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Liberia y Sierra Leona describen los devastadores efectos del virus del ébola

Liberia y Sierra Leona han descrito en la ONU los devastadores efectos del ébola, que ha causado miles de muertos y un grave impacto económico que a los dos países les costará mucho tiempo remontar; además el virus, según Unicef, ha dejado al menos 3.700 niños huérfanos en África Occidental

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Liberia y Sierra Leona describen los devastadores efectos del virus del ébola
Dificilísima situación del ébola en Liberia/EFE/EPA/Ahmed Jallanzo

La ONU ha informado de que del total de 987 millones de dólares solicitados en la lucha global contra el ébola, sólo se han recibido hasta la fecha 254 millones, el 26 por ciento.

El ébola ha infectado en seis meses a 6.553 personas, lo que la ha convertido en la mayor epidemia de esta enfermedad jamás registrada desde que el virus se descubrió en 1976 en la República Democrática del Congo (antiguo Zaire).

Los ministros de Exteriores de Liberia y Sierra Leona han clamado en la ONU por la situación que viven sus países como consecuencia del ébola, y han explicado el terrible momento que se vive en cada país.

Liberia

“La crisis del ébola no es una crisis de salud; es una crisis total”, afirmó Augustine Kpehe Ngafuan, ministro de Exteriores de Liberia, el país que más se ha visto afectado por el brote del virus que comenzó hace seis meses en África Occidental.

Profesionales sanitarios retiran una víctima mortal de ébola en Liberia. Efesalud.com
Profesionales sanitarios retiran una víctima mortal de ébola en Liberia/EFE/EPA/Ahmed Jallanzo

“Es una crisis económica, una crisis social y una potencial crisis política y de seguridad”, agregó.

Los datos que presentó al intervenir ante la Asamblea General de la ONU indican que sólo en Liberia el brote del ébola ha causado 1.800 muertos de las 2.800 víctimas fatales registradas en varios países de África Occidental.

Ha infectado además a 3.500 personas, de las 5.800 en toda la región, y ha obligado a clausurar muchas unidades de salud por el pánico que surge entre los trabajadores sanitarios a causa de la muerte de sus compañeros.

“Un creciente número de mujeres embarazadas están muriendo cuando dan a luz. Nuestro sistema de salud, que quedó colapsado durante los años del conflicto (armado) y estaba siendo reconstruido gradualmente, ha vuelto a caer por el peso del virus mortal”, añadió.

Dijo que desde un crecimiento económico del 5,9 % calculado para este año, la crisis del ébola ha hecho que esa previsión se reduzca en 3,4 puntos porcentuales en Liberia.

“Si no se contiene rápidamente, el ébola podría causar un descenso del 12 % en nuestra economía en 2015”, advirtió.

El ministro liberiano agradeció todos los esfuerzos internacionales para ayudar a su país a superar esta crisis, incluyendo la relajación de las restricciones de viajes impuestas por determinados países para evitar un contagio.

Pero también dijo que si “la primera guerra” se está librando ahora para contener el brote, otra “segunda guerra” tendrá que acometerse después para hacer frente al impacto socioeconómico que habrá en esa nación.

Sierra Leona

Por su parte, en una intervención anterior ante la Asamblea General de la ONU, Samura Kamara, ministro de Exteriores de Sierra Leona, el segundo país más afectado por el brote del ébola, pidió la ayuda internacional para superar la crisis.

“Males generados por virus mutantes como el ébola no pueden ser aislados eficazmente por un sólo país asilado en una aislada esquina del mundo”, afirmó Kamara al referirse a la situación en su país, donde el brote ha causado medio millar de muertos.

Perspectiva de una calle en cuesta de Freetown, en Sierra Leona. Efesalud.com
Una calle de Freetown, Sierra Leona/EFE/EPA/Tanya Bindra

El impacto económico en Sierra Leona también es grande: las previsiones indican que perderá este año 8 puntos porcentuales en el crecimiento de su actividad económica, desde el 11,3 % inicial hasta el 3,3 %.

Destacó que la crisis llegó cuando Sierra Leona se reponía poco a poco de un “devastador” conflicto armado que se prolongó por diez años, y lamentó que hubiera una tardía respuesta internacional para combatir el brote.

Kamara también describió algunos efectos sociales. “Nuestra gente vive en medio del temor y ya no puede entender la naturaleza de un mal que se cobra vidas y evita a los miembros de las familias enterrar a sus seres queridos”, añadió.

“Ya no somos capaces de mantener nuestras prácticas culturales, incluyendo el darse la mano cuando alegremente nos encontramos”. agregó.

Terrible situación de los menores huérfanos

Al menos 3.700 niños de Guinea Conakry, Liberia y Sierra Leona han perdido a uno o a dos de sus padres a causa del virus del Ébola, según las estimaciones de Unicef hechas públicas.

Unicef alerta de que, dado que la epidemia se ha intensificado en las últimas semanas, la cifra de huérfanos a causa del virus pude doblar de ahora hasta mediados de octubre.

Un joven mantiene a un niño sospechoso de ébola en brazos en Liberia. Efesalud.com
Los niños, grandes víctimas del ébola/EFE/EPA/Ahmed Jallanzo

“Sabemos que las cifras que tenemos son sólo la punta del iceberg”, señaló en teleconferencia desde Dakar Manuel Fontaine, director regional de Unicef para África del Oeste.

Uno de los principales problemas que afrontan estos menores es el hecho de que, a menudo, sus familiares los rechazan por miedo a que les puedan contagiar con la enfermedad letal.

“El estigma es el principal problema al que nos enfrentamos. Es rarísimo en África que las familias extendidas no asuman el cuidado de los niños, eso muestra el miedo que reina”, afirmó Fontaine.

“Vemos que algunos familiares o vecinos les dan de comer, pero pocas personas quieren acogerlos”, agregó.

Ante esta situación, Unicef intenta crear unidades infantiles para acoger a estos menores huérfanos, y una de las posibilidades sería que los sobrevivientes al virus pudiesen hacerse cargo de ellos.

Precisamente, Sierra Leona ha organizado un encuentro de sobrevivientes para mediados de octubre en el que se analizará su situación, pero sobre todo, su rol en la lucha contra la epidemia.

Los sobrevivientes sufren estigma y a menudo no son bienvenidos en sus comunidades; sin embargo, ellos mismos no pueden contagiar más el virus a menos que entren en contacto de nuevo con él.

Unicef y la Organización Mundial de la Salud (OMS) consideran que estos sobrevivientes pueden ayudar a los niños huérfanos, pueden trabajar en centros sanitarios siempre que cumplan con las mismas normas de protección que una persona no contagiada, y pueden ayudar en tareas de concienciación.

Según los datos aportados hoy por Unicef, de los más de 3.100 personas que han muerto por la epidemia, el 15 por ciento eran niños menores de 15 años.

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