SALUD MENTAL

¿Cómo detectar un trastorno bipolar?

Se calcula que en torno al 2% de la población mundial, unos 144 millones de personas, sufren trastorno bipolar. Una enfermedad en la que el estado de ánimo varía con fases de depresión, manía e hiperactividad. ¿Cómo puedo saber si alguien de mi ambiente lo sufre? Os detallamos todas los entresijos de esta enfermedad de la mano de un psiquiatra

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Las personas que sufren trastorno bipolar pasan de estar muy felices y eufóricas, a estar en fases tristes y deprimidas. La Organización Mundial de la Salud destaca que es una de las principales causas de discapacidad, siendo más prevalente que enfermedades como el sida o la esclerosis múltiple. Para tratar esta patología, ha pasado por “El Bisturí” el psiquiatra Jerónimo Saiz, jefe del servicio de psiquiatría del Hospital Ramón y Cajal y patrono de la Fundación Española de Psiquiatría y Salud Mental.

Bipolaridad

EFE/ MARCELO SAYAO

El doctor Saiz señala que si una persona que sufre un trastorno bipolar no tiene tratamiento, sus fases se pueden prolongar en el tiempo:

  • La duración de las fases: “Es variable, la media sería de 4 a 6 meses si no se recibe ningún tratamiento, hay veces incluso que se puede cronificar la sintomatología y la depresión, por ejemplo, se puede prolongar”.
  • Aptitudes en la fase de manía: “Son personas que salen de la realidad y empiezan a vivir en un mundo en el que se sienten omnipotentes, capaces de todo, con gran genialidad y esto hace que tengan mucha desinhibición y que estén muy activos. Hablan mucho, están impertinentes, inadecuados, tienen impulsividad y cometen errores”.
  • Edad más frecuente: “La enfermedad puede aparecer desde la infancia pero su pico más grande es desde los 15 hasta los 35 años”.

Las causas

  • El experto señala que esta enfermedad “tiene un gran componente genético“. En los pacientes de trastorno bipolar más típicos se encuentra que tienen hasta “un 50% de antecedentes“. El riesgo para un hijo de un paciente con trastorno bipolar está “en torno a un 25% cuando uno de los progenitores es el afectado”.
  • Otras causas son las circunstancias ambientales: “Muchos factores adversos como pueden ser el maltrato infantil, el consumo de drogas o incluso la desorganización de la vida pueden conducir a la aparición de un trastorno bipolar”.

El diagnóstico

Desde el punto de vista médico, hay muchas dificultades en el diagnóstico y pasan muchos años desde que aparecen los síntomas hasta que se da con el diagnóstico exacto.

“Lamentablemente transcurre mucho tiempo, hasta 10 años más o menos. Esto ocurre porque cuando sólo aparece depresión, no se diagnostica trastorno bipolar y algunas veces la manía no es muy patente. Es lo que llamamos hipomanía, esto no es bien identificado por el que lo sufre ni por su ambiente”, detalla Jerónimo Saiz.

No existe ningún marcador fiable (como los famosos test) ni ninguna exploración que permita “afirmar o descartar que una persona sufre un trastorno determinado”.

Las señales en las que los familiares se tienen que fijar son:

EFE/R. GARCIA

  • Oscilaciones en el estado de ánimo con periodos bastante permanentes (unas 2 o 3 semanas)
  • Si tiene actuaciones chocantes para lo que es su carácter normal
  • Si está muy activo, muy desinhibido o muy hablador
  • Si luego tiene épocas en las que se siente muy infeliz, incapaz, cree que todo lo hace mal, sin ilusión ni esperanza
  • Contrasta mucho con un estado de estabilidad y equilibrio psíquico

Tratamiento

Se trata de dos formas diferentes, con la psicoterapia y con tratamiento farmacológico:

  • Psicoterapias abiertas al trastorno bipolar: “Se trata con la psicoeducación, se educa al enfermo y a sus familiares sobre lo que es la enfermedad, qué cuidados requiere y cómo se trata. Hay técnicas de remediación cognitivas que tratan de corregir algunos trastornos en la percepción en la función ejecutiva, en la adaptación y en la memoria que los enfermos bipolares pueden tener”, subraya Saiz.
    • Los familiares son un pilar fundamental, son su máximo apoyo y deben convivir con la enfermedad, además, sirven de alerta porque muchas veces el enfermo no es consciente de que está mal, sobre todo en las fases de euforia.
  • Tratamiento farmacológico: “Hay dos fases en la enfermedad, la primera es tratar las fases de depresión y euforia cuando está presente y la otra es evitar la recaída. Los más usados son las sales de litio y algunos antiepilépticos. Disponemos también de antipsicóticos, útiles para algunas fases y para la estabilización”, informa el doctor Jerónimo Saiz.
    • Señala que “lamentablemente es alto el numero de personas que deciden dejar el tratamiento” y que esto tiene unas “consecuencias catastróficas porque el numero de recaídas es muy elevado.

Luchar contra los estigmas

EFE/Peter Endig

Existen numerosos estigmas y según el doctor Saiz, esto “dificulta mucho la reinserción y rehabilitación de los enfermos”. Tenemos el prejuicio de creer que una persona que tiene un trastorno mental no es una persona fiable, que es impredecible y que puede ser violento y no es así. “Esto hace que cuando tengamos que tomar una decisión como por ejemplo dar un trabajo, haya un alto porcentaje de rechazo”, comenta el especialista.

“Habría que hacer más campañas, se calcula que 1 de cada 3 personas en el mundo padece, ha padecido o padecerá algún trastorno mental. Tenemos armas para combatirlo y somos optimistas respecto a la recuperación”, asegura Saiz.

Retos del futuro

El doctor expone tres retos futuros del trastorno bipolar:

  1. Aprender más de los procesos a partir de los cuales se dan esos desequilibrios emocionales. Conocer las bases biológicas del trastorno y  su funcionamiento cerebral.
  2. Tener mejores “armas” para el tratamiento, más específicas, eficaces y con menores efectos secundarios.
  3. Conseguir más sensibilización en la sociedad, con un menor rechazo hacia estos enfermos.
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Publicado en: Enfermedades

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Los niños de San Rafael

El Hospital San Rafael de Madrid inauguró a finales de 2013 la nueva decoración de su cuarta planta de hospitalización pediátrica. Surgió entonces la idea de instalar pizarras en cada una de las puertas de las habitaciones, donde cada niño o niña pudiera customizar su entorno y dar rienda suelta a su imaginación y creatividad con el fin de enviar mensajes positivos a todos los profesionales, familiares, amigos y otros pacientes que compartieran in situ su experiencia hospitalaria.

El Hospital San Rafael de Madrid inauguró a finales de 2013 la nueva decoración de su cuarta planta de hospitalización pediátrica. Surgió entonces la idea de instalar pizarras en cada una de las puertas de las habitaciones, donde cada niño o niña pudiera customizar su entorno y dar rienda suelta a su imaginación y creatividad con el fin de enviar mensajes positivos a todos los profesionales, familiares, amigos y otros pacientes que compartieran in situ su experiencia hospitalaria.
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Las personas que sufren trastorno bipolar pasan de estar muy felices y eufóricas, a estar en fases tristes y deprimidas. La Organización Mundial de la Salud destaca que es una de las principales causas de discapacidad, siendo más prevalente que enfermedades como el sida o la esclerosis múltiple. Para tratar esta patología, ha pasado por “El Bisturí” el psiquiatra Jerónimo Saiz, jefe del servicio de psiquiatría del Hospital Ramón y Cajal y patrono de la Fundación Española de Psiquiatría y Salud Mental.

Bipolaridad

EFE/ MARCELO SAYAO

El doctor Saiz señala que si una persona que sufre un trastorno bipolar no tiene tratamiento, sus fases se pueden prolongar en el tiempo:

  • La duración de las fases: “Es variable, la media sería de 4 a 6 meses si no se recibe ningún tratamiento, hay veces incluso que se puede cronificar la sintomatología y la depresión, por ejemplo, se puede prolongar”.
  • Aptitudes en la fase de manía: “Son personas que salen de la realidad y empiezan a vivir en un mundo en el que se sienten omnipotentes, capaces de todo, con gran genialidad y esto hace que tengan mucha desinhibición y que estén muy activos. Hablan mucho, están impertinentes, inadecuados, tienen impulsividad y cometen errores”.
  • Edad más frecuente: “La enfermedad puede aparecer desde la infancia pero su pico más grande es desde los 15 hasta los 35 años”.

