DERMATOLOGÍA

Hipohidrosis y anhidrosis, no sudar también afecta tu salud

Hace unos días hablamos de la hiperhidrosis, un trastorno que conlleva una producción excesiva de sudor. Ahora explicamos el otro lado de la moneda, cuando no se transpira en absoluto o se hace en menor cantidad de lo necesario, situaciones que en casos extremos tienen consecuencias muy graves

EFE/ Carlos de SaaEFE/ Carlos de Saa

Sudar es el mecanismo que tiene el cuerpo para regular la temperatura y no hacerlo deriva en grandes problemas para la salud. Este trastorno tiene dos formas de presentarse: la anhidrosis y la hipohidrosis.

La anhidrosis es muy poco común y el paciente suele llevar una rutina bastante complicada, explica Adolfo Sanz, dermatólogo del Hospital Ruber Internacional de Madrid.

“Anhidrosis es la ausencia total de sudor. Es muy rara e incompatible con la vida. Sus cuidados son extremadamente complicados porque hay grandes problemas de termorregulación y no hay cómo controlarlo”, subraya el experto.

Por su parte, la hipohidrosis, que afecta a un 0,5 por ciento de la población, aproximadamente, permite al que la padece llevar una vida normal, pues se trata de una sudoración mínima o solo a través de zonas específicas del cuerpo.

“Ésta puede pasar desapercibida cuando la persona vive en lugares frescos. No se nota hasta que el paciente va a sitios calurosos y ve que no suda o lo hace muy poco”, señala el dermatólogo.

Y entonces… ¿cómo detectarlo?

Uno de los síntomas de estos trastornos, más allá de la falta de sudoración, es el cambio en la textura de la piel, muy suave debido a que los poros están casi cerrados.

“En una piel normal se pueden apreciar los poros, ya sea a simple vista o con una lupa. Si existen la hipohidrosis o la anhidrosis, los poros no se ven de ninguna forma”, detalla Adolfo Sanz, también director de la Clínica Sanipiel.

Al no haber transpiración suficiente para que el cuerpo regule su temperatura, viene un desequilibrio hidroelectrolítico que desemboca en cuestiones más graves como las que nos enumera el especialista del Hospital Ruber.

“Entre las manifestaciones que se pueden presentar están el vértigo, dolores de cabeza, nauseas, temblores, palpitaciones, la temperatura puede llegar hasta los 39 grados. En cuadros más graves hay taquicardia”.

Las causas gota a gota

Tanto la hipohidrosis como la anhidrosis pueden aparecer por distintas causas genéticas. Una de ellas es la displasia ectodérmica anhidrótica, que se presenta desde el nacimiento y puede ser mortal.

“El niño no suda, es una enfermedad que está ligada al cromosoma X. Hay que hacer un diagnóstico preciso y precoz porque los niños que tienen este problema pueden tener alteración en la termorregulación y pueden fallecer”, apunta el dermatólogo consultado.

Además de estas razones, también existen las endocrinológicas y las que tienen que ver con algunas enfermedades neurológicas.

Entre las enfermedades que afectan al sistema a un nivel endocrinológico están las siguientes:

La diabetes, en la que se ven afectados los nervios relacionados con las glándulas ecrinas.

Hipotiroidismo, pues la hormona tiroidea está relacionada con la regulación del calor corporal.

Lepra y alcoholismo, ya que en ambas se destruyen los nervios que están relacionados con la transpiración.

En cuanto a las enfermedades de tipo neuronal, el médico señala que la disminución del sudor llega cuando es afectado el hipotálamo, como es el caso del síndrome de Gullain-Barré o aquellas que producen insensibilidad congénita al dolor.

“Lo que tienen en común estas enfermedades es que todas afectan de alguna forma a los nervios que participan en la producción del sudor”, señala el experto.

Cuidarse del calor

Desafortunadamente, el único remedio que tienen las personas que padecen de hipohidrosis es cuidar al máximo su temperatura corporal, pues no hay cura ni medicamento que lo controle.

“Deben mantenerse en lugares frescos, evitar los golpes de calor. Una deshidratación grave también puede llevar a que aumente el calor corporal radicalmente. En caso de que ocurra, hay que hacer una inmersión en agua fresca rápidamente para disminuirlo y claro, acudir a urgencias”, enfatiza Alfonso Sanz.

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Publicado en: Enfermedades

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Los niños de San Rafael

El Hospital San Rafael de Madrid inauguró a finales de 2013 la nueva decoración de su cuarta planta de hospitalización pediátrica. Surgió entonces la idea de instalar pizarras en cada una de las puertas de las habitaciones, donde cada niño o niña pudiera customizar su entorno y dar rienda suelta a su imaginación y creatividad con el fin de enviar mensajes positivos a todos los profesionales, familiares, amigos y otros pacientes que compartieran in situ su experiencia hospitalaria.

