JUVENTUD

Los trastornos de conducta en adolescentes, primera causa de consulta en salud mental

Poca capacidad de atención, bajo rendimiento en el cole, irritabilidad o abuso de determinadas sustancias son indicadores de problemas de comportamiento en menores. Cada vez hay más padres que por exceso de trabajo apenas tienen tiempo para sus hijos, se sienten desbordados y no son conscientes de lo que les sucede. Ante esta situación acuden al médico de familia o directamente al psicólogo para detectar cualquier problema en la salud mental en adolescentes.

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EFE/ SALVADOR SASEFE/ SALVADOR SAS

Uno de los factores que ha tenido mayor impacto en el aumento de niños y adolescentes con problemas de comportamiento ha sido la crisis. Cada vez preocupa más la salud mental en adolescentes.

Cuando los padres encienden las alarmas y detectan que su hijo puede tener tanto un trastorno de comportamiento o aprendizaje intentan abordarlo llevándole al médico.

Un informe denominado “Adolescentes con trastornos de comportamiento, ¿Cómo podemos detectarlos? ¿Qué se debe hacer?” elaborado por el Hospital Sant Joan de Déu de Barcelona en colaboración con Laboratorios Ordesa afirma que en los últimos cinco años han aumentado los diagnósticos de trastornos de conducta en menores.

Es muy importante preocuparse por la salud mental en adolescentes. Uno de los principales errores que subraya es que “en un 49,2% de los casos los padres no lo comunican en el colegio”. Es un dato que muestra que la relación entre padres y escuela debe mejorar ya que se trata de un espacio en el que se pueden detectar casi el 50 por ciento de los casos.

Se estima que uno de cada cinco niños presentará durante su infancia o adolescencia algún trastorno conductual.

El estudio detalla además que la prevalencia es mayor en chicos que en chicas en edades comprendidas entre los 13 y los 16 años.

Situaciones personales y familiares

La aparición de estos trastornos de comportamiento suelen venir derivados de situaciones de riesgo que se generan tanto en el entorno personal como en el familiar.

  • Situaciones personales: Conductas agresivas, impulsividad, poca capacidad de atención, bajo rendimiento académico, actitud negativa ante todo lo relativo a la escuela, pérdida de respeto a la autoridad…
  • Situaciones familiares: Control inadecuado de los padres, familias desbordadas, poco tiempo de dedicación a los hijos, bajo nivel socio-económico o ruptura del matrimonio durante la infancia.

Trastornos en detalle

Las principales características de los trastornos suelen ser las siguientes:

EFE/Nacho Gallego

  • Trastorno disocial: Acosos, amenazas, peleas, robos, uso de armas… Estos comportamientos son más comunes en varones y tienen una prevalencia en la población general de entre un 1,5% y 3,4%.
  • Trastorno por Déficit de Atención con Hiperactividad (TDAH): Dificultad para mantener la atención o exceso de movimiento o impulsividad. También es más frecuente en chicos y tiene una incidencia de entre 3% y 7%.
  • Trastorno Negativista Desafiante (TND): Desafiantes, hostiles, desobedientes, quisquillosos, vengativos… Afecta aproximadamente entre un 3 y un 8%.

El informe detalla que el 60% de los padres que fueron preguntados para su elaboración afirmaron que sus hijos tenían algún trastorno de comportamiento y en un 22% se trataba de problemas relacionados directamente con el aprendizaje.

En el caso de los profesores y los pediatras destacaron un mayor número de casos con síntomas de trastorno negativista desafiante, trastorno disocial o TDAH.

¿Cómo actuar?

El profesor Miguel Ángel Martínez subraya la importancia de “poner límites a tiempo” tanto por parte de los educadores como por los padres.

Además, añade que para llevar a cabo esta acción hay que ser “claros, coherentes, constantes y adoptar consensos”.

La mayoría de los participantes de esta investigación exigen un aumento de recursos, una mejora de la coordinación entre los profesionales involucrados y de la formación sobre trastornos de conducta.

