OBSTETRICIA

Matrona: el oficio más bonito del mundo

Así califican las matronas a este oficio tan intenso como vocacional, y es que ayudar a una mujer a traer un hijo al mundo lo justifica. Su experiencia, su seguridad y su templanza guían a la mamá en uno de los momentos más delicados e importantes de su vida. Este es, paso a paso, el trabajo de la matrona

No es un trabajo cualquiera. Al final de cada jornada la matrona vuelve a casa con unos cuantos nuevos bebés engrosando la cifra de humanos sobre la tierra. Ella ha guiado a sus madres durante todo el proceso del pre-parto, parto y post-parto para que el milagro sea posible y además con buen término.

Casi siempre que hablamos de matronas nos referimos a mujeres, son la mayoría, sin duda, pero algunos hombres siguen también esta especialidad de la carrera de enfermería. En el Hospital de La Paz de Madrid, donde nos han abierto las puertas, de nuevo, para dar a conocer más aún esta profesión, trabajan más de sesenta matrones: más de sesenta mujeres y tan solo cuatro hombres. Un varón anual, en cada promoción, suele ser la media.

Desde la adolescencia

La matrona acompaña a la mujer desde la adolescencia, es la que denominamos “de primaria” y también la menos conocida. Ésta lleva a la mujer sana hasta que muere pasando por diversas etapas: programas de adolescentes para la anticoncepción, controles de salud normales, citologías, embarazo, la lactancia, les ofrece información sobre donación de sangre de cordón umbilical en los bancos públicos, menopausia.

La función de la matrona especializada y orientada al día del parto es lo que nos ocupa en este reportaje y su papel comienza en la sala de urgencias. Esther Martín y Alicia Blázquez, matronas del Hospital de La Paz, comparten con nosotros una jornada de su trabajo donde nos explican cada función que les ocupa.

Si la mamá está ya de parto se asigna a la matrona. En muchas ocasiones, la embarazada acude a urgencias con síntomas pero si no ha llegado aún su momento pasaría al ginecólogo.

Hacer un historial y calibrar la situación es su primera función: “Exploro a la mujer, si ha roto o no la bolsa, si tiene contracciones y cada cuánto tiempo… de este modo sabemos cuál debe ser el primer paso a dar”, explica Blázquez.

Presentaciones y empatía

El parto ha comenzado y todo su protocolo también: escucha al feto, monitor, analítica, todo ello en urgencias y de ahí al paritorio donde se hace la acogida de la paciente. La matrona, la auxiliar de enfermería y la residente de matrona, si la hubiera, se presentan a la paciente.

El diálogo aquí es fundamental y siempre repleto de explicaciones sobre : “Le explicas quién eres, qué vas a hacer y quienes te acompañan. También si quiere o no edema o el tipo de parto que quiere: no medicalizado o el estipulado por el protocolo del Hospital. Siempre se coge una vía, por seguridad, por si fuera necesario poner medicalización urgente”, explica Alicia Blázquez.

Durante la espera la mamá debe sentirse lo más cómoda posible. Unas optan por la pelota de pilates, otras quieren estar paseando, que su marido le esté dando masajes, otras en cuadripedia: “Cada una elige lo que quiere y lo respetamos mientras todo vaya bien. Puede incluso estar paseando durante las telemetrías: pasea y la estás controlando”, afirma Blázquez.

Matrona: el trabajo más bonito del mundo

La matrona, Esther Martín, atiende a la futura mamá a su llegada al hospital./EFE/GRB

La paciente necesita respuestas constantemente y es fundamental para ella saber incluso que si la matrona no tuviera una de esas respuestas, siempre va a encontrar a alguien que la resuelva:

El marido les preocupa mucho a casi todas. Suelen preguntar si él va a poder estar, cuánto van a tardar, si le va a doler, si se le va a pasar el efecto de la epidural. Normalmente hasta que no pasa un tiempo, te conocen y te ven actuar un rato y le ponen la epidural, no se tranquilizan a no ser la que viene ya tranquila desde el principio”, comenta Blázquez.

La matrona intenta en todo momento empatizar con la paciente, que confíe en ella y sepa que sólo estás para ayudarla. “Muchas veces preguntan: Esto que me vas a hacer, ¿no le hará daño al niño, no? Y yo les digo: no te voy a contestar yo, te vas a contestar tú sola, ¿tú crees que nosotros vamos a hacer alguna vez algo que vaya en contra tuya o del bebé?”, explica Blázquez.

Control y espera

Las exploraciones a la paciente para controlar la dilatación, se realizan si es un parto normal, cada tres o cuatro horas. Está ya monitorizada, con la oxitocina, entonces viene la analítica, si es normal, se llama a la anestesista quien le explica lo que le va a hacer.

