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Obesidad infantil, auténtica crisis de salud pública

¿Vamos a ser capaces de poner freno a la obesidad infantil? El Abecedario de la Nutrición alcanza con la letra “O” uno de los problemas más alarmantes que amenazan y atenazan a la salud, a la salud en general, y a la de los niños y adolescentes en particular

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Varios jóvenes introducidos en unas bolas de plástico gigantes, participan en una carrera con motivo del lanzamiento de una campaña para luchar conVarios jóvenes introducidos en unas bolas de plástico gigantes, participan en una carrera con motivo del lanzamiento de una campaña para luchar contra la obesidad infantil, frente al Parlamento en La Haya/EFE/LEX VAN LIESHOUT

La obesidad infantil se ha convertido, según la Organización Mundial de la Salud,  en una pandemia que se extiende a muchos países y ataca a muchas personas.

La obesidad infantil debe ser tratada como una auténtica crisis de salud pública, ha afirmado con determinación en “El Busturí” Anabel Aragón, responsable de Nutrición y Salud de Nestlé, desde la “O” de Obesidad infantil en el Abecedario de la Nutrición.

Tasas alarmantes

En España, la prevalencia de exceso de peso infantil es de las más altas de Europa; 4 de cada 10 niños y jóvenes de entre 8 y 17 años tienen sobrepeso u obesidad. El 26 por ciento sobrepeso y el 12,6 por ciento obesidad. Se trata de un problema de gran magnitud y enorme trascendencia, reafirma Aragón, en línea con la preocupación de expertos, instituciones y organizaciones sanitarias.

La obesidad tienen importantes consecuencias: sociales, económicas, sanitarias; y debe abordarse desde que aparecen las primeras señales, sea a la edad que sea.

¿Cuándo se considera que un niño es obeso?, pregunta Henar Fernández a Anabel Aragón

Para valorar la obesidad en la infancia existen diversos métodos, señala la nutricionista; se relacionan edad, sexo, peso y talla con el Indice de Masa Corporal , y se establece una comparación con tablas de percentiles específicas.

La obesidad es una enfermedad multifactorial, no hay una sola causa, suele iniciarse en la infancia y la adolescencia; contribuyen los factores genéticos, aspectos éstos que investiga la nutrigenómica, pero los hábitos alimentarios familiares y el estilo de vida son las causas más importantes, explica Anabel, quien precisa que una alimentación desequilibrada y una vida sedentaria son su caldo de cultivo.

Un joven descansa en un banco comiéndose un donut en actitud sedentaria. Efesalud.com

EFE/Brais Lorenzo

Aragón remite al control del pediatra para combatir la obesidad y asegura que es más fácil de corregir cuanto antes se pongan los remedios. Pide la implicación de los padres a través de una buena alimentación para sus hijos y les ruega que prediquen con el ejemplo.

Una dieta equilibrada y controlada es la mejor terapia.

¿Hay trucos o medidas para esta dieta adecuada? Sí.

  • No dejes las tentaciones alimenticias contraproducentes a la vista de los niños.
  • Limita los productos con azucares. Bollería y bebidas azucaradas solo en situaciones muy excepcionales.
  • No compres lo que no deban comer.
  • Ajusta la ración a su edad y utiliza platos pequeños.
  • Que beban agua y no se entretengan con juegos, vídeojuegos, tecnologia, televisión.

El peligro físico de la obesidad es la acumulación de grasa -adipocitos- que llega a desarrollarse; en la etapa infantil, estas células se incrementen en exceso. Si se permite que esto suceda, luego resulta más difícil corregir el problema; nunca hay que pensar “cuando crezca ya adelgazara”.

Obesidad infantil, factor de riesgo para otras enfermedades

La obesidad infantil, contextualiza Anabel Aragón, es un factor de riesgo para otras enfermedades, como diabetes tipo 2, hipertensión o enfermedades del corazón, entre otras; estas enfermedades que hasta hace poco parecían solo de adultos, cada vez se presentan más en niños o jóvenes con sobrepeso u obesidad.

¿Y qué hacer para que el niño coma de todo?

