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Nacer en casa tiene beneficios frente a nacer en los hospitales

Nacer en casa es una alternativa con poca aceptación social, pero con algunas ventajas. 800 familias españolas al año deciden que el nacimiento de sus hijos se produzca dentro de su propio domicilio con la asistencia de un profesional sanitario, un ginecólogo o matrona. Nuestras madres nacieron de este modo pero esta costumbre es ínfima frente a la opción de dar a luz en un hospital.

Nacer en casa tiene beneficios frente a nacer en los hospitales
EFE/Zayra Morales

La mayoría de mujeres acude a un hospital para vivir el momento del parto pero un pequeño sector prefiere recibir a su hijo en casa, en su entorno y eso sí, con todas las garantías posibles tanto para el bebé como para la madre.

“El parto en casa, no es una opción que la mayoría de las mujeres y familias estén barajando hoy en día. A nivel social es evidente que nacer en casa no es una opción reconocida. Desde nuestra clase médica hace mucho tiempo que se estigmatizó la posibilidad del parto en casa. Esto no ha ocurrido en otros países como Holanda, Inglaterra o Alemania donde si bien se han llevado muchos partos al terreno hospitalario, no se ha perdido la opción de poder parir en casa”, afirma Alicia Fontanillo, ginecóloga y miembro de EDUCER, un grupo de investigación especializado en la atención a este tipo de nacimientos y que ha realizado un estudio sobre esta opción.

En cualquier parto lo más importante es la seguridad, poder garantizar hasta donde se puede, el bienestar del bebé y de la mamá estén donde estén. “La cuestión es que, como demuestran los estudios estadísticos, no hay tanta diferencia de protección entre parir en un hospital y parir en una casa, el tipo de problemáticas son diferentes”.

“El hospital te proporciona mucha seguridad pero también mucha tendencia a la medicalización; los problemas que genera los puedes resolver allí casi siempre, mientras que en una casa no se actúa hasta que tienes un problema; es en ese momento en el que actúas y lo solucionas, generalmente, desplazándose a un hospital para poder resolver la cuestión”, afirma la ginecóloga.

La elección de nacer en casa requiere un tipo de planteamiento distinto que la doctora desearía que pudiera trasladarse también a nivel clínico.

“Buena parte de la responsabilidad de que tengamos tantas cesáreas está en cómo se están atendiendo los partos. Cuando una mujer llega a un hospital no conoce a nadie ni le dicen qué sucede, no toma parte en las decisiones, se siente muchas veces manipulada por el sistema. Así es más fácil que el parto no evolucione”, asegura la doctora Montanillo.

La emoción de nacer en casa

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Gráfico cedido por EDUCER

El parto tiene una parte anímica fundamental y “no se le ha dado todo el valor que tiene”, afirma la doctora quien aboga por normalizar esta cuestión en todos los procesos de hospitalización.

“El aspecto emocional está muy soslayado. Cuando alguien va a una consulta dentro del sistema sanitario es como que no vemos llegar a una persona sino a una patología, no vemos a la persona que hay detrás de esos síntomas; perdemos lo emocional y eso es vital para el desarrollo del parto”, apunta.

Un ambiente de tranquilidad, confianza, y estabilidad favorece los partos. “Tenemos mucho miedo a que una mujer grite, porque pensamos que los partos son muy dolorosos pero no son, los hacemos nosotros dolorosos, desde el miedo, desde la desconfianza, desde el no sentirme seguro donde estoy”, asegura Fontanillo.

Seguridad y confianza en casa

El planteamiento de nacer en casa requiere garantías de seguridad, de que va a ir todo bien; “hoy en día, con todo lo que podemos prever, problemas a lo largo del embarazo, es muy fácil de hacer y de aconsejar a quien sí y a quien no”, comenta .

Prácticamente no se utilizan medicaciones, se tienen las imprescindibles para tratar de solucionar un problema pero, por ejemplo, “no se utiliza un gotero para estimular contracciones, por tanto el parto no es tan doloroso y habitualmente no utilizas medicaciones para quitar el dolor”, explica la doctora.

Dentro de una casa no se puede utilizar una epidural, “además el hecho de utilizarla bloquea el parto y lo transforma en artificial, pero la epidural no es una herramienta imprescindible”.

“Los partos no son fáciles porque son una transformación para la persona y se acompaña de un dolor que no es físico pero que se refleja físicamente. Podemos acompañar y aliviar, no con anestésicos, sino con cariño, comprensión, métodos físicos relajantes”, aconseja esta experta.

Existen variadas razones para que una mujer opte por este sistema en el parto, según la ginecóloga: “hay gente que lo elige por miedo al hospital, a la manipulación; hay personas que lo eligen porque están dentro de una onda más alternativa; hay personas que ven lo positivo de poder vivir la experiencia como algo propio de lo que son responsables y buscan seguridad y respeto”.

.-Efesalud

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