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Declaración de El Escorial: Diez acciones contra el reto del dolor

El dolor crónico es una de las enfermedades más prevalentes. Afecta al 20 por ciento de la población. La Declaración de El Escorial, en la que han colaborado sociedades médicas, asociaciones de pacientes, autoridades sanitarias y profesionales de la salud, marca “un antes y un después”

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El curso “Dolor: estrategia de abordaje y pacientes”, celebrado lunes y martes en San Lorenzo de El Escorial, ha profundizado en la lucha contra esta patología y ha sellado con mas énfasis y contenido la Declaración que lleva como nombre el famoso pueblo madrileño de la sierra. Un decálogo contra el dolor.

Este documento se vertebra sobre la potenciación de un abordaje integral y multidisciplinar contra el dolor, la investigación, la formación y la atención especial a niños y ancianos, entre otros aspectos.

El seminario de estos dos días, organizado por la Sociedad Española del Dolor (SED) en colaboración con la Fundación Grünenthal, ha incidido en ello, y ha analizado los retos del dolor, el papel de los pacientes y el impulso de las unidades del dolor en los hospitales.

Una patología muy prevalente

El dolor crónico afecta a un 20 por ciento de la población, unos ocho millones de españoles, y desde 2010 se considera una enfermedad en sí misma, y su tratamiento, un derecho humano.

La directora del curso, la doctora Concepción Pérez, jefa de la Unidad del Dolor del hospital de La Princesa de Madrid y portavoz de la SED, ha manifestado: “No curamos la patología. El reto es el abordaje multidisciplinar y mejorar la calidad de vida del paciente”.

La doctora Concepción Pérez en el curso de El Escorial/EFE/Javier Liaño

En cuanto a la Declaración de El Escorial, la doctora ha subrayado:  “Marca un antes y un después en la lucha contra el dolor. Existían otras Declaraciones sobre el dolor, como la de Montreal de 2009, enfocada como el abordaje de un derecho humano y acceso a los medicamentos, como los opioides, pero ésta es más amplia y abierta, abunda no solo en los tratamientos, como otras, sino que habla “de formación de especialistas y  pacientes, de empoderamiento de los enfermos, de implicación del Ministerio de Sanidad y de mejora de la calidad de vida”.

La “Declaración del Escorial. Todos contra el dolor” es un decálogo de iniciativas para combatir esta patología en la que han participado sociedades médicas, asociaciones de pacientes, autoridades sanitarias y profesionales de la salud.

¿Qué es la Declaración de El Escorial?

La Declaración de El Escorial nace en 2015 con un claro objetivo: dar voz no solo a los pacientes, sino a todas las personas que acompañan a aquellos que sufren dolor crónico o que están sensibilizados con este problema, que afecta a más del 20% de la población mundial.

Es un espacio donde todo el mundo se puede adherir, un espacio vivo y cambiante, que desea ser la voz de todos aquellos que se interesan por el dolor crónico.

El abordaje del dolor es tema cada vez más demandado por la sociedad en general, que asume que el dolor es en sí una enfermedad y, por ello, hay que tratarlo.

Tras este preámbulo, se explicitan diez puntos

1- La necesidad de dar voz a la epidemia silenciosa que supone el dolor crónico en nuestro país.

2- Que el abordaje del dolor es responsabilidad de instituciones, profesionales sanitarios y pacientes.

3- La necesidad de fomentar la creación de políticas que vayan encaminadas a la prevención del dolor crónico, asumiendo que la cronicidad del dolor es mucho más difícil de abordar y tratar y debiendo evitar en la medida de lo posible esta cronificación.

4- El deber de cualquier profesional de la salud a estar formado en el tratamiento del dolor tanto agudo como crónico de manera específica. Instando a los responsables de las políticas tanto de educación de pregrado como de formación de postgrado a instaurar medidas que incluyan el tratamiento del dolor, entendiendo este como una patología transversal y no como un síntoma dentro de otra patología.

Imagen aérea del Monasterio de El Escorial/EFE/J.L.Pino

5- Que la formación y el empoderamiento del paciente son tareas pendientes que permitirán a éste tomar el control de su enfermedad y le ayudarán a tomar decisiones sobre la misma y su tratamiento. Del mismo modo reconocemos la necesidad y el deber de los pacientes a ser responsables de su dolor y a apoyarles en los cambios de estilo de vida y cumplimiento terapéutico que implica el tratamiento del mismo.

6- Que existen poblaciones marginales que requieren un esfuerzo añadido en el abordaje del dolor como son los niños, los ancianos, los pacientes con cáncer independientemente de su estadio y pacientes con enfermedades raras, entre otros.

7- La necesidad de crear redes implicando a todos (instituciones, profesionales y pacientes) que trabajen al
unísono para mejorar. Teniendo en cuenta la lucha contra el dolor es una tarea común.

8- Que el dolor crónico es una patología transversal que requiere aunar esfuerzos por parte de los diferentes especialistas sanitarios y cohesión entre ellos y empatía con el paciente y sus familiares.

9- Que el tratamiento de los pacientes con dolor crónico intenso debe ser realizada por equipos multidisciplinares integrados en Unidades del Dolor, debidamente formados en profundidad y que esto permite aplicar las terapias más coste efectivas.

10- La necesidad de promocionar la investigación en dolor, tanto en los mecanismos biológicos como en su tratamiento.

Más unidades del dolor

Concepción Pérez ha recordado que en España hay 184 unidades del dolor frente a 800 hospitales, y ha pedido que por cada millón de habitantes exista una unidad de referencia, con alta cualificación, multidisciplinar, con acceso a terapias complejas.

El secretario del curso, el doctor César Margarit, de la unidad del dolor del Hospital General de Alicante, ha resaltado: “Estamos ante una de las patologías más prevalentes, con un gran impacto social, económico, laboral, personal, psicológico; con elevados gastos y altos niveles de estrés. Es una prioridad en materia de salud pública”.

La directora médica de Grünenthal, Ana Esquivias, ha puesto el acento en niños y ancianos: “A los niños se les trata el dolor como si fueran adultos pequeños, no debe ser así. En el caso de los ancianos, además de las circunstancias médicas, hay que valorar la dimensión familiar o personal. Estas dos poblaciones son muy vulnerables y hay que tratarles de forma muy cuidadosa”.

El alivio del dolor, derecho humano

Inauguración del curso sobre el dolor/EFE/Javier Liaño

La conferencia inaugural del curso ha corrido a cargo del cantante y director de cine Antón Reixa, quien hace menos de un año sufrió un accidente de tráfico que le provocó politraumatismos.

Reixa ha narrado su experiencia para concluir: “El alivio del dolor es un derecho humano”.

La subdirectora de Calidad de Sanidad, Paloma Casado, ha explicado la estrategia contra el dolor que el Ministerio lanzó en 2014.

La directora de la Plataforma de Organizaciones de Pacientes, María Gálvez, ha defendido una ley de protección de la cronicidad, un Plan de Estado que garantice el acceso a las terapias innovadoras, la eliminación de desigualdades territoriales en la asistencia, y la creación de mecanismos de participación de los pacientes en el Sistema Nacional de Salud.

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