“La mayoría de las mujeres ya han venido a las clases de epidural que les hemos dado aquí en nuestro hospital, se les explica la técnica, ven un vídeo, se les enseña todo el servicio, el preparto, el paritorio, las dilataciones. En esa visita conocen el entorno físico”, aclara Blázquez.

La mujer está dilatando; una vez puesta la epidural se controlan los contrastes, la dilatación, la hidratación, los sueros…se controla todo hasta el momento del parto. “Dices: esta señora ya está completa pero tiene que ir bajando la cabeza, haciendo las rotaciones que a veces tarda una hora, dos y hasta tres. Ahí se le hacen cambios posturales, para favorecer que la cabeza rote y la ponemos en barras para parir”, cuenta Blázquez.

El momento

Es el caso de Beatriz. La pareja tiene ya dos bebés gemelos de seis años que nacieron por cesárea. Están esperando a Adrián que desde la madrugada está avisando de que hoy es el día en el que le van a ver la carita por primera vez.

Matrona: el trabajo más bonito del mundo

La matrona residente, Ángela Delgado, en uno de los momentos del parto. EFE/GRB

 El parto lo asiste o la residente de matrona con una matrona, o la matrona y un auxiliar de enfermería. Ángela Delgado, la residente, eligió esta especialidad porque para ella es “la parte más bonita de la enfermería y la más gratificante”. “Quiero aprender estos dos años lo más que pueda. La primera vez que estuve en un parto fue caótica, no sabía donde colocar las manos. Luego, con la experiencia te calmas”, insiste Ángela quien asiste con seguridad a la parturienta bajo la supervisión de Esther Martín, la matrona.

Es importante seguir dando explicaciones y pautas a la madre durante el parto. “Ahora cuando te diga yo, tú vas a empujar, cuando te diga que no empujes no empujes para que la cabeza no desgarre, le voy contando cómo está su vagina. Hasta el momento del parto, que la cabeza está ahí no se puede saber si necesitará episiotomía”, explica Martín quien asegura que solo se realiza si es necesario y cuanto más pequeña mejor.

Todo ha ido bien. A las 11.30 nace Adrián. Es ese momento la matrona le pone a la mamá el niño encima. En este hospital el protocolo es el de piel con piel, a no ser que haya tenido algún problema, que tenga el líquido teñido y que tengan que aspirar inmediatamente. En ese caso se hacen cargo los pediatras y después vuelven a que esté con la madre.

La matrona espera a que salga la placenta y cose, si hay, la episiotomía. Es el momento también de felicitar a la madre. “Siempre se habla con la ella continuamente aunque estés haciendo tu trabajo”, afirma Esther Martín.

Es el momento de poner oxitocina a la madre para que se contraiga el útero, vuelve a adoptar la posición de lado como estaba, le toman las constantes y le ponen al niño en el pecho para comenzar la lactancia.

“Durante las dos horas siguientes controlamos al bebé y que la lactancia esté siendo correcta; si hay que modificar alguna postura, se controla la involución del útero para que no sangre… A las dos horas le haces una revisión, le vacías la vejiga, le miras el útero, le tomas las constantes…Retiras el catéter de la epidural si todo ha ido bien sube a la planta”, nos aclara Martín.

Misión cumplida

La matrona volverá a ver a la mamá y al niño en la habitación para ver cómo se encuentran pero su trabajo con ellos ha acabado ya.

Matrona: el oficio más bonito del mundo

Sebastián, papá de Adrián, toma la manita del recién nacido ante la mirada de la mamá, Beatriz. /EFE/GRB

Yo creo que es el trabajo más bonito que existe dentro de toda la medicina. Trabajas con una mujer sana que está en un momento de su vida especial, con un padre que también lo está y que vas a traer una vida al mundo y debes hacer que llegue en las mejores condiciones posibles; de tu intervención médica, de ambiente…creo que es un trabajo muy bonito, para mi el más bonito. Me han llegado a decir: si volviera a ser mamá te elegiría a ti de nuevo como matrona”, sentencia Esther Martín.

También existen momentos muy duros en esta profesión y el apoyo de la matrona sigue siendo el mismo… pero hoy ha nacido Adrián y sus papás nunca olvidarán a Ángela y a Esther.

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Cáncer de mama

Los niños de San Rafael

El Hospital San Rafael de Madrid inauguró a finales de 2013 la nueva decoración de su cuarta planta de hospitalización pediátrica. Surgió entonces la idea de instalar pizarras en cada una de las puertas de las habitaciones, donde cada niño o niña pudiera customizar su entorno y dar rienda suelta a su imaginación y creatividad con el fin de enviar mensajes positivos a todos los profesionales, familiares, amigos y otros pacientes que compartieran in situ su experiencia hospitalaria.

