DROGADICCIÓN

Los jóvenes conocen los riesgos del cannabis, pero toleran su regulación

Un estudio elaborado por la Fundación de Ayuda contra la Drogadicción (FAD) ha analizado la percepción de los jóvenes sobre el consumo y regulación del cannabis, una droga que normalmente se mezcla con tabaco y se lía en cigarrillos, aunque también puede consumirse en infusiones, tortillas y reposterías

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Si la persona consume cannabis de forma continuada y no puede dejar de hacerlo, entonces ha desarrollado una adicción. EFE/Mario RuizSi la persona consume cannabis de forma continuada y no puede dejar de hacerlo, entonces ha desarrollado una adicción. EFE/Mario Ruiz

El cannabis es la tercera droga más consumida en España, por detrás del alcohol y del tabaco, y si atendemos solo a las sustancias ilegales, el cannabis se sitúa en el primer lugar.

En los últimos años han saltado a la opinión pública diversas posiciones a favor y en contra de su legalización, y los jóvenes tienden hacia la normalización del consumo.

Según datos del Plan Nacional sobre Drogas del Ministerio de Sanidad, reflejados en la Encuesta sobre Uso de Drogas en Enseñanzas Secundarias en España (ESTUDES), el punto más alto del consumo de cannabis se produjo en el año 2004, cuando el 25,1 por ciento de jóvenes que tenía entre 14 y 18 años consumieron esta droga en los 30 días anteriores a la encuesta.

Los últimos datos disponibles, que se remontan a 2014, muestran un nuevo repunte en relación al año 2012: un 18,6 por ciento frente al 16,1 por ciento. Si transformamos este primer porcentaje en cifras, en el año 2014 se iniciaron 146.000 adolescentes en el consumo de cannabis -la edad media está en los 14,8 años- y unos 410.000 habían consumido en el último mes.

Alcohol y cannabis, puerta de entrada a otras drogas

Según un estudio elaborado por el Centro Reina Sofía sobre Adolescencia y Juventud de la FAD a partir de una encuesta online a 1.205 adolescentes y jóvenes entre 16 y 34 años, el 60 por ciento de los participantes considera el cannabis una sustancia bastante o muy peligrosa, frente a un 14 por ciento que minimiza su peligrosidad.

La droga legal que más golpea a los jóvenes se llama alcohol. EFE/J.Benet

Estos resultados contrastan con la percepción sobre su regulación: casi el 60 por ciento se muestra permisivo con el consumo en adultos y más de la mitad, el 53,6 por ciento, apostaría por su dispensación en espacios autorizados. Un 26 por ciento justifica una prohibición total.

Para Ignacio Calderón, director general de la FAD, “la sociedad está integrando el cannabis como algo normal y eso lleva a que se rompan muchos diques de contención”.

“La puerta de entrada a otras drogas es el alcohol, que es la droga más normalizada entre los jóvenes porque se bebe en casa. El cannabis es la primera droga ilegal que integran en el consumo y después vienen otras incorporaciones”, analiza Calderón.

Iniciación en ambientes lúdicos

De acuerdo con el mismo estudio, que forma parte del Plan Nacional sobre Drogas, el 53 por ciento de los jóvenes afirma que un motivo de iniciación en el consumo de cannabis es que sea compartido en el grupo de amigos, mientras que el 49 por ciento señala que consume para divertirse y pasárselo bien.

El primer contacto de los jóvenes con drogas como el alcohol y el cannabis se produce en ambientes lúdicos. EFE/J.Benet

“En España estamos manejando desde hace años el concepto de “droga lúdica“, que es aquella que está en el ámbito de ocio, ya que el 60 por ciento del consumo de los jóvenes está en los fines de semana”, destaca el experto en drogadicción.

El ambiente de fiesta arrastra a los adolescentes a una relación inmediata con el mundo de estas sustancias porque se encuentran en un proceso de maduración y construcción de la personalidad y están inmersos en una relación de grupo que tiene mucha fuerza: “Los jóvenes a lo que más miedo tienen es a la marginación de sus iguales, que los excluyan por ser unos “pringados””, explica Calderón.

Para ello, propone la educación en valores “desde la edad cero”, para que “cuando abran la puerta para salir al mundo, cuenten ya con unos recursos personales para manejar la situación”.

En línea con la tendencia a la normalización social del cannabis, el estudio revela que el 30 por ciento de los jóvenes considera que quienes consumen esta sustancia son personas que buscan pasarlo bien, el 26 por ciento opina que quieren vivir sensaciones diferentes y el 24 por ciento afirma que son influenciables, sin duda, el calificativo más peyorativo.

Más de la mitad del colectivo encuestado no cree que su opinión sobre un amigo o amiga cambiara si comenzara a consumir cannabis, frente a un 25 por ciento que sí tendría una peor consideración de esa persona.

En cuanto al género, Ignacio Calderón explica que la mujer se ha ido incorporando muy lentamente a la vida social, pero hoy en día el consumo es bastante equilibrado. Sin embargo, destaca que el consumo problemático está más extendido entre los varones y va aumentando con la edad.

