INMUNOLOGÍA

Microinmunoterapia: la terapia que modula la respuesta inmunológica

Cuando el sistema inmunitario se activa en respuesta, por ejemplo, a un agente externo, nuestro cuerpo puede responder de diferentes formas, una de ellas es una reacción alérgica. La microinmunoterapia utiliza entonces pequeñas dosis de sustancias inmunocompetentes para ayudar a la inmunidad a que module su respuesta, a que se normalice

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De microinmunoterapia se habla desde hoy y hasta el 20 de mayo en el primer congreso internacional sobre esta materia, ICoMI 2017, que se celebra en Palma de Mallorca organizado por la Asociación Española de Microinmunoterapia (AEMI) y sus homónimas francesa, alemana e italiana.

Más de 300 especialistas analizan las posibilidades de esta rama de la Medicina que abarca diferentes especialidades. “La inmunidad está detrás de muchas enfermedades y problemas comunes y si no se evalúa y se trata correctamente no habrá posibilidades de cura”, apunta la doctora Rigau, presidenta de AEMI.

La microinmunoterapia se utiliza en el abordaje del cáncer, de enfermedades virales, de enfermedades autoinmunes y, en general, en enfermedades crónicas y degenerativas.

“Esta terapia se combina perfectamente con otros tratamientos porque no bloquea, no inhibe, no activa. Sencillamente colabora con esa inmunidad, la modula. Es muy eficaz y no tiene efectos secundarios”, asegura la especialista.

¿Cómo actúa la microinmunoterapia?

Cuando la inmunidad se ha activado, por la llegada de un virus, por ejemplo, se pueden producir diferentes respuestas: una inmunológica que cura; una respuesta alérgica; una respuesta de tolerancia que significa que no hay reacción o una respuesta autoinmune provocando una reacción cruzada.

Estos diferentes caminos de la inmunidad vienen determinados por un conjunto de moléculas que hacen que las células de la inmunidad provoquen esta respuesta. Esos biomarcadores marcan la vía de los tratamientos con moléculas o proteínas como el interferon o las interleuquinas.

“Normalmente no es una sola proteína, sino un conjunto de ellas. Igual que una sola palabra no da sentido a la frase, se necesita una frase entera, la inmunidad es igual, es una frase entera de proteínas que recibe”, explica la doctora.

microinmunoterapia

EFE/Paco Torrente

La estrategia no pasa por bloquear o frenar en seco la respuesta inmunitaria, se trata de equilibrarla.

“Muchas veces ante una alergia exagerada, damos cortisona que frena esa reacción de la inmunidad frente a lo que le está provocando. Pero también podemos tratarla con antihistamínicos a pequeñas dosis para enseñar a la inmunidad a que no es malo eso que la provoca. Por ejemplo, las vacunas de las alergias son pequeñas dosis para que la inmunidad entre en tolerancia”, explica la especialista.

“Se trata de establecer un diálogo del cuerpo con la inmunidad”, manifiesta la doctora.

Aplicación clínica

Además de las alergias, la microinmunoterapia se hace fuerte en las enfermedades autoinmunes, la tercera causa de morbilidad en el mundo tras las patologías cardiovasculares y el cáncer.

Pero, en general, las enfermedades crónicas y degenerativas son objetivo de esta terapia ya que cursan con procesos inflamatorios y disfunciones inmunes.

“Se esta viendo -añade Rigau- que detrás de muchas enfermedades crónicas degenerativas hay un comportamiento autoinmune, que es lo que ha desencadenado la destrucción de ese tejido. Ahí es donde más podemos trabajar”.

Un ejemplo es la esclerosis múltiple, que se debe a la destrucción de la mielina del sistema nervioso. “Se pensaba que detrás estaba la inmunidad y antes el tratamiento se basaba en el interferón. Ahora, en los últimos estudios, se ha visto que el virus Epstein-Barr está detrás. Por lo tanto, trabajando la inmunidad, trabajando contra este virus conseguimos que baje la reactividad contra la mielina”, apunta.

También en las enfermedades infecciosas tiene un gran recorrido. En el VIH, la microinmunoterapia intenta que no se destruyan tantas células de la inmunidad, que no se debilite y aparezcan las enfermedades oportunistas que son las que realmente ponen en peligro la vida del paciente.

