiciones; adecuamos los ejercicios a cada mamá”, afirma la monitora.

El parto de Arantxa fue doble pero cada semana trae a uno de sus bebés. En su caso, ha comprobado los beneficios del pilates antes, durante y después del embarazo: “Gracias al pilates me olvidé de los dolores de espalda; ahora que tengo que cargar con dos bebés me ayuda mucho. Los estiramientos me vienen muy bien para evitar contracturas”.

El ambiente relajado es absoluto y también ayuda mucho. Las madres entienden mejor que nadie la circunstancia de todas las alumnas y que el niño llore o le llegue la hora de la toma es de lo más natural.

“A veces hay que parar para dar el pecho. Las mamás están relajadas, no hay problema porque todas están en la misma situación”, señala Cañamero.

Beneficios para ambos

El apego es muy importante y el bebé no se separa de la mamá.

Se estimulan los sentidos del bebé. “La mamá lo toca constantemente, se acerca, se aleja. El estímulo del sistema vestibular (equilibrio y control espacial) va fenomenal para la maduración del sistema nervioso”, afirma la matrona.

María, mamá de Luca, tiene que variar algunos ejercicios pues sufre una tendinitis y cargar al bebé de un determinado modo puede ser malo para la recuperación de la muñeca. Para ella, hacer pilates con su bebé es una combinación perfecta: “Lo hago por compartir una actividad con él. Puedo compaginar el hecho de hacer ejercicio y estar con él”.

El ejercicio físico nos ayuda en todas las etapas de la vida, tanto física como psicológicamente y en este caso impulsa la normalización de los cambios corporales de la madre. “Fortalece los músculos, incrementa la energía, libera endorfinas; te ves mejor, sales de casa y todo ello sin separarte del bebé”, asegura Cañamero.

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