Cuando el consumo esporádico se convierte en adicción

El inicio al consumo de cannabis se produce como un elemento más de relación social, pero uno de los riesgos de fumar de manera experimental y ocasional es que puede producir adicción, una enfermedad que necesita tratamiento médico.

“La adicción tiene dos características: la dependencia (el organismo necesita consumir esa sustancia) y la tolerancia (cada vez se necesita más para obtener el mismo efecto)”, precisa Ignacio Calderón.

El director general de la FAD expone algunos de los riesgos que el cannabis tiene para la salud física, psíquica y en las relaciones sociales y familiares:

  • Fomenta los comportamientos violentos porque se produce una pérdida de control personal y una percepción de la realidad distorsionada que, evidentemente, influye en la conducta
  • Afecta negativamente al desarrollo educativo y favorece el fracaso escolar, ya que este periodo de formación coincide con las edades de inicio del consumo
  • Influye en el desarrollo del cerebro
  • Desarrolla problemas psíquicos como la esquizofrenia, una enfermedad mental que altera la personalidad, produce alucinaciones y pérdida del contacto con la realidad

Situación legal

EFE/ROBIN UTRECHT

Holanda y algunos estados de Estados Unidos tienen legalizado el cannabis con carácter general, es decir, para uso lúdico. En otros estados del país norteamericano se puede obtener con fines terapéuticos, para lo que se exige una prescripción facultativa. 

“España está entrando en la normalización del cannabis desde la legalidad. Actualmente hay más de 500 clubs cannábicos donde se consume bajo determinadas condiciones y no están regulados legalmente porque los convenios internacionales declaran el cannabis una droga ilegal. En Holanda, los famosos coffee shop tienen problemas para comprar la sustancia porque la compra es ilegal”, explica Ignacio Calderón.

Según el estudio realizado por la FAD, el 25,6 por ciento de los jóvenes considera que los clubes o asociaciones cannábicos son una buena iniciativa y permiten un consumo controlado y responsable, y un 30.2 por ciento dice que no le molestan.

“El cannabis va a dar lugar a un proceso de regulación de acuerdo con unas determinadas normas que establecen unos límites, como puede ser el caso de un tratamiento legal de los clubes cannábicos, donde a partir de unas condiciones y en unas cantidades determinadas se podría consumir. No se está hablando de legalización, sino de regulación”, sostiene Calderón.

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Publicado en: Sanidad

Los niños de San Rafael

El Hospital San Rafael de Madrid inauguró a finales de 2013 la nueva decoración de su cuarta planta de hospitalización pediátrica. Surgió entonces la idea de instalar pizarras en cada una de las puertas de las habitaciones, donde cada niño o niña pudiera customizar su entorno y dar rienda suelta a su imaginación y creatividad con el fin de enviar mensajes positivos a todos los profesionales, familiares, amigos y otros pacientes que compartieran in situ su experiencia hospitalaria.

El Hospital San Rafael de Madrid inauguró a finales de 2013 la nueva decoración de su cuarta planta de hospitalización pediátrica. Surgió entonces la idea de instalar pizarras en cada una de las puertas de las habitaciones, donde cada niño o niña pudiera customizar su entorno y dar rienda suelta a su imaginación y creatividad con el fin de enviar mensajes positivos a todos los profesionales, familiares, amigos y otros pacientes que compartieran in situ su experiencia hospitalaria.
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El cannabis es la tercera droga más consumida en España, por detrás del alcohol y del tabaco, y si atendemos solo a las sustancias ilegales, el cannabis se sitúa en el primer lugar.

En los últimos años han saltado a la opinión pública diversas posiciones a favor y en contra de su legalización, y los jóvenes tienden hacia la normalización del consumo.

Según datos del Plan Nacional sobre Drogas del Ministerio de Sanidad, reflejados en la Encuesta sobre Uso de Drogas en Enseñanzas Secundarias en España (ESTUDES), el punto más alto del consumo de cannabis se produjo en el año 2004, cuando el 25,1 por ciento de jóvenes que tenía entre 14 y 18 años consumieron esta droga en los 30 días anteriores a la encuesta.

Los últimos datos disponibles, que se remontan a 2014, muestran un nuevo repunte en relación al año 2012: un 18,6 por ciento frente al 16,1 por ciento. Si transformamos este primer porcentaje en cifras, en el año 2014 se iniciaron 146.000 adolescentes en el consumo de cannabis -la edad media está en los 14,8 años- y unos 410.000 habían consumido en el último mes.

Alcohol y cannabis, puerta de entrada a otras drogas

Según un estudio elaborado por el Centro Reina Sofía sobre Adolescencia y Juventud de la FAD a partir de una encuesta online a 1.205 adolescentes y jóvenes entre 16 y 34 años, el 60 por ciento de los participantes considera el cannabis una sustancia bastante o muy peligrosa, frente a un 14 por ciento que minimiza su peligrosidad.