El Hospital San Rafael de Madrid inauguró a finales de 2013 la nueva decoración de su cuarta planta de hospitalización pediátrica. Surgió entonces la idea de instalar pizarras en cada una de las puertas de las habitaciones, donde cada niño o niña pudiera customizar su entorno y dar rienda suelta a su imaginación y creatividad con el fin de enviar mensajes positivos a todos los profesionales, familiares, amigos y otros pacientes que compartieran in situ su experiencia hospitalaria.
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Sudar es el mecanismo que tiene el cuerpo para regular la temperatura y no hacerlo deriva en grandes problemas para la salud. Este trastorno tiene dos formas de presentarse: la anhidrosis y la hipohidrosis.

La anhidrosis es muy poco común y el paciente suele llevar una rutina bastante complicada, explica Adolfo Sanz, dermatólogo del Hospital Ruber Internacional de Madrid.

“Anhidrosis es la ausencia total de sudor. Es muy rara e incompatible con la vida. Sus cuidados son extremadamente complicados porque hay grandes problemas de termorregulación y no hay cómo controlarlo”, subraya el experto.

Por su parte, la hipohidrosis, que afecta a un 0,5 por ciento de la población, aproximadamente, permite al que la padece llevar una vida normal, pues se trata de una sudoración mínima o solo a través de zonas específicas del cuerpo.

“Ésta puede pasar desapercibida cuando la persona vive en lugares frescos. No se nota hasta que el paciente va a sitios calurosos y ve que no suda o lo hace muy poco”, señala el dermatólogo.

Y entonces… ¿cómo detectarlo?

Uno de los síntomas de estos trastornos, más allá de la falta de sudoración, es el cambio en la textura de la piel, muy suave debido a que los poros están casi cerrados.

“En una piel normal se pueden apreciar los poros, ya sea a simple vista o con una lupa. Si existen la hipohidrosis o la anhidrosis, los poros no se ven de ninguna forma”, detalla Adolfo Sanz, también director de la Clínica Sanipiel.

Al no haber transpiración suficiente para que el cuerpo regule su temperatura, viene un desequilibrio hidroelectrolítico que desemboca en cuestiones más graves como las que nos enumera el especialista del Hospital Ruber.

“Entre las manifestaciones que se pueden presentar están el vértigo, dolores de cabeza, nauseas, temblores, palpitaciones, la temperatura puede llegar hasta los 39 grados. En cuadros más graves hay taquicardia”.

Las causas gota a gota

Tanto la hipohidrosis como la anhidrosis pueden aparecer por distintas causas genéticas. Una de ellas es la displasia ectodérmica anhidrótica, que se presenta desde el nacimiento y puede ser mortal.

“El niño no suda, es una enfermedad que está ligada al cromosoma X. Hay que hacer un diagnóstico preciso y precoz porque los niños que tienen este problema pueden tener alteración en la termorregulación y pueden fallecer”, apunta el dermatólogo consultado.

Además de estas razones, también existen las endocrinológicas y las que tienen que ver con algunas enfermedades neurológicas.

Entre las enfermedades que afectan al sistema a un nivel endocrinológico están las siguientes:

La diabetes, en la que se ven afectados los nervios relacionados con las glándulas ecrinas.

Hipotiroidismo, pues la hormona tiroidea está relacionada con la regulación del calor corporal.

Lepra y alcoholismo, ya que en ambas se destruyen los nervios que están relacionados con la transpiración.

En cuanto a las enfermedades de tipo neuronal, el médico señala que la disminución del sudor llega cuando es afectado el hipotálamo, como es el caso del síndrome de Gullain-Barré o aquellas que producen insensibilidad congénita al dolor.

“Lo que tienen en común estas enfermedades es que todas afectan de alguna forma a los nervios que participan en la producción del sudor”, señala el experto.

Cuidarse del calor

Desafortunadamente, el único remedio que tienen las personas que padecen de hipohidrosis es cuidar al máximo su temperatura corporal, pues no hay cura ni medicamento que lo controle.

“Deben mantenerse en lugares frescos, evitar los golpes de calor. Una deshidratación grave también puede llevar a que aumente el calor corporal radicalmente. En caso de que ocurra, hay que hacer una inmersión en agua fresca rápidamente para disminuirlo y claro, acudir a urgencias”, enfatiza Alfonso Sanz.

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