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El estrés, factor de riesgo en los infartos sin obstrucción

Saber que el estrés afecta a la salud no es nada nuevo. Que algunos infartos están desencadenados por situaciones de angustia, tensión o ansiedad, tampoco. No obstante, no se conocía que los trastornos emocionales pudieran aumentar el riesgo de infarto sin lesiones obstructivas y empeorar su pronóstico. Hoy, 29 de septiembre, Día Mundial del Corazón

El estrés, factor de riesgo en los infartos sin obstrucción
EFE/ALESSANDRO DELLA BELLA

Este estudio, realizado por un equipo de cardiología del Hospital de Getafe, (Madrid), surgió para conocer al detalle las características y factores que determinaban este tipo de infartos con arterias coronarias normales, sin lesiones obstructivas significativas, que tan solo ocupan entre el 5 y el 13% de los casos.

“Este grupo pequeño no está bien estudiado, por lo que decidimos iniciar esta investigación. Sabíamos que en uno de los tipos de infarto que tienen coronarias normales sí había relación con el estrés, y quisimos comprobar si en todos estos infartos existía una relación entre las alteraciones psicológicas, el estrés y el infarto”, explica el doctor Joaquín Alonso, jefe de Servicio de Cardiología del Hospital de Getafe y uno de los responsables de esta investigación, que se presentó a finales de agosto en el Congreso de la Sociedad Europea de Cardiología celebrado en Barcelona.

Como explica el cardiólogo, la mayor parte de los infartos tienen una lesión obstructiva en las arterias coronarias que provoca que sobre ellos se forme un trombo y los desencadene. Sin embargo, existe un pequeño grupo de infartos en los que no se da esta estenosis (estrechamiento).

Es en estos casos en los que se ha demostrado que el estrés juega un papel fundamental. No obstante, los infartos sin obstrucción no son una única enfermedad, sino un conjunto cuyo origen está motivado por hasta diez causas diferentes. El más frecuente de estos es el síndrome de Takotsubo, de origen desconocido, pero sí que desencadena una enfermedad aguda del miocardio (músculo cardíaco) y de las arterias pequeñas de este, lo que hace que el corazón no pueda funcionar correctamente aunque, “tras finalizar la situación de estrés, se recupera”.

Otros infartos sin obstrucción están causados por una disección o rotura en alguna arteria del corazón, la formación de coágulos sobre una lesión pequeña o ausente que posteriormente se disuelven, o por un daño en las arterias más pequeñas.

Estos hallazgos van en la línea de las últimas investigaciones, que plantean el impacto de la salud mental en la fisiología del organismo, pudiendo desencadenar enfermedades como el infarto de miocardio. “Falta mucho aún por saber, abriéndose así un nuevo campo de estudio con nuevas variables y una nueva visión de conjunto sobre el paciente que nos anima a ver la influencia de la esfera psicológica en otros órganos del cuerpo y su funcionamiento”, destaca el doctor.

Esto, según el cardiólogo, lleva a incidir en mayor medida en la prevención mediante la búsqueda de una vida emocional saludable, “algo difícil en la sociedad actual”.

Alteraciones psicológicas, mayor riesgo de infartos

infartos
Los intartos sin estenosis representan solo entre un 5% y un 13% de los casos totales/EPA/MICROMED

El estudio ha analizado a 63 pacientes consecutivos con infarto sin lesiones obstructivas en las arterias coronarias ingresados en el Hospital de Getafe durante dos años, comparando a este grupo con otro de pacientes con infarto de miocardio relacionado con lesiones obstructivas (el infarto habitual).

Las variables a analizar fueron los aspectos sociales que, se sabe, modulan el estrés, como el estado civil, el desempleo o el trabajo en turno de noche, el uso de drogas ilegales, la práctica de deportes, enfermedades psiquiátricas, dolor de cabeza crónico o estrés emocional.

El 29% de los pacientes sin lesiones obstructivas tenían historia de enfermedad psiquiátrica, y casi el 80% reconocieron haber vivido una situación de estrés emocional previa al infarto.

En contraste con esto, dentro del grupo de pacientes con infarto agudo de miocardio y lesiones obstructivas, solo el 11% tenían historia psiquiátrica y apenas un 30% sufrían estrés.

En este estudio también se descubrió que los pacientes con infarto sin obstrucción de las arterias cumplían con una serie de características:

  • Tenían más dolor de cabeza: un 11,1%, frente al 3,5% de los pacientes con estenosis (estrechamiento) arterial
  • La tasa de trabajo en el turno nocturno, en contra de lo esperado, fue mayor entre el grupo obstructivo (32% frente a un 65%).
  • La diferencia por estado civil fue mínima: un 13,8% de los pacientes estaban solteros en el grupo obstructivo, frente a un 5,19% en el no obstructivo.
  • No se encontró diferencia estadística significativa entre los desempleados, los que practican deporte, ni en el uso de drogas ilegales entre ambos grupos

Tampoco se conocen las causas que explican por qué se observa un mayor porcentaje de enfermedades psiquiátricas y alteraciones emocionales en pacientes sin lesiones obstructivas. Sin embargo, una de las teorías, según explica el doctor Joaquín Alonso, es el aumento de los niveles de adrenalina que genera el estrés o la disfunción del endotelio (capa interna de las arterias) y/o la formación de coágulos derivados del incremento de los niveles adrenalínicos.

Por este motivo, es necesario seguir investigando: “Creemos que son necesarios más estudios en este ámbito a la vista de los primeros datos. Nuestro grupo de investigación en el Hospital de Getafe ha diseñado un nuevo estudio que acabamos de empezar y va a participar en otro de varios hospitales que van a intentar obtener más información sobre este asunto”.

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