Inicio / Psicología y bienestar / Desenmascarando el mito de las fobias extrañas

Desenmascarando el mito de las fobias extrañas

Fobia a los botones, al número 6, a sentarse, a irse a la cama, a la lluvia, a la riqueza…Últimamente oímos decenas de fobias extrañas con nombres impronunciables. Carlos Lupresti, psiquiatra experto en fobias, nos explica qué son, qué tipos hay y algunas fobias extrañas que sí existen de verdad

Otras noticias

Desenmascarando el mito de las fobias extrañas
EFE/Daniel Bockwoldt

Si vemos algunas listas de fobias extrañas, da la sensación de que existe una por cada cosa que imaginemos. Además, sus nombre exóticos a veces refuerzan el mito que las envuelve. Pero lo cierto es que no todos esos miedos enfermizos extraños que se mencionan existen, ni tampoco todas pueden llamarse fobias como tal. El psiquiatra Carlos Lupresti afirma que “hay listas con fobias que yo no he conocido en 30 años de trabajo”.

El doctor señala que una fobia es “un miedo cuya característica esencial es que tiene que ser desproporcionado por lo objetivo o por el contexto cultural en el que está”.

La otra característica de la fobia, según Lupresti, es que se perpetúa y se mantiene a partir de las conductas de evitación cuando el sujeto se encuentra frente al estímulo fóbico. También influye que la respuesta frente al estímulo sea claramente desproporcionada.

¿Cuál es el origen de una fobia? Lupresti apunta que, pese a que lo habitual es pensar que son consecuencia de traumas, “el 90% son por causas genéticas”. En esta cuestión hay cierto acuerdo en que “hay factores que predisponen a tipos de fobias que tienen que ver con nuestra historia evolutiva, con aquellas situaciones que pueden ser amenazantes, como la fobia a las arañas, las serpientes o las alturas”. Hablamos por tanto, del sentido adaptativo de cara a la supervivencia ante situaciones potencialmente peligrosas, que en determinadas condiciones, en ciertos individuos y con desproporciones favorecen el desarrollo de las fobias.

¿Qué tipos de fobia hay?

El experto destaca, en general, cinco grupos de fobias:

  • Fobias complejas: la fobia social y la agorafobia o miedo a perder el control y a los espacios públicos. Este tipo de fobia suele ir acompañada de otras, las fobias simples. Por ejemplo, casi todo el que tiene miedo a volar o a las alturas también tiene agorafobia.

Según estudios epidemiológicos rigurosos, en torno al 5% de la población mundial en occidente padece agorafobia.

  • Fobias situacionales: la claustrofobia sería el ejemplo paradigmático de una fobia situacional.
Células madre.EFE
  • Fobia sangre/daño: una fobia muy común en los análisis de sangre. El doctor pone como ejemplo alguien que padece esta fobia y no puede oír hablar de células porque supone hablar de sangre, tejido, etc. Explica además que quien la sufre experimenta en un primer momento una situación de agobio, de adrenalina del sistema simpático, “pero inmediatamente después hace un viraje a lo que es parasimpático o situación de desmayo”.
  • Fobias específicas: Suelen ser fobias muy localizadas, muy puntuales a situaciones, personas, objetos, etc. como pueden ser las fobias a los animales o a situaciones climatológicas. El especialista subraya que estas fobias al ser tan específicas, “muchas veces no generan interferencia en la vida y hay tendencia a no hacerle frente”. Por ejemplo, una persona que vive en una ciudad grande y tiene fobia a las serpientes.

Cinco fobias extrañas que sí existen

Clinofobia: “miedo a ir a la cama que casi siempre está asociado a graves problemas de insomnio”, explica el doctor. Son personas a quienes la idea de ir a la cama les genera ansiedad, asociándolo al pensamiento de no poder dormir.

Fobia esfinteriana: Lupresti apunta que suele estar muy relacionada con la agorafobia. La sufren las personas que “tienen miedo a salir de casa porque van a tener necesidad de ir al lavabo y no les va a dar tiempo a llegar o no van a tener acceso a él”.

Un rayo cae sobre la bahía de La Concha de San Sebastián
EFE/Javier Etxezarreta

– Brontofobia: hace referencia al gran grupo de fobias climáticas. Miedo a las tempestades, a los relámpagos, a los truenos, etc. El hecho de que alguien tenga miedo a las tormentas, puede limitar su vida hasta el punto de no salir de casa si ve que se avecinan nubes.

Fobia de impulsión: “es el miedo a desear o a realizar actos de agresión contra personas queridas o contra uno mismo”. El experto remarca la importancia de tener claro el concepto porque, una vez en consulta y con el interrogatorio adecuado, estas personas “reconocen que ellos jamás han pensado que podrían hacer daño a su hijo o a su nieto, sino que es el miedo a que esto pueda llegar a sucederles”. En el fondo, hay un miedo brutal a la pérdida de control, señala el psiquiatra, “normalmente se trata de personas con una estructura de personalidad muy rígida o muy temerosa, con niveles de alarma muy altos, los clásicos sufridores”.

Dismorfofobia: es un tipo de fobia “muy ligado a aspectos obsesivos que son personas que se ven feas a sí mismas-apunta el experto- gente que puede tener la fantasía de que el sol les puede hacer manchas en la piel y estas manchas son desagradables y no los podrá mirar nadie y entonces tienen que ir tapados con gafas y sombreros para que nadie los vea”. Añade además que normalmente son fobias que tienen una raíz en factores de personalidad muy complicados.

Uso de cookies

Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios y mostrarle publicidad relacionada con sus preferencias mediante el análisis de sus hábitos de navegación. Si continúa navegando, consideramos que acepta su uso. Puede obtener más información, o bien conocer cómo cambiar la configuración, en nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.

ACEPTAR
Aviso de cookies