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Cólico del lactante, más allá del trastorno digestivo

Los recién nacidos deben adaptarse a la alimentación extrauterina y en ese proceso, a lo largo de los primeros cuatro meses de vida, pueden sufrir el denominado cólico del lactante, un llanto persistente e incontrolable que forma parte de los trastornos funcionales del tubo digestivo

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Cólico del lactante, más allá del trastorno digestivo
"Inés Laffón en la cuna". 1995. Museo Casa de la Moneda.

“No podemos caer en el error de diagnosticar sistemáticamente como cólico del lactante todos aquellos episodios de llanto sea cual sea la causa. Estamos metiendo posibles causas en el mismo saco y, a lo mejor, no se trata de ese trastorno”, advierte el doctor Jorge Martínez, pediatra del Hospital Niño Jesús de Madrid.

Para este especialista, el cólico del lactante se presenta a partir de la segunda semana de vida con momentos de llanto inconsolable durante al menos 15 minutos y que se repite, como mínimo, tres días a la semana. “Es un llanto excesivo, que se produce de repente, y sobre todo por la tarde”, apunta.

Un llanto sin causa aparente como suelen demostrar las distintas exploraciones que se le practican al bebé, tanto físicas como analíticas, con resultados normales que no evidencian fiebre, ni enfermedad concreta. Un comportamiento que a partir del quinto mes desaparece por completo.

“El niño no presenta pérdida de peso, ni repercusión en la ingesta, ni vómitos, ni diarreas…es un malestar en el bebé que se extiende a los padres, que no consiguen calmarlo, produciéndose un proceso de ansiedad y un aumento de las consultas médicas”, comenta a su vez el doctor Enrique La Orden, jefe de la Unidad de Gastroenterología del Hospital Infanta Elena de Valdemoro y pediatra en el Hospital de Torrelodones, ambos en la provincia de Madrid.

Por eso, es necesario determinar por qué llora ese niño, unas razones que pueden ser variadas, “desde hambre, a sueño, porque tenga algún dolor o simplemente porque demande atención”, indica por su parte el doctor Jorge Martínez.

El cólico del lactante, según las directrices de los pediatras

Los criterios pediátricos Roma IV, un documento de consenso revisable de las distintas sociedades pediátricas, consideran el cólico del lactante como un “síndrome conductual” de naturaleza inexplicable sin que haya prueba alguna de que el llanto esté causado por dolor abdominal o en cualquier otra parte.

Los comportamientos asociados con este cólico son: llanto prolongado o inconsolable, expresión facial de dolor, distensión abdominal, aumento de gases, eritema corporal y flexión de piernas sobre el abdomen.

Sin embargo, no son claves diagnósticas indicativas de dolor o enfermedad orgánica, apunta el documento.

cólico del lactante
EPA/ZSOLT CZEGLEDI HUNGARY OUT

Cuando existen molestias digestivas

Si bien no está probado que la causa final del lloro intermitente e inconsolable del recién nacido sean las molestias intestinales funcionales, también podrían estar detrás de algunas de sus rabietas, precisamente por el proceso de adaptación y maduración digestiva e intestinal.

Ese llanto forma parte también de los trastornos funcionales del tubo digestivo, aquella asociación de síntomas gastrointestinales crónicos o recurrentes no explicados por alteraciones estructurales, bioquímicas o metabólicas.

Estos son algunos de los más comunes:

  • Gases: Importante que expulsen tras cada toma ya que pueden crear dolores abdominales.
  • Regurgitaciones o bocanadas de leche, que pueden ser dolorosas si existen reflujo gastroesofágico.
  • Disquecia: Cuando no son capaces de coordinar la presión abdominal de la defecación con la relajación del esfínter, lo que les produce dolor o pinchazo.

Ante estas dolencias, la lactancia materna, frente a la artificial, puede tener ciertos efectos protectores.

“En la leche materna hay sustancias que condicionan qué tipo de bacterias nos pueden colonizar, por lo que puede preservar al bebé de la colonización de bacterias menos beneficiosas”, señala el pediatra del Hospital Niño Jesús.