El Hospital San Rafael de Madrid inauguró a finales de 2013 la nueva decoración de su cuarta planta de hospitalización pediátrica. Surgió entonces la idea de instalar pizarras en cada una de las puertas de las habitaciones, donde cada niño o niña pudiera customizar su entorno y dar rienda suelta a su imaginación y creatividad con el fin de enviar mensajes positivos a todos los profesionales, familiares, amigos y otros pacientes que compartieran in situ su experiencia hospitalaria.

No es un trabajo cualquiera. Al final de cada jornada la matrona vuelve a casa con unos cuantos nuevos bebés engrosando la cifra de humanos sobre la tierra. Ella ha guiado a sus madres durante todo el proceso del pre-parto, parto y post-parto para que el milagro sea posible y además con buen término.

Casi siempre que hablamos de matronas nos referimos a mujeres, son la mayoría, sin duda, pero algunos hombres siguen también esta especialidad de la carrera de enfermería. En el Hospital de La Paz de Madrid, donde nos han abierto las puertas, de nuevo, para dar a conocer más aún esta profesión, trabajan más de sesenta matrones: más de sesenta mujeres y tan solo cuatro hombres. Un varón anual, en cada promoción, suele ser la media.

Desde la adolescencia

La matrona acompaña a la mujer desde la adolescencia, es la que denominamos “de primaria” y también la menos conocida. Ésta lleva a la mujer sana hasta que muere pasando por diversas etapas: programas de adolescentes para la anticoncepción, controles de salud normales, citologías, embarazo, la lactancia, les ofrece información sobre donación de sangre de cordón umbilical en los bancos públicos, menopausia.

La función de la matrona especializada y orientada al día del parto es lo que nos ocupa en este reportaje y su papel comienza en la sala de urgencias. Esther Martín y Alicia Blázquez, matronas del Hospital de La Paz, comparten con nosotros una jornada de su trabajo donde nos explican cada función que les ocupa.

Si la mamá está ya de parto se asigna a la matrona. En muchas ocasiones, la embarazada acude a urgencias con síntomas pero si no ha llegado aún su momento pasaría al ginecólogo.

Hacer un historial y calibrar la situación es su primera función: “Exploro a la mujer, si ha roto o no la bolsa, si tiene contracciones y cada cuánto tiempo… de este modo sabemos cuál debe ser el primer paso a dar”, explica Blázquez.

Presentaciones y empatía

El parto ha comenzado y todo su protocolo también: escucha al feto, monitor, analítica, todo ello en urgencias y de ahí al paritorio donde se hace la acogida de la paciente. La matrona, la auxiliar de enfermería y la residente de matrona, si la hubiera, se presentan a la paciente.

El diálogo aquí es fundamental y siempre repleto de explicaciones sobre : “Le explicas quién eres, qué vas a hacer y quienes te acompañan. También si quiere o no edema o el tipo de parto que quiere: no medicalizado o el estipulado por el protocolo del Hospital. Siempre se coge una vía, por seguridad, por si fuera necesario poner medicalización urgente”, explica Alicia Blázquez.

Durante la espera la mamá debe sentirse lo más cómoda posible. Unas optan por la pelota de pilates, otras quieren estar paseando, que su marido le esté dando masajes, otras en cuadripedia: “Cada una elige lo que quiere y lo respetamos mientras todo vaya bien. Puede incluso estar paseando durante las telemetrías: pasea y la estás controlando”, afirma Blázquez.

Matrona: el trabajo más bonito del mundo

La matrona, Esther Martín, atiende a la futura mamá a su llegada al hospital./EFE/GRB

La paciente necesita respuestas constantemente y es fundamental para ella saber incluso que si la matrona no tuviera una de esas respuestas, siempre va a encontrar a alguien que la resuelva:

El marido les preocupa mucho a casi todas. Suelen preguntar si él va a poder estar, cuánto van a tardar, si le va a doler, si se le va a pasar el efecto de la epidural. Normalmente hasta que no pasa un tiempo, te conocen y te ven actuar un rato y le ponen la epidural, no se tranquilizan a no ser la que viene ya tranquila desde el principio”, comenta Blázquez.

La matrona intenta en todo momento empatizar con la paciente, que confíe en ella y sepa que sólo estás para ayudarla. “Muchas veces preguntan: Esto que me vas a hacer, ¿no le hará daño al niño, no? Y yo les digo: no te voy a contestar yo, te vas a contestar tú sola, ¿tú crees que nosotros vamos a hacer alguna vez algo que vaya en contra tuya o del bebé?”, explica Blázquez.

