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Morir dando vida

Cada cinco minutos tres mujeres en el mundo mueren por causas relacionadas con el embarazo o el parto. Otras sesenta sufrirán lesiones debilitantes e infecciones

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Morir dando vida
La atención prenatal y el cuidado especializado durante el parto y las semanas posteriores son fundamentales para evitar complicaciones. EFE/Rolex de la Peña

Cuando finalice el día, unas 800 mujeres habrán muerto por complicaciones relacionadas con la maternidad, el 99% de ellas procedentes de países en vías de desarrollo. Todas estas pérdidas humanas pueden evitarse.

En el año 2000, la comunidad internacional se fijó como meta combatir la mortalidad infantil y mejorar la salud materna dentro de los llamados Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM), una carrera contra el tiempo que busca elevar las condiciones de vida y de acceso a la salud para 2015.

A tres años de cumplirse la fecha límite, los avances en el cumplimiento de estas metas son importantes, aunque todavía el índice de muertes previsibles sigue siendo “inaceptablemente alto”. La mortalidad materna mundial se ha reducido en casi la mitad entre 1990 a 2010, al pasar de 543.000 muertes al año a 287.000. Así lo destaca el informe “Construyendo un futuro para mujeres y niños” publicado recientemente por la iniciativa Countdown to 2015.

Los países firmantes de los Objetivos de Desarrollo del Milenio se comprometieron de cara a 2015 a reducir la mortalidad materna en un 75%. Hoy en día este porcentaje de avance permanece en un 47% gracias a la disminución de más de la mitad de muertes por este concepto en varios países subsaharianos y a avances obtenidos en Asia y el norte de África.

Las hemorragias y la hipertensión arterial en conjunto representan más de la mitad de las muertes maternas, mientras que la sepsis o infección generalizada junto al aborto practicado en condiciones de inseguridad representan el 17%.

Las causas indirectas, incluyendo las muertes por enfermedades como la malaria, el VIH/sida y las enfermedades cardiacas, representan alrededor del 20%.

En lo que se refiere a abortos inseguros, se estima que de los 22 millones que se registran en todo el mundo, la mitad son abortos inducidos y derivan en la muerte de 47.000 mujeres y en la discapacidad temporal o permanente de otros 5 millones. En Marruecos, por ejemplo, se practican diariamente entre 600 y 800 abortos clandestinos, mientras que los abortos legales oscilan entre 20 y 40 casos, según la Asociación Marroquí de Lucha contra el Aborto Clandestino (AMLAC).

Para el jefe de Salud de Unicef, Mickey Chopra, en algunos países de Latinoamérica es necesario mejorar el  tratamiento de la salud maternal, así como prolongar la etapa escolar de las mujeres para retrasar los embarazos. “Los países más pobres del mundo están logrando grandes progresos y si continúan a ese nivel y presionan algo más podrán alcanzar los niveles que vimos en España y Portugal hace 20-30 años”.

El informe destaca que Brasil, México y Perú están haciendo progresos en la disminución de los índices de mortalidad materna y cumplen con la meta de reducir el número de muertes de niños menores de 5 años.

Cómo evitar más muertes

De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS), solo el 46% de las mujeres de los países de ingresos bajos se benefician de una atención especializada durante el parto, lo que significa que son muchos los nacimientos que no son asistidos por un médico, una matrona o una enfermera. La pobreza, la distancia de los centros médicos o el personal especializado, la falta de información, la inexistencia de servicios adecuados y las prácticas culturales son otros factores que aumentan el riesgo de muerte materna.

La mayoría de las muertes maternas son evitables. La atención prenatal y el cuidado especializado durante el parto y las semanas posteriores son fundamentales para evitar complicaciones.

La aplicación de la inyección de oxitocina inmediatamente después del parto reduce el riesgo de hemorragia, mientras que las infecciones se pueden combatir con una buena higiene. Por su parte, la administración de fármacos como el sulfato de magnesio a pacientes con preeclampsia puede reducir el riesgo de que desarrollen esta enfermedad asociada a la  hipertensión.

Para la OMS prevenir los embarazos no deseados o a edades muy tempranas es otra forma de evitar la muerte materna. “Todas las mujeres, y en particular las adolescentes, deben tener acceso a la planificación familiar, a servicios que realicen abortos seguros en la medida en que la legislación lo permita, y a una atención de calidad tras el aborto”.

Distintas regiones del mundo adelantan estrategias para reducir este índice de mortalidad. En España se lanzó este verano la campaña “Ponte en pie por las madres africanas”, liderada por la ONG AMREF Flying Doctors, que busca impulsar la formación de 15 mil mujeres africanas como matronas hasta 2015 para reducir la mortalidad materna en un 25% en las zonas de África Subsahariana.

México busca integrar la tradición de matronas o parteras dentro de su sistema de salud para reducir la mortalidad materna. En el 2011 hubo en este país 975 defunciones, según datos de la Secretaría de Salud, y para cumplir con los ODM deben llegar a la cifra de 417 muertes anuales.

Por su parte, la Fundación para el Desarrollo de la Enfermería (FUDEN) y la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AECID) participan en la formación de 500 nuevas enfermeras y parteras para intentar reducir la mortalidad infantil y materna durante los partos en Centroamérica.

En Filipinas, el Ministerio de Sanidad reparte píldoras anticonceptivas y preservativos para frenar la mortalidad materna y dedica una parte de su presupuesto a campañas de divulgación sobre las medidas básicas de prevención de enfermedades en la mujer embarazada.

Si todos los países siguen trabajando para mejorar las condiciones de salud y de vida de las mujeres se podrán evitar 33 millones de embarazos no deseados y la muerte de unas 570.000 mujeres por complicaciones relacionadas con el embarazo y el parto.

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