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Las claves del miedo de la M a la O

Llega Halloween, e igual que viene, se va. Lo que sí se queda es el miedo, y lo hace de diferentes formas: a la muerte, a las alturas, a los espacios cerrados, a la soledad o a las serpientes. EFEsalud le propone a Luis Muiño, psicoterapeuta y divulgador, contestar cinco preguntas en forma de acróstico

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Las claves del miedo de la M a la O
El psicoterapeuta Luis Muiño responde a cinco aspectos del miedo: muerte, irracionalidad, estímulo, debilidad y oscuridad. Infografía elaborada por Efesalud con foto de EFE/Mauricio

“Un niño sin miedo es un niño que tendría accidentes constantemente”, comenta Luis Muiño. Un miedo que es importante para evitar que nos metamos en líos.

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EFE/Matthew Cavanaugh

La noche de los muertos vivientes, más conocida como Halloween, es la fecha señalada en el calendario para los disfraces más desagradables, películas de terror o el famoso “truco o trato”. Ese día, el miedo cobra tintes de color y diversión, pero fuera de este contexto, suele dejarnos bastante paralizados.

Todos tenemos nuestras fobias, conocerlas e impedir que condicionen nuestra vida se vuelve imprescindible. De la M a la O, pasando por la I, E y D, Luis Muiño resuelve nuestras dudas sobre el miedo:

M: Miedo a la Muerte…¿Por qué tenemos miedo a la muerte?

“Es instintivo, de conservación. Toda nuestra mente y cuerpo ha evolucionado para preservarnos. Hay instinto en cada cosa que hacemos, que funciona gracias al miedo a la muerte”, resuelve el psicoterapeuta.

El problema radica en la asociación y que esta sea irracional. Por ejemplo, hay personas que ese miedo a la muerte les paraliza y se ven incapaces de ir a un centro de salud o a un hospital. En esa circunstancia, el miedo es “paralizante, insano y tóxico”, define Muiño.

I: Irracional…¿El miedo es irracional?

“Sí, porque es instintivo. No procede de elementos estadísticos racionales”, confirma el divulgador y colaborador de medios de comunicación.

El miedo, continua Muiño, es visceral y tiene que ver con las hormonas que entran en juego en ese momento, y con imágenes que te hacen evaluar el miedo. “La cuestión es que esto acabe limitando tu vida”, añade.

Si esto sucede, es que ha llegado el momento de convertirlo en racional. ¿Cómo lograrlo? En primer lugar, con el autoanálisis: estudiar de dónde salen las asociaciones, si estas funcionan y ayudan o al contrario. “El proceso difícil es ser conscientes de cuáles son tus miedos y de dónde vienen. Una vez analizado, el cambio es muy fácil”, explica Muiño.

E: Estímulos…¿Qué estimula la aparición del miedo?

“Casi todo. Realmente, una de las cosas que se discuten en psicología es si realmente todo podría producir miedo”, reconoce el especialista.

Muiño hace alusión al experimento de Peter Watson, por el que consigue que un niño adquiera miedo a una campanilla tocándola cuando aparece una rata.

“He conocido gente con fobia prácticamente a todo”, añade, aunque haya algunas cosas más proclives que otras a provocar pánico.

D: Debilidad…¿El miedo es de débiles?

El psicoterapeuta lo tiene claro y, de forma rotunda, contesta: “Obviamente no, el miedo es de toda persona sana”.

Eso sí, parece que encuentra un peligroso colectivo que no se achanta ante nada: los psicópatas.

“Ser consciente de tus propios miedos es de valientes. Lo fácil es ocultártelos a ti mismo y a los demás. Tenerlos es de personas sanas, reconocerlos es de valientes”.

O: Oscuridad…¿Por qué nos da miedo la oscuridad?

“La vista es nuestra forma fundamental de asegurarnos de que el mundo es tranquilo, cuando la perdemos nos sentimos indefensos”, contesta Muiño.

El ser humano es el animal que más depende de la vista, pues su sentido del olfato no es tan potente como el de otros mamíferos, su tacto está muy poco desarrollado e incluso su oído es más vulnerable.

“Es la principal arma que tenemos para asegurarnos de que estamos rodeados de cosas que no deberían darnos miedo. Si la perdemos, todo el organismo se pone en estado de alerta”, concluye.

El próximo 31 de octubre, la noche en la que reviven los muertos, es la excusa para darle la vuelta al miedo. Ese día, la muerte y la vida no se diferencian, la irracionalidad pierde sentido, todo estímulo se vence, todos vencen su debilidad y la oscuridad es el escenario de la diversión.

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