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El sexo en la tercera edad existe

Una obviedad aparente que a veces la sociedad, la familia, o los hijos no ve con buenos ojos. La salud sexual no solo forma parte de nuestra salud general sino que ayuda a mejorarla… a cualquier edad. Cuanto más cuida uno su salud sexual más mejora, cuanto más la abandonas más tarda en recuperarse

El sexo en la tercera edad existe
EFE/EPA/PA/TIM WHITBY

Está claro que existe la actividad y el deseo sexual en la tercera edad. Los problemas no son sólo una cuestión física, también hay, en ocasiones, un entorno social y un contexto que no lo favorece.

“La viudez, por ejemplo; a veces está mal visto en la familia que el viudo mantenga una relación sexual o que empiece una nueva relación en esa edad. Ahí son factores sociales los que influyen en el sexo pero en la tercera edad existe clarísimamente la sexualidad. Tenemos muchos pacientes que consultan a los 80 porque ha decaído su actividad sexual; nos alegra muchísimo porque suelen ser gente que quiere seguir manteniendo esa parcela de su vida”, afirma Fernanda Lorenzo, uróloga y coordinadora de docencia en urología en la Universidad de Salamanca.

¿Cuál es la actividad sexual en la tercera edad?

Hay actividad sexual en la tercera edad, asociada al coito o no. Está demostrado y se dice todos los años en la reunión mundial de la Asociación Mundial de la Salud Masculina, de la que soy miembro, que el mantenimiento de la actividad sexual, en ambos géneros, va acompañado de un aumento de la salud en general.

De hecho, la OMS considera la salud sexual como un derecho básico y la disfunción eréctil como una enfermedad grave que altera la calidad de vida y que puede ser la punta del iceberg de enfermedades subyacentes serias.

¿Cuáles son los principales problemas en el sexo en esta franja de edad?

Hay dos tipos de pacientes: el primero es el que tiene la incapacidad de tener una erección satisfactoria que es la definición de disfunción eréctil y desanima muchísimo. Cuanto menos función sexual tienen, peor va siendo, y al cabo de dos o cuatro años es cuando se animan a consultar.

Otro tipo de consulta es por falta de deseo sexual. A veces, la mujer tiene cierto miedo a que haya perdido su atractivo y que tenga algo de responsabilidad, pero no es así. Existe un concepto que parece estar proscrito en el gran público: la andropausia o Síndrome de Adam.

Existe una bajada de la testosterona activa y puede conllevar un déficit de libido.  Son los dos problemas más importantes: la falta erección y la falta de libido.

Para mucha gente será complicado hablar sobre ello. ¿Somos más pudorosos en España?

Estuve un tiempo viviendo en EEUU y me quedé sorprendida; hace doce años, allí la gente estaba muy preocupada de tener bien sus funciones sexuales. Pensé, esto en España, imposible. Aquí no se puede hablar de la disfunción eréctil entre los propios hombres, ellos son los más culpables. Esto hace mucho daño, el sexo tienen que ser sano.

Aquí, respecto a EEUU, la mujer se cuida peor, está incluso mal visto que te preocupes mucho de tu vida sexual en la tercera edad. En cuanto al varón, yo creo que se está quitando ese temor a consultar este asunto.

El viagra hizo aflorar un problema muy frecuente y del que no se hablaba: la disfunción eréctil. Ha sido la punta del iceberg de ese tipo de medicaciones y es muy útil.

¿A quién hay que acudir para pedir ayuda?

El eje central de la sanidad, de la medicina es el médico de atención primaria que tiene que estar en conexión con los especialistas, pueden ser urólogos, geriatras.

A veces no reclaman una atención para el tema sexual y ahí está el problema para el médico de atención primaria. La vida sexual hay que encajarla dentro de la vida en general. Yo les digo a mis pacientes, usted plantéese qué sexo quiere; como a los 20 años no, pero qué grado de vida sexual quiere y así, en consenso, vamos trabajando.

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