La droga legal que más golpea a los jóvenes se llama alcohol. EFE/J.Benet

Estos resultados contrastan con la percepción sobre su regulación: casi el 60 por ciento se muestra permisivo con el consumo en adultos y más de la mitad, el 53,6 por ciento, apostaría por su dispensación en espacios autorizados. Un 26 por ciento justifica una prohibición total.

Para Ignacio Calderón, director general de la FAD, “la sociedad está integrando el cannabis como algo normal y eso lleva a que se rompan muchos diques de contención”.

“La puerta de entrada a otras drogas es el alcohol, que es la droga más normalizada entre los jóvenes porque se bebe en casa. El cannabis es la primera droga ilegal que integran en el consumo y después vienen otras incorporaciones”, analiza Calderón.

Iniciación en ambientes lúdicos

De acuerdo con el mismo estudio, que forma parte del Plan Nacional sobre Drogas, el 53 por ciento de los jóvenes afirma que un motivo de iniciación en el consumo de cannabis es que sea compartido en el grupo de amigos, mientras que el 49 por ciento señala que consume para divertirse y pasárselo bien.

El primer contacto de los jóvenes con drogas como el alcohol y el cannabis se produce en ambientes lúdicos. EFE/J.Benet

“En España estamos manejando desde hace años el concepto de “droga lúdica“, que es aquella que está en el ámbito de ocio, ya que el 60 por ciento del consumo de los jóvenes está en los fines de semana”, destaca el experto en drogadicción.

El ambiente de fiesta arrastra a los adolescentes a una relación inmediata con el mundo de estas sustancias porque se encuentran en un proceso de maduración y construcción de la personalidad y están inmersos en una relación de grupo que tiene mucha fuerza: “Los jóvenes a lo que más miedo tienen es a la marginación de sus iguales, que los excluyan por ser unos “pringados””, explica Calderón.

Para ello, propone la educación en valores “desde la edad cero”, para que “cuando abran la puerta para salir al mundo, cuenten ya con unos recursos personales para manejar la situación”.

En línea con la tendencia a la normalización social del cannabis, el estudio revela que el 30 por ciento de los jóvenes considera que quienes consumen esta sustancia son personas que buscan pasarlo bien, el 26 por ciento opina que quieren vivir sensaciones diferentes y el 24 por ciento afirma que son influenciables, sin duda, el calificativo más peyorativo.

Más de la mitad del colectivo encuestado no cree que su opinión sobre un amigo o amiga cambiara si comenzara a consumir cannabis, frente a un 25 por ciento que sí tendría una peor consideración de esa persona.

En cuanto al género, Ignacio Calderón explica que la mujer se ha ido incorporando muy lentamente a la vida social, pero hoy en día el consumo es bastante equilibrado. Sin embargo, destaca que el consumo problemático está más extendido entre los varones y va aumentando con la edad.

Cuando el consumo esporádico se convierte en adicción

El inicio al consumo de cannabis se produce como un elemento más de relación social, pero uno de los riesgos de fumar de manera experimental y ocasional es que puede producir adicción, una enfermedad que necesita tratamiento médico.

“La adicción tiene dos características: la dependencia (el organismo necesita consumir esa sustancia) y la tolerancia (cada vez se necesita más para obtener el mismo efecto)”, precisa Ignacio Calderón.

El director general de la FAD expone algunos de los riesgos que el cannabis tiene para la salud física, psíquica y en las relaciones sociales y familiares:

  • Fomenta los comportamientos violentos porque se produce una pérdida de control personal y una percepción de la realidad distorsionada que, evidentemente, influye en la conducta
  • Afecta negativamente al desarrollo educativo y favorece el fracaso escolar, ya que este periodo de formación coincide con las edades de inicio del consumo
  • Influye en el desarrollo del cerebro
  • Desarrolla problemas psíquicos como la esquizofrenia, una enfermedad mental que altera la personalidad, produce alucinaciones y pérdida del contacto con la realidad

Situación legal

EFE/ROBIN UTRECHT

Holanda y algunos estados de Estados Unidos tienen legalizado el cannabis con carácter general, es decir, para uso lúdico. En otros estados del país norteamericano se puede obtener con fines terapéuticos, para lo que se exige una prescripción facultativa. 

“España está entrando en la normalización del cannabis desde la legalidad. Actualmente hay más de 500 clubs cannábicos donde se consume bajo determinadas condiciones y no están regulados legalmente porque los convenios internacionales declaran el cannabis una droga ilegal. En Holanda, los famosos coffee shop tienen problemas para comprar la sustancia porque la compra es ilegal”, explica Ignacio Calderón.

Según el estudio realizado por la FAD, el 25,6 por ciento de los jóvenes considera que los clubes o asociaciones cannábicos son una buena iniciativa y permiten un consumo controlado y responsable, y un 30.2 por ciento dice que no le molestan.

“El cannabis va a dar lugar a un proceso de regulación de acuerdo con unas determinadas normas que establecen unos límites, como puede ser el caso de un tratamiento legal de los clubes cannábicos, donde a partir de unas condiciones y en unas cantidades determinadas se podría consumir. No se está hablando de legalización, sino de regulación”, sostiene Calderón.

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