Otro ejemplo del día a día es el estrés, que está probado que afecta a la bajada de las defensas del organismo y puede derivar en distintas infecciones (de garganta, de orina…) “y para ello tenemos tenemos soluciones de microinmunoterapia que las trata”.

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Logo del Primer Congreso Internacional de Microinmunoterapia que se celebra en Palma de Mallorca. Foto: ICoMI

Inmunología, una especialidad que no existe

La inmunología es transversal a diferentes especialidades de la Medicina, pero no cuenta con una especialidad propia, la de inmunología clínica.

“Es una rama de la Medicina que se aplica desde hace tiempo pero no se le da la importancia que realmente tiene. Los inmunólogos están en los laboratorios de los grandes hospitales, junto con hematología, y se dedican mucho a enfermedades primarias, al déficit de la inmunidad genéticos. Pero en el día a día de la práctica clínica no existe y eso es lo que nos falta a la sanidad”, señala la inmunóloga.

Un fallo de la tiroides lo trata el endocrino: “¿Por qué no lo ve el inmunólogo cuando es un problema de la inmunidad? O una artritis reumatoidea, que es del reumatólogo, cuando se inflaman las articulaciones porque la inmunidad no va bien”, se pregunta.

Por esa razón, el I Congreso Internacional de Microinmunoterapia, además de analizar los avances científicos, quiere llamar la atención sobre la importancia de la inmunidad en el organismo humano y su enmascaramiento detrás de muchas enfermedades.

“Muchas veces se tapan los síntomas, pero ahí está un fallo inmunológico. Pero esto no se evalúa, ni se trata porque se piensa que no se puede hacer nada y no es así, hay mucho por hacer”, concluye la doctora Josepa Rigau.

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Publicado en: Profesionales

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Los niños de San Rafael

El Hospital San Rafael de Madrid inauguró a finales de 2013 la nueva decoración de su cuarta planta de hospitalización pediátrica. Surgió entonces la idea de instalar pizarras en cada una de las puertas de las habitaciones, donde cada niño o niña pudiera customizar su entorno y dar rienda suelta a su imaginación y creatividad con el fin de enviar mensajes positivos a todos los profesionales, familiares, amigos y otros pacientes que compartieran in situ su experiencia hospitalaria.

El Hospital San Rafael de Madrid inauguró a finales de 2013 la nueva decoración de su cuarta planta de hospitalización pediátrica. Surgió entonces la idea de instalar pizarras en cada una de las puertas de las habitaciones, donde cada niño o niña pudiera customizar su entorno y dar rienda suelta a su imaginación y creatividad con el fin de enviar mensajes positivos a todos los profesionales, familiares, amigos y otros pacientes que compartieran in situ su experiencia hospitalaria.
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De microinmunoterapia se habla desde hoy y hasta el 20 de mayo en el primer congreso internacional sobre esta materia, ICoMI 2017, que se celebra en Palma de Mallorca organizado por la Asociación Española de Microinmunoterapia (AEMI) y sus homónimas francesa, alemana e italiana.

Más de 300 especialistas analizan las posibilidades de esta rama de la Medicina que abarca diferentes especialidades. “La inmunidad está detrás de muchas enfermedades y problemas comunes y si no se evalúa y se trata correctamente no habrá posibilidades de cura”, apunta la doctora Rigau, presidenta de AEMI.

La microinmunoterapia se utiliza en el abordaje del cáncer, de enfermedades virales, de enfermedades autoinmunes y, en general, en enfermedades crónicas y degenerativas.

“Esta terapia se combina perfectamente con otros tratamientos porque no bloquea, no inhibe, no activa. Sencillamente colabora con esa inmunidad, la modula. Es muy eficaz y no tiene efectos secundarios”, asegura la especialista.

¿Cómo actúa la microinmunoterapia?

Cuando la inmunidad se ha activado, por la llegada de un virus, por ejemplo, se pueden producir diferentes respuestas: una inmunológica que cura; una respuesta alérgica; una respuesta de tolerancia que significa que no hay reacción o una respuesta autoinmune provocando una reacción cruzada.

