Inicio / Enfermedades / Esteller: La epigenética jugará un papel en la recuperación de la memoria

Esteller: La epigenética jugará un papel en la recuperación de la memoria

Las enfermedades neurodegenerativas, como el alzhéimer, y las demencias carecen hoy en día de tratamientos efectivos que permitan recobrar la memoria perdida. Pero con los fármacos epigenéticos, ahora en desarrollo, se abre una posibilidad. Nos lo cuenta, en una entrevista con EFEsalud, el científico Manel Esteller, referente internacional en el campo de la epigenética

Array ( [0] => 103123 )
Esteller: La epigenética jugará un papel en la recuperación de la memoria
Genes. Foto cedida por RBA

“La epigenética seguramente jugará un papel tanto en la recuperación de determinados tipos de memoria, como en el retraso en el proceso degenerativo de las neuronas”, afirma el director del Programa de Epigenética y Biología del Cáncer del Instituto de Investigación Biomédica de Bellvitge (IDIBELL).

“Sabemos qué procesos de memoria son puramente epigenéticos por lo que, tocando determinadas marcas químicas, seremos capaces de eliminar o recuperar memorias a largo y corto plazo” con fármacos epigenéticos que ahora están en fase de ensayos clínicos, apunta el investigador.

Y es que la epigenética es la ciencia que estudia cómo se regula nuestro ADN. Cómo se expresan o no nuestros genes en función de diversos factores, como los ambientales y los hábitos de vida. “El ADN no lo es todo, es la epigenética la que le da sentido”, señala Esteller.

“La epigenética es el alfabeto de la genética, es el intermediario entre el ambiente y los genes”, explica el investigador quien acaba de publicar el libro “No soy mi ADN” (Editorial RBA) para precisamente acercar a la sociedad una joven disciplina que nació como tal a mediados de los años noventa.

Los cambios epigenéticos se pueden revertir

epigenética
El investigador Manel Esteller. Foto cedida por RBA

Manel Esteller asegura que los cambios epigenéticos pueden ser reversibles: “un cambio epigenético es como una marca química que se ha añadido en un lugar erróneo y que, como está añadida, se puede quitar más fácilmente”. Sin embargo, un cambio o una mutación en un gen “es prácticamente imposible librarse de ella”.

Los cambios epigenéticos se pueden revertir, en algunos casos con fármacos, pero también con nuestro estilo de vida. Y un ejemplo es el tabaco, una persona que deje de fumar conseguirá que sus células de los bronquios y pulmones sean capaces de recuperar “epigenéticamente” estadíos más normales a nivel fisiológico.

En el caso de los cambios que se logren por la acción de fármacos epigenéticos, son los tumores de la sangre (leucemias), los linfomas y algunos sarcomas, los que por el momento más se benefician de esta terapia que “es capaz de cambiar el pronóstico de supervivencia de algunos pacientes”.

Sin embargo, en los tumores sólidos los fármacos epigenéticos no están teniendo la misma eficacia. “Son tumores sucios, tienen muchas alteraciones genéticas, epigenéticas, cromosómicas…muchas veces asociadas a un tóxico. Por eso el tratamiento puede ser con fármacos epigenéticos, pero en combinación con quimioterapia o terapias moleculares”, apunta el también profesor de Genética de la Universidad de Barcelona.

La terapia epigenética, explica, actúa sobre la alteración que presenta el “software” de las células, el programa que las hace funcionar. “El fármaco es como el antivirus que activamos en un ordenador, intenta bloquear o eliminar todas las marcas químicas defectuosas que existen en esas células”.

Según el doctor, son medicamentos que provocan poca toxicidad. Se administran dosis más bajas que con las terapias convencionales, pero se mantienen más en el tiempo: “Se trata de que pare, de que no crezca la célula tumoral, como si quedara congelada, no que la mate, eso lo hará por proceso natural o por la acción de otros fármacos”.

Los test de epigenética, una realidad

Además de la acción incipiente de la terapia epigenética, también es ya una realidad la eficacia de los test epigenéticos que ya se emplean en los hospitales para detectar tumores, como aquellos de origen desconocido que dan la cara cuando aparece la metástasis, o los que permiten predecir si un tumor cerebral, el glioma, es sensible a uno u otro fármaco.

“Vamos hacia test cada vez más sencillos, pero con mucha información sobre todo en el campo de la biopsia líquida donde se detectan alteraciones en sangre. Estos test en sangre, bien sean epigenéticos, genéticos o ambos, te permiten, por ejemplo, saber si un paciente ha recaído de una enfermedad o no”, manifiesta el que fuera director del Grupo de Epigenética del Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO) desde 2001 hasta 2008.

Avances que han abierto los ojos en la práctica clínica. “Los médicos se están dan cuenta de que la epigenética no es solo una disciplina académica, sino que está llegando a la cama del paciente”, opina Esteller.

En busca de la fuente de células madre

epigenética
Foto cedida por RBA

En el libro “No soy mi ADN”, Esteller aborda diferentes aspectos sobre el origen de las enfermedades, la capacidad para prevenirlas o la herencia de padres a hijos. Pero también habla de la clonación, “técnicamente complicada” en humanos, o de la búsqueda de la fuente de células madre capaces de regenerar parte de nuestro organismo.

“Cada vez hay más esperanzas y, en parte, fundadas. Lo que queremos es poder acoplar una célula madre sana que pueda regenerar un órgano o unas neuronas que están dormidas”, argumenta Manel Esteller.

“Cuando obtenemos -indica- una célula madre nos aseguramos de que epigenéticamente sea estable, que no tenga alteraciones, porque si queremos algún día devolver esas células madre a un paciente con enfermedad debe ser correcta genéticamente y estable epigenéticamente”.

Los retos del Idibell

El grupo de investigación que lidera Esteller en el Idibell tiene varias líneas de trabajo: una de ellas es predecir el comportamiento del tumor (si es más o menos agresivo y a qué tipo de fármaco va a reaccionar) a partir de su conocimiento epigenético, lo que permitirá administrar el medicamento preciso al paciente adecuado.

Por otro lado, también están explorando el mecanismo de la metástasis ya que “el tumor primario y la metástasis son muy similares genéticamente, pero epigenéticamente se diferencian más”.

Además de estudiar las resistencia a las quimioterapias o lo tumores de mal pronóstico, el equipo de Esteller aborda asimismo las enfermedades raras, en especial, el síndrome de Rett que supone la segunda causa de retraso mental en las niñas, tras el síndrome de Down.

Esta enfermedad se debe a la mutación de un gen, de un gen puramente epigenético que va unido a una marca epigenética. “Estamos viendo si es posible disminuir la sintomatología que provoca la enfermedad, tocando la epigenética en esas células”, explica el científico.

Con la epigenética se abre así un camino para las enfermedades raras, para las neurodegenerativas, como el alzhéimer, o amplía la brecha para las enfermedades oncológicas. Por eso la ciencia requiere de inversiones públicas y “una apuesta global por parte de toda la sociedad”, señala Manel Esteller.

Uso de cookies

Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios y mostrarle publicidad relacionada con sus preferencias mediante el análisis de sus hábitos de navegación. Si continúa navegando, consideramos que acepta su uso. Puede obtener más información, o bien conocer cómo cambiar la configuración, en nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.

ACEPTAR
Aviso de cookies