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Paliar los síntomas de la endometriosis mediante la dieta

Mantener una buena alimentación es importante en cualquier circunstancia. No obstante, si hablamos de endometriosis esta afirmación cobra una mayor relevancia. Si bien no existe una cura para esta enfermedad, conocer los hábitos dietéticos y hacer de la alimentación parte del tratamiento, puede paliar algunos de los síntomas y, en suma, mejorar la calidad de vida

Paliar los síntomas de la endometriosis mediante la dieta
Foto cedida por IMEO.

La endometriosis es un trastorno ginecológico crónico que afecta a millones de mujeres en todo el mundo. Su incidencia es creciente y se calcula que una de cada 10 mujeres sufre sus síntomas, según la OMS.

Esto supone que, entre el 30 y el 50% de las mujeres que son infértiles la padecen. Una circunstancia que convierte a esta patología en la tercera causa de infertilidad en la mujer.

Se da ante la presencia de endometrio (revestimiento del útero) fuera de la cavidad endometrial y se caracteriza por producir fuertes dolores durante la menstruación o dolor pélvico crónico, que puede llegar a ser invalidante.

A día de hoy se considera una enfermedad de causas desconocidas y para la cual no existe cura. No obstante, a través de la alimentación se puede contribuir a mejorar algunos de los síntomas de la enfermedad y, con ello, la calidad de vida de la paciente.

En una entrevista concedida a EFEsalud, Anna Gil, dietista y nutricionista en Women’s Health Institute Barcelona y especializada en nutrición en la mujer y en endometriosis, resalta que “la alimentación ayuda a mejorar algunos de los síntomas de esta patología más que la patología en sí”.

El desajuste hormonal, la inflamación abdominal, el dolor, los problemas digestivos, etc., son algunos de los síntomas de la endometriosis que se pueden mejorar con una correcta alimentación.

Según comenta, desde su experiencia con las pacientes con endometriosis a las que ha tratado, “la gran mayoría han mejorado muchísimo sus síntomas siguiendo unas determinadas pautas de alimentación”.

¿Por qué debo ajustar mi dieta si padezco endometriosis?

endometriosis
La endometriosis se caracteriza por la presencia de tejido endometrial en distintos lugares fuera del útero

Hay síntomas de la enfermedad que se pueden evitar o mejorar con la alimentación. Por ello, una dieta antiendometriosis debe basarse en:

  • Seguir una dieta saludable, equilibrada y a base de alimentos reales (esto es, tratar de evitar los alimentos procesados cargados de sustancias químicas).
  • Evitar alimentos que incrementen la producción de prostaglandinas de serie 2 (y por el contrario, potenciar las de serie 1 y 3).
  • Evitar alimentos que contengan estrógenos o promuevan su formación (y por el contrario, tomar alimentos que ayuden a regular sus niveles).

[Para saber más acerca de aquellos alimentos que promueven la reducción de prostaglandinas de serie 2, y de los niveles de estrógenos -así como otras pautas nutricionales-, puedes consultar esta ponencia del pasado mes de junio, en la que la propia Anna Gil dio los consejos alimentarios para mejorar los síntomas de esta patología].

A tener en cuenta (I): Las prostaglandinas

Las prostaglandinas son lípidos (grasas) que el cuerpo produce a partir de otros ácidos grasos que obtenemos al ingerir determinados alimentos. Existen de tres tipos: Mientras que las prostaglandinas de serie 1 y 3 tienen efectos antiinflamatorios, las de serie 2 son las causantes de muchos de los síntomas de la endometriosis (cólicos, contracción de la musculatura, inflamación…).

Así pues, mediante un control de nuestra dieta podemos combatir el dolor reduciendo la formación de prostaglandinas “malas” (de serie 2) en nuestro organismo y, al mismo tiempo, potenciando el consumo de alimentos que promueven la formación de las prostaglandinas “buenas”, de serie 1 y 3. En cualquier caso, lo recomendable, subraya Anna Gil es que “haya un equilibrio entre ellas”.

Factores como el déficit de vitamina C, B12 y fibra, la resistencia a la insulina y un consumo elevado de grasas (saturadas y trans) predispondrán a tener las prostaglandinas de tipo dos elevadas.

Aquellos alimentos inflamatorios que favorecen la creación de prostaglandinas de serie dos elevada y que, por tanto, debemos disminuir son el aceite de girasol y de maíz, carnes rojas, embutidos y vísceras, leche entera y condensada, mantequilla y nata, queso y la yema de huevo, etc.

Asimismo, debemos controlar el consumo de azúcares refinados, cereales refinados, bollería, cafeína, té, bebidas energéticas, entre otros.

