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Narcolepsia, cuando el sueño es una enfermedad

Esta enfermedad crónica lucha contra el placer del sueño y contra la incomprensión social y laboral. Su diagnóstico no es fácil, pero una innovadora iniciativa puede acortar los plazos y de ello se van a encargar los perros de la Guardia Civil; su olfato detecta la narcolepsia

Narcolepsia, cuando el sueño es una enfermedad
EFE/EPA/How Hwee Young

La narcolepsia es una enfermedad crónica que produce un sueño excesivo durante todo el día. Una de cada 2.000 personas en el mundo sufre narcolepsia; en España, por tanto y aunque no existe un registro como tal de afectados, unas 25.000 personas pueden padecer esta enfermedad, que puede tardar entre cinco y diez años en diagnosticarse.

Dentro de la sintomatología clásica de la narcolepsia se encuentran los ataques de cataplejia, “perdidas del tono muscular, producidas por fuertes emociones, risas o enfados, que pueden provocar que el afectado caiga a suelo. Por esta razón, en muchas ocasiones se confunde con epilepsia u otras perdidas de conciencia” nos aclara Luis Domínguez, jefe de la Unidad del Sueño de la Clínica Ruber.

Otra de las características de esta enfermedad es el deterioro cognitivo, la sucesión frecuente de ensoñaciones y alucinaciones hipnagógicas o hipnopómpicas, es decir, las que se producen poco antes del inicio del sueño.

La mayoría de los casos tienen origen genético. “No es una transmisión autosómica obligada pero hay antecedentes de que tiene rasgos genéticos”, explica el doctor Dominguez quien amplía las causas a distintos supuestos: “Hay casos por trastornos médicos como tumores hipotalámicos; también se describe como una enfermedad asociada el Síndrome de Down, lo publicamos hace diez años en Sleep”.

Tener sueño excesivo deteriora el aprendizaje; los estudios se vuelven en una cuesta hacia arriba para la gente joven. “Les cuesta concentrarse y eso modifica la relación social y familiar”, asegura el doctor.

El tratamiento controlado es fundamental para que el narcoléptico pueda tener una vida normal. Consiste, principalmente, en estimulantes para evitar la hipersomnia, antidepresivos tricíclicos… “Hoy en día el tratamiento es bastante eficaz, los narcolépticos bien tratados suelen estar bien, con una conducta específica de sueño buena”, aclara Domínguez.

Ayuda canina para el diagnóstico de la narcolepsia

No es sencillo el diagnóstico de esta enfermedad. En el historial clínico se registran todos sus síntomas; que debe ser complementado con un registro polisomnográfico nocturno y acto seguido un MSLT, un test de latencia múltiple.

“Se registran, durante toda la noche, los parámetros que implica el sueño, electromiograma, electroencefalograma, los movimientos de respiración, frecuencia cardíaca, con los que hacemos la lectura del sueño y su estructura. Durante el día se repite con siestas repetidas, para ver si entra en el sueño bruscamente, si tiene entradas en sueño de fase REM”, afirma el doctor Domínguez.

No es fácil dar con el camino correcto ya que en ocasiones los propios afectados lo identifican con insomnio pero ahora los especialistas pueden tener una ayuda tan efectiva como peculiar.

Narcolepsia, cuando el sueño es una enfermedad
EFE/Zipi

El doctor Domínguez junto a dos de sus colaboradoras, las doctoras Elena Díaz y Elena Domínguez, observaron hace años que los pacientes de la Unidad del Sueño de la Clínica Ruber afectados por narcolepsia tenían un olor característico diferente. “Hoy, con el olfato se puede diagnosticar tumores como el cáncer de mama, colon, melanomas”, afirma el doctor Domínguez.

De esa observación, nace la idea de colaborar con la Guardia Civil y su unidad canina. Una iniciativa aceptada por el cuerpo de seguridad y que ha dado sus frutos.

Kun y Coca, dos perros labradores pertenecientes al Servicio Cinológico de la Guardia Civil, han demostrado que la observación de los doctores de la Ruber es cierta y que, por tanto, el test del olfato es un método útil para diagnosticarla.

Los perros tienen una capacidad olfativa un millón de veces superior a a la del hombre. El Servicio Cinológico de la Guardia Civil realizó rigurosas pruebas entre veinte de sus perros para elegir a los mejores para este trabajo. Kun, un macho adiestrado en la detección de explosivos, y Coca, una hembra habituada a oler la droga, fueron los elegidos.

En una primera fase, el experimento se realizó con camisetas sudadas de los pacientes, pero la mezcla de olores no permitió resultados, por lo que se optó por gasas impregnadas en el sudor de doce narcolépticos.

Estas gasas, junto con otras impregnadas del sudor de 22 personas que no padecen la enfermedad, se expusieron al olfato de los dos perros. El resultado del test fue positivo, hasta el punto de que en seis de las muestras que en principio se presentaron como negativas, Kun y Coca las marcaron como positivas.

Manuel Martínez Torrejón, presidente de la Asociación Española de Narcolepsia, quien ha participado en este estudio de la Clínica Ruber, insiste en la importancia de esta iniciativa: “Los datos son sorprendentes. La diferencia de no tener que esperar tantos años para diagnosticar la enfermedad es fundamental para su tratamiento”.

Los perros pueden, por tanto, detectar la enfermedad mucho más rápido, una labor que puede llevar a los médicos unos cinco años con otros métodos.

“Ya lo estamos haciendo pero en fase experimental. Lo realizamos con el consentimiento informado del paciente. Tenemos que hacer muchas más experiencias para universalizarlo; eso lo validan las estadísticas”, afirma el doctor Domínguez.

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