  • Primero, escucha al niño sobre la cantidad que desea que se le sirva, lo ideal es que se autorregulen ellos.
  • Hay que comer de forma consciente, en platos pequeños y poca cantidad. Si quieren repetir, que sea el primer plato y la fruta. El agua a mano; hay que aceptar que rechacen algún alimento; y no hay que forzar a que terminen el plato.
  • Es importante comer de manera relajada, no en menos de 30 minutos, pero que el niño no se quede solo para acabar el plato, y no hay que utilizar nunca la comida como recompensa: puede ser una ganancia a corto plazo, pero no a largo, y además nada educativa.
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Publicado en: Nutrición

L@s niñ@s de San Rafael

La salud de l@s niñ@s de San Rafael dibujada con tiza y pensada con el corazón.
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La obesidad infantil se ha convertido, según la Organización Mundial de la Salud,  en una pandemia que se extiende a muchos países y ataca a muchas personas.

La obesidad infantil debe ser tratada como una auténtica crisis de salud pública, ha afirmado con determinación en “El Busturí” Anabel Aragón, responsable de Nutrición y Salud de Nestlé, desde la “O” de Obesidad infantil en el Abecedario de la Nutrición.

Tasas alarmantes

En España, la prevalencia de exceso de peso infantil es de las más altas de Europa; 4 de cada 10 niños y jóvenes de entre 8 y 17 años tienen sobrepeso u obesidad. El 26 por ciento sobrepeso y el 12,6 por ciento obesidad. Se trata de un problema de gran magnitud y enorme trascendencia, reafirma Aragón, en línea con la preocupación de expertos, instituciones y organizaciones sanitarias.

La obesidad tienen importantes consecuencias: sociales, económicas, sanitarias; y debe abordarse desde que aparecen las primeras señales, sea a la edad que sea.

¿Cuándo se considera que un niño es obeso?, pregunta Henar Fernández a Anabel Aragón

Para valorar la obesidad en la infancia existen diversos métodos, señala la nutricionista; se relacionan edad, sexo, peso y talla con el Indice de Masa Corporal , y se establece una comparación con tablas de percentiles específicas.

La obesidad es una enfermedad multifactorial, no hay una sola causa, suele iniciarse en la infancia y la adolescencia; contribuyen los factores genéticos, aspectos éstos que investiga la nutrigenómica, pero los hábitos alimentarios familiares y el estilo de vida son las causas más importantes, explica Anabel, quien precisa que una alimentación desequilibrada y una vida sedentaria son su caldo de cultivo.

Un joven descansa en un banco comiéndose un donut en actitud sedentaria. Efesalud.com

EFE/Brais Lorenzo

Aragón remite al control del pediatra para combatir la obesidad y asegura que es más fácil de corregir cuanto antes se pongan los remedios. Pide la implicación de los padres a través de una buena alimentación para sus hijos y les ruega que prediquen con el ejemplo.

Una dieta equilibrada y controlada es la mejor terapia.

¿Hay trucos o medidas para esta dieta adecuada? Sí.

  • No dejes las tentaciones alimenticias contraproducentes a la vista de los niños.
  • Limita los productos con azucares. Bollería y bebidas azucaradas solo en situaciones muy excepcionales.
  • No compres lo que no deban comer.
  • Ajusta la ración a su edad y utiliza platos pequeños.
  • Que beban agua y no se entretengan con juegos, vídeojuegos, tecnologia, televisión.

El peligro físico de la obesidad es la acumulación de grasa -adipocitos- que llega a desarrollarse; en la etapa infantil, estas células se incrementen en exceso. Si se permite que esto suceda, luego resulta más difícil corregir el problema; nunca hay que pensar “cuando crezca ya adelgazara”.

Obesidad infantil, factor de riesgo para otras enfermedades

La obesidad infantil, contextualiza Anabel Aragón, es un factor de riesgo para otras enfermedades, como diabetes tipo 2, hipertensión o enfermedades del corazón, entre otras; estas enfermedades que hasta hace poco parecían solo de adultos, cada vez se presentan más en niños o jóvenes con sobrepeso u obesidad.

¿Y qué hacer para que el niño coma de todo?

  • Primero, escucha al niño sobre la cantidad que desea que se le sirva, lo ideal es que se autorregulen ellos.
  • Hay que comer de forma consciente, en platos pequeños y poca cantidad. Si quieren repetir, que sea el primer plato y la fruta. El agua a mano; hay que aceptar que rechacen algún alimento; y no hay que forzar a que terminen el plato.
  • Es importante comer de manera relajada, no en menos de 30 minutos, pero que el niño no se quede solo para acabar el plato, y no hay que utilizar nunca la comida como recompensa: puede ser una ganancia a corto plazo, pero no a largo, y además nada educativa.

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