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Publicado en: Psicología y bienestar

Los niños de San Rafael

El Hospital San Rafael de Madrid inauguró a finales de 2013 la nueva decoración de su cuarta planta de hospitalización pediátrica. Surgió entonces la idea de instalar pizarras en cada una de las puertas de las habitaciones, donde cada niño o niña pudiera customizar su entorno y dar rienda suelta a su imaginación y creatividad con el fin de enviar mensajes positivos a todos los profesionales, familiares, amigos y otros pacientes que compartieran in situ su experiencia hospitalaria.

El Hospital San Rafael de Madrid inauguró a finales de 2013 la nueva decoración de su cuarta planta de hospitalización pediátrica. Surgió entonces la idea de instalar pizarras en cada una de las puertas de las habitaciones, donde cada niño o niña pudiera customizar su entorno y dar rienda suelta a su imaginación y creatividad con el fin de enviar mensajes positivos a todos los profesionales, familiares, amigos y otros pacientes que compartieran in situ su experiencia hospitalaria.

El día a día de Elmo y Ari -banner psicología y bienestar-

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Uno de los factores que ha tenido mayor impacto en el aumento de niños y adolescentes con problemas de comportamiento ha sido la crisis. Cada vez preocupa más la salud mental en adolescentes.

Cuando los padres encienden las alarmas y detectan que su hijo puede tener tanto un trastorno de comportamiento o aprendizaje intentan abordarlo llevándole al médico.

Un informe denominado “Adolescentes con trastornos de comportamiento, ¿Cómo podemos detectarlos? ¿Qué se debe hacer?” elaborado por el Hospital Sant Joan de Déu de Barcelona en colaboración con Laboratorios Ordesa afirma que en los últimos cinco años han aumentado los diagnósticos de trastornos de conducta en menores.

Es muy importante preocuparse por la salud mental en adolescentes. Uno de los principales errores que subraya es que “en un 49,2% de los casos los padres no lo comunican en el colegio”. Es un dato que muestra que la relación entre padres y escuela debe mejorar ya que se trata de un espacio en el que se pueden detectar casi el 50 por ciento de los casos.

Se estima que uno de cada cinco niños presentará durante su infancia o adolescencia algún trastorno conductual.

El estudio detalla además que la prevalencia es mayor en chicos que en chicas en edades comprendidas entre los 13 y los 16 años.

Situaciones personales y familiares

La aparición de estos trastornos de comportamiento suelen venir derivados de situaciones de riesgo que se generan tanto en el entorno personal como en el familiar.

  • Situaciones personales: Conductas agresivas, impulsividad, poca capacidad de atención, bajo rendimiento académico, actitud negativa ante todo lo relativo a la escuela, pérdida de respeto a la autoridad…
  • Situaciones familiares: Control inadecuado de los padres, familias desbordadas, poco tiempo de dedicación a los hijos, bajo nivel socio-económico o ruptura del matrimonio durante la infancia.

Trastornos en detalle

Las principales características de los trastornos suelen ser las siguientes:

EFE/Nacho Gallego

  • Trastorno disocial: Acosos, amenazas, peleas, robos, uso de armas… Estos comportamientos son más comunes en varones y tienen una prevalencia en la población general de entre un 1,5% y 3,4%.
  • Trastorno por Déficit de Atención con Hiperactividad (TDAH): Dificultad para mantener la atención o exceso de movimiento o impulsividad. También es más frecuente en chicos y tiene una incidencia de entre 3% y 7%.
  • Trastorno Negativista Desafiante (TND): Desafiantes, hostiles, desobedientes, quisquillosos, vengativos… Afecta aproximadamente entre un 3 y un 8%.

El informe detalla que el 60% de los padres que fueron preguntados para su elaboración afirmaron que sus hijos tenían algún trastorno de comportamiento y en un 22% se trataba de problemas relacionados directamente con el aprendizaje.

En el caso de los profesores y los pediatras destacaron un mayor número de casos con síntomas de trastorno negativista desafiante, trastorno disocial o TDAH.

¿Cómo actuar?

El profesor Miguel Ángel Martínez subraya la importancia de “poner límites a tiempo” tanto por parte de los educadores como por los padres.

Además, añade que para llevar a cabo esta acción hay que ser “claros, coherentes, constantes y adoptar consensos”.

La mayoría de los participantes de esta investigación exigen un aumento de recursos, una mejora de la coordinación entre los profesionales involucrados y de la formación sobre trastornos de conducta.

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