Las causas

  • El experto señala que esta enfermedad “tiene un gran componente genético“. En los pacientes de trastorno bipolar más típicos se encuentra que tienen hasta “un 50% de antecedentes“. El riesgo para un hijo de un paciente con trastorno bipolar está “en torno a un 25% cuando uno de los progenitores es el afectado”.
  • Otras causas son las circunstancias ambientales: “Muchos factores adversos como pueden ser el maltrato infantil, el consumo de drogas o incluso la desorganización de la vida pueden conducir a la aparición de un trastorno bipolar”.

El diagnóstico

Desde el punto de vista médico, hay muchas dificultades en el diagnóstico y pasan muchos años desde que aparecen los síntomas hasta que se da con el diagnóstico exacto.

“Lamentablemente transcurre mucho tiempo, hasta 10 años más o menos. Esto ocurre porque cuando sólo aparece depresión, no se diagnostica trastorno bipolar y algunas veces la manía no es muy patente. Es lo que llamamos hipomanía, esto no es bien identificado por el que lo sufre ni por su ambiente”, detalla Jerónimo Saiz.

No existe ningún marcador fiable (como los famosos test) ni ninguna exploración que permita “afirmar o descartar que una persona sufre un trastorno determinado”.

Las señales en las que los familiares se tienen que fijar son:

EFE/R. GARCIA

  • Oscilaciones en el estado de ánimo con periodos bastante permanentes (unas 2 o 3 semanas)
  • Si tiene actuaciones chocantes para lo que es su carácter normal
  • Si está muy activo, muy desinhibido o muy hablador
  • Si luego tiene épocas en las que se siente muy infeliz, incapaz, cree que todo lo hace mal, sin ilusión ni esperanza
  • Contrasta mucho con un estado de estabilidad y equilibrio psíquico

Tratamiento

Se trata de dos formas diferentes, con la psicoterapia y con tratamiento farmacológico:

  • Psicoterapias abiertas al trastorno bipolar: “Se trata con la psicoeducación, se educa al enfermo y a sus familiares sobre lo que es la enfermedad, qué cuidados requiere y cómo se trata. Hay técnicas de remediación cognitivas que tratan de corregir algunos trastornos en la percepción en la función ejecutiva, en la adaptación y en la memoria que los enfermos bipolares pueden tener”, subraya Saiz.
    • Los familiares son un pilar fundamental, son su máximo apoyo y deben convivir con la enfermedad, además, sirven de alerta porque muchas veces el enfermo no es consciente de que está mal, sobre todo en las fases de euforia.
  • Tratamiento farmacológico: “Hay dos fases en la enfermedad, la primera es tratar las fases de depresión y euforia cuando está presente y la otra es evitar la recaída. Los más usados son las sales de litio y algunos antiepilépticos. Disponemos también de antipsicóticos, útiles para algunas fases y para la estabilización”, informa el doctor Jerónimo Saiz.
    • Señala que “lamentablemente es alto el numero de personas que deciden dejar el tratamiento” y que esto tiene unas “consecuencias catastróficas porque el numero de recaídas es muy elevado.

Luchar contra los estigmas

EFE/Peter Endig

Existen numerosos estigmas y según el doctor Saiz, esto “dificulta mucho la reinserción y rehabilitación de los enfermos”. Tenemos el prejuicio de creer que una persona que tiene un trastorno mental no es una persona fiable, que es impredecible y que puede ser violento y no es así. “Esto hace que cuando tengamos que tomar una decisión como por ejemplo dar un trabajo, haya un alto porcentaje de rechazo”, comenta el especialista.

“Habría que hacer más campañas, se calcula que 1 de cada 3 personas en el mundo padece, ha padecido o padecerá algún trastorno mental. Tenemos armas para combatirlo y somos optimistas respecto a la recuperación”, asegura Saiz.

Retos del futuro

El doctor expone tres retos futuros del trastorno bipolar:

  1. Aprender más de los procesos a partir de los cuales se dan esos desequilibrios emocionales. Conocer las bases biológicas del trastorno y  su funcionamiento cerebral.
  2. Tener mejores “armas” para el tratamiento, más específicas, eficaces y con menores efectos secundarios.
  3. Conseguir más sensibilización en la sociedad, con un menor rechazo hacia estos enfermos.

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