A tener en cuenta (II): Los estrógenos

Otra de las claves para combatir la endometriosis pasa por reducir la cantidad de estrógenos en nuestro organismo. Esto es así en la medida en que el exceso de esta hormona induce al crecimiento de implantes de tejido endometrial fuera del útero.

Los estrógenos son unas hormonas sexuales esteroideas, principalmente femeninas, que se producen en los ovarios y en las glándulas suprarrenales. Entre sus múltiples funciones, influyen en el metabolismo de las grasas y el colesterol de la sangre.

A fin de controlar los niveles de estrógenos, debemos evitar consumir en exceso alimentos que contengan estrógenos o que estimulen la producción de esta hormona en nuestro organismo. En suma, no conviene tener un exceso de grasa en nuestro cuerpo.

“No debemos caer en el error de consumir soja en exceso en sustitutivo de los lácteos (por el hecho de querer reducir la inflamación). Esto es de igual modo contraproducente ya que nos podemos encontrar con una elevación de los estrógenos”, alerta Anna Gil.

“Llega un momento en el que la restricción para estas pacientes es tal que muchos de los alimentos que están permitidos para la desinflamación son altos en estrógenos. De ahí la importancia de consultar con un especialista la dieta a seguir en estos casos”, resalta la experta.

Ligado a la producción de estrógenos, otra de las recomendaciones es reducir la histamina (ya que cuando el cuerpo fabrica demasiada cantidad de esta molécula se produce un exceso de estrógenos).

Para reducir la concentración de estrógenos y la liberación de histamina, las pacientes deben controlar el consumo de bebidas alcohólicas, berenjenas, jamón serrano, marisco, mostaza, pescado ahumado y seco, atún, queso curado, embutidos, té, tomates y vinagre.

Respecto al trigo, debido a que es uno de los cereales más refinados e inflamatorios, es aconsejable prescindir de él en nuestra dieta -o reducir su ingesta lo máximo posible- y optar por cereales no refinados como los cereales integrales.

Por el contrario, se aconseja potenciar el consumo de productos ecológicos, cereales integrales, frutos secos, alimentos vegetales en abundancia, legumbres como fuente de proteína e hidratos de carbono, y aceite de oliva (virgen extra) como única fuente de grasa.

Relación endometriosis – celiaquía

Si bien a día de hoy no se puede constatar que la enfermedad celíaca esté causada por la endometriosis ni la endometriosis por la celiaquía, sí que hay estudios que aprecian que se da una mayor incidencia en personas celíacas que tienen endometriosis.

En cualquier caso, “no se trata de eliminar el gluten por completo de nuestra dieta”, pues llevar una dieta estrictamente libre de gluten está indicado para aquellas personas a las que, efectivamente, les hayan diagnosticado la enfermedad celíaca y, por tanto, antes de tomar esta decisión debería consultarse con un especialista.

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En línea a lo anterior, la nutricionista advierte de que no estamos ante “listas cerradas”. Por lo tanto, no debemos pensar que nos irá bien si nos ceñimos estrictamente a esos listados de alimentos que benefician/perjudican a la endometriosis. “Es mucho más complejo que eso, pues no a todas las enfermas les van bien todos esos alimentos”, matiza Anna Gil.

Y añade, “la endometriosis es una patología de la que se conoce muy poco; no hay muchos nutricionistas especializados en esta enfermedad y no existe una formación específica para ello”.

Igualmente sucede con la investigación. “Son muy pocos los estudios realizados sobre nutrición y endometriosis y la mayor parte de la información con la que contamos es la que vamos viendo poco a poco y día a día en la práctica médica”, reitera.

Por ello, la única forma de constatar qué alimentos van mejor o peor a cada paciente es, mediante control del especialista, haciendo una limpieza que parta de “eliminar absolutamente todos los alimentos considerados perjudiciales (normalmente durante unas dos semanas) y, a partir de ahí, observar si se da una mejoría y, en su caso, determinar si seguir en esa línea o considerar otras acciones”, afirma.

Lo que sí es evidente es que el seguimiento de una dieta y de hábitos saludables, así como la realización de ejercicio físico moderado y, por supuesto, evitar el consumo de tabaco y alcohol, son beneficiosos para personas bajo cualquier condición y, en especial, para las pacientes que padecen endometriosis.

Finalmente, la especialista resalta la importancia del factor psicológico y del acompañamiento multidisciplinar en esta enfermedad. “No solo se trata de alimentación. En algunos casos, por mucho que le recomiende pautas alimentarias a la paciente, si esta no está preparada psicológicamente, la necesidad de comer debido a la ansiedad será un problema añadido. Más si cabe, porque no serán alimentos saludables precisamente”, explica.

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