Además, la leche artificial, cuya materia prima es la leche de vaca, podría derivar en alergias e intolerancias a la leche.

“El lactante alimentado con leche de vaca es un poco más estreñido ya que la composición de la leche de vaca es diferente y la digestión más dificultosa, por lo que al final se traduce en un tránsito más lento y tendencia a heces más consistentes, secas y compactas), precisa el doctor Martínez.

¿Influye la lactancia bajo demanda en el cólico del lactante?

Está demostrado que lactancia materna exclusiva es suficiente para satisfacer las necesidades nutricionales del bebé hasta los 6 meses y, a partir de esa edad, empezar a incorporar otro tipo de alimentos.

La lactancia a demanda es la forma de alimentar recomendada por los pediatras.

cólico del lactante
EFE/Jorge Torres

“No tiene que ser cada tres horas como un reloj, a partir del primer mes el niño suele deja de mamar tan frecuentemente permitiendo espaciar las tomas si la lactancia se hace correctamente”, explica el doctor Enrique La Orden.

Pero eso no siempre es así. Hay madres que consideran que cada vez que el niño llora es por hambre e incumplen los tiempos entre toma y toma.

“Hay que dar lactancia a demanda pero con sentido común. Si el niño se queda saciado es imposible que al poco tiempo llore por hambre. Por eso no es aconsejable ponerlo al pecho cada vez que llore”, insiste el pediatra Jorge Martínez.

“Cuando están al pecho -añade- no sabemos si hace una succión eficaz o si está utilizando el pezón de su madre como un chupete para calmar ese instinto de succión que tenemos al nacer”.

Desde el punto de vista de este pediatra, una lactancia bajo demanda incorrecta no tiene por qué generar el llamado cólico del lactante: “Es más probable que llore porque tiene hambre, porque tiene sueño, porque duerme cuando tiene que comer y come cuando tiene que dormir”.

“Si la lactancia es a destiempo, más que repercutir en el proceso digestivo, lo hará en la adquisición de los ritmos del día y de la noche, y el niño necesita esas rutinas: comer y dormir y no picotear entre horas”, considera.

“Si se realiza una toma completa de 10-15 minutos por cada pecho, la madre tiene leche suficiente y el bebé no se queda a medias por haberse quedado dormido va a quedar saciado y con aporte suficiente para las próximas dos o tres horas”, afirma Jorge Martínez.

El diagnóstico de cólico del lactante sería más sencillo si ese bebé cumple con una lactancia saciante cada dos o tres horas, incluso si toma biberón, un claro indicador de la cantidad que ha comido. Así se descartaría que no llora por hambre. Un simple ejemplo de cómo detectar que come más o menos, ya que la lactancia materna sigue siendo la forma de alimentación más recomendada.

Según el doctor Enrique La Orden, la lactancia materna también tiene buenos indicadores de ingesta como mojar 6-8 pañales al día de forma consistente, heces claras, ganancia de peso…etc.

Una ansiedad contagiosa

Un bebé siempre requiere especial atención y para interpretar sus necesidades es necesario emplear sentido común e intuición, sobre todo en padres primerizos.

“Un lactante no trae manual de instrucciones”, manifiesta el doctor Enrique La Orden. Por eso, hay que averiguar por qué llora y eso no siempre es fácil creando ansiedad en los padres y en el propio niño.

“Se le puede transmitir ansiedad y nerviosismo al niño, por ejemplo, si se le mueve de un lado para otro, si no se le transmite calma y, sobre todo, se produce un aumento de las consultas médicas porque creen que llora más de lo habitual”, apunta el pediatra del Hospital madrileño de Torrelodones.

Y otra de las razones que provoca ansiedad es la cantidad de opiniones que aparecen alrededor de la crianza del pequeño.

“La lactancia es un método natural de alimentación y los médicos debemos asesorar sobre sus beneficios pero, a veces, los padres se dejan llevar por las opiniones de los que les rodean, por la sociedad, por lo que leemos, y hay que tener en cuenta que no todos los casos, no todas las circunstancias son iguales”, concluye el pediatra Jorge Martínez del Hospital Niño Jesús.

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