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Los adolescentes frente al sexo

El perfil sexual de un adolescente se caracteriza por mantener relaciones sexuales esporádicas, por no tener una pareja fija y por estar muy bien informados acerca de las enfermedades de transmisión sexual, pero…

Los adolescentes frente al sexo
El preservativo femenino puede aportar "mayor autonomía" a las mujeres sobre su sexualidad. EFE/ Javier Lizón

Los quinceañeros o “teenagers” son personas inestables, inseguras y están sufriendo muchos cambios hormonales a nivel biológico. En muchos casos el sexo “es como un rito de paso para sentirse mayor”.

Para la psicóloga y sexóloga Cristina Martínez Gómez los adolescentes “sienten una presión social muy fuerte al estar en una edad en la que ni son niños ni son adultos y sufren la necesidad, casi ansiedad, de pasar ‘la prueba de la primera vez’ y sentirse mayores“.

“Su primera vez es crucial y en el caso de las chicas el apremio aumenta ante la dificultad o incapacidad de decir que no ante la posibilidad de perder la oportunidad y al chico deseado”.

Los adolescentes forman parte de un grupo social que se puede definir por su modo de actuar frente a las reglas establecidas por los adultos. Su conducta ante las relaciones sexuales no es una excepción y es determinante en su desarrollo físico y psicológico.

Cristina Martínez, colaboradora de la Asociación Española para la Salud Sexual (AESS), razona que los chavales desconocen su propia sexualidad, su ritmo sexual y conectan con otra persona, normalmente de su misma edad, que les hace cometer “muchos errores, entre ellos la mala utilización del preservativo“.

La doctora Carmen Sala Salmerón, tocoginecóloga de la clínica Gine-3, va un poco más allá y asegura que estos jóvenes “piensan que están por encima del bien y del mal”

“Circulan a doscientos kilómetros por hora encima de una moto, pillan una borrachera descomunal o tienen relaciones sexuales sin protección… y están seguros de que a ellos no les ocurrirá nada”.

EFE/ Gaspar Ruiz-Canela

Más y mejor educación sexual

La doctora Sala suspira en Barcelona y no se consuela con los análisis científicos en los que se demuestra que el cerebro de los adolescentes “no ha madurado” a esa edad.

Las chicas llegan a la clínica hacia los quince años, acompañadas de sus madres; y allí, cuando “la mamá sale de la consulta y se acomoda en la sala de espera o se va a tomar un café”, es donde comienza “la verdadera historia ginecológica de la joven”.

“Cada quinceañera es absolutamente diferente a otra -opina- y me convierto en su persona adulta de confianza: estoy a su disposición, incluso me llaman por teléfono en fin de semana si no han tomado precauciones… dejo una puerta abierta para solucionar sus problemas”

La actitud de los adolescentes frente al uso del preservativo tampoco difiere demasiado del resto de grupos sociales. Un informe reciente de la empresa Durex reveló que solo el 15% de los españoles lo utiliza siempre como medida protectora y que un 39% no toma medidas.

EFE/ Rolex de la Pena

Además, el 81% de los hombres y el 87% de las mujeres declararon que la educación sexual era fundamental para mantener relaciones seguras, ya que, a mayor conocimiento, aseguraron, aumenta la responsabilidad.

En este sentido, la ginecóloga Carmen Sala afirma que las jovencitas que acuden a su consulta están “muy bien formadas en la teoría” pero la aplicación de esos conocimientos “es deficiente” a la hora de la verdad.

La sexóloga Cristina Martínez refuerza el argumento: “el chico está más motivado para cubrir su deseo de manera precipitada. La chica está más orientada a consentir sin poner límites”. Además, la experiencia sexual se da bajo circunstancias desfavorables, como “la calle y las prisas”.

Para la doctora Sala estos serían algunos de los motivos por los que es necesario “volcarse” en la educación práctica de las chicas, ya que la prioridad de los adolescentes “es evitar un embarazo no deseado” y por eso los ginecólogos ponen el énfasis en la prevención de enfermedades de transmisión sexual.

“Los chavales solo se colocan el preservativo momentos antes de la eyaculación y tienen que usarlo desde que se inicia la penetración, aunque el amor se haga con la pareja habitual”.

La psicóloga Cristina Martínez señala, desde Madrid, que “se juntan muchos factores para no usar el preservativo” y también apunta hacia la educación como factor decisivo en el desarrollo psicosocial de los adolescentes, pero más en el sentido de la actitud de los jóvenes ante el sexo.

“En la educación sexual que estamos transmitiendo se produce mucha información sobre la anticoncepción y la prevención de enfermedades, pero es insuficiente la formación para abordar el primer encuentro sexual de la manera más positiva y  agradable posible“.

De una encuesta elaborada por el fabricante de preservativos Control en marzo de 2012, se deducía que el 30% de los jóvenes estaba dispuesto a mantener relaciones sin condón con personas que acabaran de conocer, a pesar de no saber nada sobre su estado de salud.

Dos simples tiras pueden ser muy útiles para colocar un preservativo de forma correcta. Imagen tomada de Efe Televisión
  • “Hablar de novio o novia a los adolescentes es muy difícil. No se meten un preservativo en el bolsillo cuando les urge una relación sexual. Y cuando lo llevan encima lo usan mal” afirma la doctora Sala.
  • “Muchos adolescentes, sobre todo en el caso de los chicos, nunca se han probado un preservativo y es muy importante que se acostumbren, por ejemplo, a través de la masturbación, a usarlo y colocárselo bien. Comprobar que está al derecho y no al revés”, concluye la sexóloga Cristina Martínez.

Enfermedades no deseadas

El cambio de los hábitos sexuales, en especial el inicio cada vez más temprano de las relaciones, ha provocado un aumento de infecciones de transmisión sexual,  entre otras la del virus del papiloma humana (VPH), como demostró un estudio epidemiológico elaborado por el Instituto Catalán de Oncología (ICO).

Según este estudio publicado en mayo pasado, alrededor de dos millones de mujeres que viven en España están infectadas por el virus del papiloma.

Los investigadores consideran que la falta de prevención en los hábitos sexuales, que los adolescentes tengan mayor número de parejas o que las chicas empiecen sus relaciones sexuales a edad temprana contribuyen a este incremento.

Una joven de catorce años reacciona cuando le administran una dosis de la vacuna contra el VPH. EFE/ Mick Tsikas

El responsable del estudio, Xavier Castellsagué, jefe de la Unidad de Infecciones y Cáncer del ICO, dijo entonces que “el aumento del número de personas infectadas es más frecuente de lo que podríamos pensar, especialmente en mujeres jóvenes”.

El estudio epidemiológico indicaba una prevalencia del VPH cercana al 14% en las mujeres de entre 18 y 65 años, y de más del doble, un 29%, en la franja de edad de 18 a 25 años.

Ginecólogas como la doctora Sala y sexólogas como la psicóloga Martínez luchan de forma denodada para dominar la situación. El 20% de las mujeres que han estado en contacto con el virus del papiloma humano se convertirá en portadora crónica; el 80% restante lo dejará en el camino.

Cabe recordar que VPH es el responsable del cáncer de cuello de útero y está presente en otro tipo de tumores, como por ejemplo el de ano y vagina (80%) o el de vulva y pene (40%). Además es el responsable del 90% de las verrugas genitales.

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