Control y espera

Las exploraciones a la paciente para controlar la dilatación, se realizan si es un parto normal, cada tres o cuatro horas. Está ya monitorizada, con la oxitocina, entonces viene la analítica, si es normal, se llama a la anestesista quien le explica lo que le va a hacer.

“La mayoría de las mujeres ya han venido a las clases de epidural que les hemos dado aquí en nuestro hospital, se les explica la técnica, ven un vídeo, se les enseña todo el servicio, el preparto, el paritorio, las dilataciones. En esa visita conocen el entorno físico”, aclara Blázquez.

La mujer está dilatando; una vez puesta la epidural se controlan los contrastes, la dilatación, la hidratación, los sueros…se controla todo hasta el momento del parto. “Dices: esta señora ya está completa pero tiene que ir bajando la cabeza, haciendo las rotaciones que a veces tarda una hora, dos y hasta tres. Ahí se le hacen cambios posturales, para favorecer que la cabeza rote y la ponemos en barras para parir”, cuenta Blázquez.

El momento

Es el caso de Beatriz. La pareja tiene ya dos bebés gemelos de seis años que nacieron por cesárea. Están esperando a Adrián que desde la madrugada está avisando de que hoy es el día en el que le van a ver la carita por primera vez.

Matrona: el trabajo más bonito del mundo

La matrona residente, Ángela Delgado, en uno de los momentos del parto. EFE/GRB

 El parto lo asiste o la residente de matrona con una matrona, o la matrona y un auxiliar de enfermería. Ángela Delgado, la residente, eligió esta especialidad porque para ella es “la parte más bonita de la enfermería y la más gratificante”. “Quiero aprender estos dos años lo más que pueda. La primera vez que estuve en un parto fue caótica, no sabía donde colocar las manos. Luego, con la experiencia te calmas”, insiste Ángela quien asiste con seguridad a la parturienta bajo la supervisión de Esther Martín, la matrona.

Es importante seguir dando explicaciones y pautas a la madre durante el parto. “Ahora cuando te diga yo, tú vas a empujar, cuando te diga que no empujes no empujes para que la cabeza no desgarre, le voy contando cómo está su vagina. Hasta el momento del parto, que la cabeza está ahí no se puede saber si necesitará episiotomía”, explica Martín quien asegura que solo se realiza si es necesario y cuanto más pequeña mejor.

Todo ha ido bien. A las 11.30 nace Adrián. Es ese momento la matrona le pone a la mamá el niño encima. En este hospital el protocolo es el de piel con piel, a no ser que haya tenido algún problema, que tenga el líquido teñido y que tengan que aspirar inmediatamente. En ese caso se hacen cargo los pediatras y después vuelven a que esté con la madre.

La matrona espera a que salga la placenta y cose, si hay, la episiotomía. Es el momento también de felicitar a la madre. “Siempre se habla con la ella continuamente aunque estés haciendo tu trabajo”, afirma Esther Martín.

Es el momento de poner oxitocina a la madre para que se contraiga el útero, vuelve a adoptar la posición de lado como estaba, le toman las constantes y le ponen al niño en el pecho para comenzar la lactancia.

“Durante las dos horas siguientes controlamos al bebé y que la lactancia esté siendo correcta; si hay que modificar alguna postura, se controla la involución del útero para que no sangre… A las dos horas le haces una revisión, le vacías la vejiga, le miras el útero, le tomas las constantes…Retiras el catéter de la epidural si todo ha ido bien sube a la planta”, nos aclara Martín.

Misión cumplida

La matrona volverá a ver a la mamá y al niño en la habitación para ver cómo se encuentran pero su trabajo con ellos ha acabado ya.

Matrona: el oficio más bonito del mundo

Sebastián, papá de Adrián, toma la manita del recién nacido ante la mirada de la mamá, Beatriz. /EFE/GRB

Yo creo que es el trabajo más bonito que existe dentro de toda la medicina. Trabajas con una mujer sana que está en un momento de su vida especial, con un padre que también lo está y que vas a traer una vida al mundo y debes hacer que llegue en las mejores condiciones posibles; de tu intervención médica, de ambiente…creo que es un trabajo muy bonito, para mi el más bonito. Me han llegado a decir: si volviera a ser mamá te elegiría a ti de nuevo como matrona”, sentencia Esther Martín.

También existen momentos muy duros en esta profesión y el apoyo de la matrona sigue siendo el mismo… pero hoy ha nacido Adrián y sus papás nunca olvidarán a Ángela y a Esther.

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