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Disfruta de la vida social sin romper la dieta

El verano nos anima a salir de casa. Terrazas, piscinas, barbacoas, encuentros con amigos en torno a la gastronomía…Una época que pone en peligro la dieta de adelgazamiento. Descubre cómo disfrutar sin perder el control

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Disfruta de la vida social sin romper la dieta
EFE/Geoff Caddick

“En verano todos tenemos más vida social y quien siga un régimen de adelgazamiento tiene que asumir que va a ser más lento, que debe estar más pendiente y hacer más esfuerzo… pero sin agobiarnos”, explica Roberto Cabo, nutricionista por la Universidad Alfonso X el Sabio y experto en nutrición, dietética y dietoterapia por la Universidad de Navarra y licenciado en Farmacia por la Universidad de Salamanca.

El calor nos desanima a cocinar, aunque también es cierto que podemos elegir alimentos más ligeros y refrescantes y menos energéticos, también se produce un cierto “desorden” en nuestra planificación diaria. 

EFE/Emilio Naranjo

“Este desorden se debe a que hay más vida de puertas para fuera, hay más jaleo social que nos puede hacer sumar calorías casi sin darnos cuenta”, señala Cabo, creador del método Alea basado en la dieta mediterránea y en enseñar hábitos de alimentación y de vida en cualquier circunstancia personal y social y fundador de la Clínica Alea de Salamanca.

Estar a dieta no significa dejar a un lado la vida social, un aspecto muy positivo para la salud. Por esa razón es necesario normalizar la idea de comer fuera de casa. “Ni angustiarnos porque nos saltamos el régimen, ni lo contrario, comer sin control “, apunta el especialista, quien aconseja disfrutar de la comida y de la compañía pero “eligiendo las opciones más saludables y menos calóricas”.

Ideas para comer o cenar en un restaurante

Por trabajo o por disfrute muchas son las situaciones que nos obligan o nos animan a comer fuera de casa. Y si en casa estamos siguiendo un régimen de adelgazamiento hay que procurar llevarlo a cabo también si vamos a un restaurante o si salimos de cañas y tapas.

Los restaurantes independientes de EE.UU. exceden la cuota diaria de calorías
EFE/Jim Stem

“Comer fuera no siempre es sinónimo de comer mal”, afirma el experto que propone seguir estas pautas:

  • Moderación: Las comidas fuera de casa tienden a ser más grasas y por tanto más calóricas. Por eso hay que moderar las raciones, comer menos cantidad que la que establece la dieta.
  • Elegir bien: en un restaurante podemos elegir distintas opciones pero no nos equivocamos si de primero tomamos una ensalada simple (verduras y hortalizas nada más) con media cucharada de aceite o si contiene ingredientes como queso, bonito, bocas de mar, huevo…puede ser un plato único. Y de segundo plato escoger carnes o pescados que no sean muy grasos y advertir que lo cocinen a la plancha con muy poco aceite y descartando acompañamiento de salsas y patatas fritas.
  • Mastica y come despacio: Masticar despacio ayuda a comer menos. Hay que ser consciente de lo que se come y no aprovechar para engullir.
  • Mejor que los demás no sepan que estamos a dieta: nos puede llegar a agobiar tanto por si nos animan a comer los manjares prohibidos, como si nos sentimos controlados. Si pasamos desapercibidos podemos controlar el menú sin presiones.
  • Si salimos a comer o cenar, hacer las tomas de media mañana o de la merienda algo más tarde de lo habitual con la intención de llegar al restaurante con la glucosa más alta y por tanto con menos sensación de hambre, lo que ayudará a ser moderado.
  • Compensar con una cena o comida ligera y saludable si hemos estado de restaurante o de tapas. Pero compensar no significa eliminar la toma siguiente. “Si comemos fuera y luego no cenamos puede generarse una situación de ansiedad al día siguiente. Alargar el ayuno nocturno más allá de la media de 8 horas de sueño no es recomendable”, apunta el especialista.
  • Intentar evitar el pan: El pan es un hidrato de carbono que no debe faltar en la dieta diaria, aunque sea de adelgazamiento. Sin embargo, cuando comamos fuera de casa podemos prescindir de él ya que de por sí vamos a ingerir más calorías de lo normal.
  • Evitar el alcohol: solo aporta calorías vacías, sin ningún nutriente. Comer fuera sin alcohol ayuda a controlar el aporte calórico.
  • Evitar los dulces de postre: Y sustituirlos por fruta, yogur, café con leche desnatada, zumo de naranja. “Aunque también el helado que no abuse de azucares y desnatado puede ser una buena opción de vez en cuando”, apunta el nutricionista. En su opinión, si acudimos a una celebración no tenemos por qué evitar, por ejemplo, el trozo de tarta pero sí comer una ración mucho más pequeña que la del resto. “Un par de pasteles pequeños es la ración que deberíamos tomar todos, no solo los que están a dieta. Se disfruta más si tomamos un trozo pequeño y no nos pasamos”.

Cuando vamos de cañas

EFE/Juan M. Espinosa

Una costumbre muy española, ir de cañas o de vinos acompañados de unas tapas. Y es algo que se suele hacer con frecuencia. El hecho de estar a dieta tampoco debe frenar ese momento de ocio.

“Es cuestión de frecuencia. No pasa nada en una dieta equilibrada si me tomo un par de vinos a la semana, pero si continúo también durante el fin de semana tenemos que intentar conseguir algo intermedio”, señala Roberto Cabo.

Para beber es mejor elegir bebidas que aporten cero o muy pocas calorías como refrescos light o cero; bebidas de té sin azúcar; bebidas isotónicas sin azúcar; café o infusiones con edulcorantes y agua, frente a otras con calorías como chupitos, mosto, copa de vino blanco o tinto, cerveza, zumo de fruta, cerveza sin alcohol, clara y  zumo de tomate.

“Si la cerveza la elijo sin alcohol aporta la mitad de calorías y es más sano. Y casi no aporta calorías una clara con cerveza sin alcohol y con gaseosa, mejor que con limón y es una forma de ir de bares sin inflarte a refrescos light”, recomienda el nutricionista.

En el caso de las tapas, según recoge el libro “La dieta alea” de Roberto Cabo y María Astudillo, los pinchos que escojamos tienen que ser poco grasos, sin salsas, y no muy grandes y de mejillones, vegetal, jamón, sepia a la plancha…

Cuando hacemos una dieta equilibrada en hidratos de carbono, grasas y proteínas combinada con ejercicio y con las calorías ajustadas para perder peso en realidad se trata de implantar una serie de hábitos saludables en nuestro estilo de vida. Y la vida social forma parte de la vida. Disfrutar pero con moderación y control.

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