Estos diferentes caminos de la inmunidad vienen determinados por un conjunto de moléculas que hacen que las células de la inmunidad provoquen esta respuesta. Esos biomarcadores marcan la vía de los tratamientos con moléculas o proteínas como el interferon o las interleuquinas.

“Normalmente no es una sola proteína, sino un conjunto de ellas. Igual que una sola palabra no da sentido a la frase, se necesita una frase entera, la inmunidad es igual, es una frase entera de proteínas que recibe”, explica la doctora.

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EFE/Paco Torrente

La estrategia no pasa por bloquear o frenar en seco la respuesta inmunitaria, se trata de equilibrarla.

“Muchas veces ante una alergia exagerada, damos cortisona que frena esa reacción de la inmunidad frente a lo que le está provocando. Pero también podemos tratarla con antihistamínicos a pequeñas dosis para enseñar a la inmunidad a que no es malo eso que la provoca. Por ejemplo, las vacunas de las alergias son pequeñas dosis para que la inmunidad entre en tolerancia”, explica la especialista.

“Se trata de establecer un diálogo del cuerpo con la inmunidad”, manifiesta la doctora.

Aplicación clínica

Además de las alergias, la microinmunoterapia se hace fuerte en las enfermedades autoinmunes, la tercera causa de morbilidad en el mundo tras las patologías cardiovasculares y el cáncer.

Pero, en general, las enfermedades crónicas y degenerativas son objetivo de esta terapia ya que cursan con procesos inflamatorios y disfunciones inmunes.

“Se esta viendo -añade Rigau- que detrás de muchas enfermedades crónicas degenerativas hay un comportamiento autoinmune, que es lo que ha desencadenado la destrucción de ese tejido. Ahí es donde más podemos trabajar”.

Un ejemplo es la esclerosis múltiple, que se debe a la destrucción de la mielina del sistema nervioso. “Se pensaba que detrás estaba la inmunidad y antes el tratamiento se basaba en el interferón. Ahora, en los últimos estudios, se ha visto que el virus Epstein-Barr está detrás. Por lo tanto, trabajando la inmunidad, trabajando contra este virus conseguimos que baje la reactividad contra la mielina”, apunta.

También en las enfermedades infecciosas tiene un gran recorrido. En el VIH, la microinmunoterapia intenta que no se destruyan tantas células de la inmunidad, que no se debilite y aparezcan las enfermedades oportunistas que son las que realmente ponen en peligro la vida del paciente.

Otro ejemplo del día a día es el estrés, que está probado que afecta a la bajada de las defensas del organismo y puede derivar en distintas infecciones (de garganta, de orina…) “y para ello tenemos tenemos soluciones de microinmunoterapia que las trata”.

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Logo del Primer Congreso Internacional de Microinmunoterapia que se celebra en Palma de Mallorca. Foto: ICoMI

Inmunología, una especialidad que no existe

La inmunología es transversal a diferentes especialidades de la Medicina, pero no cuenta con una especialidad propia, la de inmunología clínica.

“Es una rama de la Medicina que se aplica desde hace tiempo pero no se le da la importancia que realmente tiene. Los inmunólogos están en los laboratorios de los grandes hospitales, junto con hematología, y se dedican mucho a enfermedades primarias, al déficit de la inmunidad genéticos. Pero en el día a día de la práctica clínica no existe y eso es lo que nos falta a la sanidad”, señala la inmunóloga.

Un fallo de la tiroides lo trata el endocrino: “¿Por qué no lo ve el inmunólogo cuando es un problema de la inmunidad? O una artritis reumatoidea, que es del reumatólogo, cuando se inflaman las articulaciones porque la inmunidad no va bien”, se pregunta.

Por esa razón, el I Congreso Internacional de Microinmunoterapia, además de analizar los avances científicos, quiere llamar la atención sobre la importancia de la inmunidad en el organismo humano y su enmascaramiento detrás de muchas enfermedades.

“Muchas veces se tapan los síntomas, pero ahí está un fallo inmunológico. Pero esto no se evalúa, ni se trata porque se piensa que no se puede hacer nada y no es así, hay mucho por hacer”, concluye la doctora Josepa Rigau.

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