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Carillas dentales: la sonrisa deslumbrante

Las carillas dentales sirven para blanquear el diente de una forma más duradera y resistente, además de conseguir un blanco deslumbrante. Son las sonrisas perfectas que exhiben la gran mayoría de los personajes del mundo del espectáculo y la televisión. Hoy en día se busca la naturalidad y la seguridad del paciente con materiales cada vez más finos y resistentes. Las carillas de porcelana se consideran las lentillas dentales.

Carillas dentales: la sonrisa deslumbrante
Carilla de porcelana. Foto cedida por la Clínica Beatriz Serrano de Haro.

“Es muy bajo el porcentaje de población que posee de manera natural unos dientes alineados y bonitos en forma, tamaño y color, por lo que el grupo de pacientes que necesita mejorar su sonrisa es altísimo”, apunta Beatriz Serrano de Haro, médico-estomatólogo al frente de la clínica dental que lleva su nombre.

La salud bucodental da un paso más y se alía con la estética. Lucir una sonrisa sana y bonita favorece además la autoestima y potencia nuestra imagen. Por eso, a los correctores dentales (como los invisibles, que son más discretos) y al blanqueamiento se une una opción más avanzada, las carillas.

“Además de ser estético, las carillas es un tratamiento que también puede ayudar a completar algunas separaciones entre dientes, las diastemas”, explica el médico-estomatólogo Óscar Castro, presidente del Consejo General de Colegios de Dentistas de España.

Según la odontóloga, “si el paciente busca una sonrisa blanca como las teclas del piano tenemos que recurrir a carillas de porcelana que ha de maquillar el protésico en el laboratorio y con las que se pueden elegir blancos absolutos”.

Carillas de composite, carillas de porcelana

El material utilizado en odontología está en constante evolución. “Cada vez se utilizan materiales más resistentes, más finos y se consigue, agrediendo menos al diente, resultados más naturales”, señala Óscar Castro.

“Frente a las carillas que ya se ponían hace quince años existe una diferencia estética considerable, se están consiguiendo dientes mucho más naturales”, apunta el médico-dentista.

La porcelana se ha convertido en el protagonista absoluto al conseguir carillas más finas, unas láminas resistentes que van adheridas a la parte anterior del diente y que presentan un blanco casi perfecto y duradero.

También se utilizan las carillas de composite, aunque su resistencia es menor y su porosidad hace que sean más propensas a amarillear. También son más económicas que las de porcelana.

El composite es un material plástico en forma de pasta que se endurece mediante una luz especial y que permite al odontólogo añadir capa a capa, ir moldeando y puliendo de tal forma que el diente adopte la forma requerida.

“Casi todos los dientes hay que tallarlos antes de colocar la carilla, aunque sea de un mínimo grosor, para darles forma, un somero tallado”, indica el presidente de los dentistas españoles.

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Dentadura antes y después de carillas. Imágenes cedidas por el odontólogo Óscar Castro.

 

La doctora Beatriz Serrano de Haro explica que en la actualidad se emplean técnicas de odontología “mínimamente invasivas con carillas inyectadas o con técnicas de CAD-CAM (diseño por ordenador de las piezas dentales) en las que se emplean materiales, como el disilicato de litio, que permiten que, tallando espesores mínimos de diente, el paciente luzca porcelanas de alta resistencia con una durabilidad excelente”.

La duración media de estos tratamientos es de 10 a 15 años, según el doctor Óscar Castro quien resalta: “Por un lado, se consigue la blancura deseada prácticamente en una sesión, y por otro se rectifica cualquier malposición o defecto anatómico del diente”.

En los dos tipos de carillas, porcelana y composite, el blanco que se consigue es superior y más duradero y uniforme que mediante la técnica de blanqueamiento dental, un procedimiento que tiene en cuenta el color del diente como punto de partida y consigue aclararlo tres o cuatro tonos. Está condicionado por las características del diente.

Consumir bebidas y alimentos que tiñen los dientes, tanto los naturales como los blanqueados, como el café, el vino o fumar es menos agresivo para las carillas, sobre todo en el caso de las de porcelana, un material no poroso.

Cuidado con el bruxismo

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Carillas de porcelana. Imagen cedida por Clínica doctora Serrano de Haro.

Las carillas no se pueden adherir a dientes fracturados donde la falta de sustancia puede hacer que salte y tampoco en dientes descolocados, fuera de la alineación. Pero no se trata de contraindicaciones absolutas ya que en muchos casos se pueden corregir estos problemas antes de colocar las carillas.

También el bruxismo , rechinar de dientes que suele producirse durante el sueño, es otro inconveniente ya que la carilla puede saltar.

“Pero si se ponen mecanismos para proteger los dientes, como las férulas de descarga, las carillas son viables”, señala el odontólogo.

Las carillas se unen así las técnicas estéticas que están imponiéndose en una sociedad cada vez más concienciada de la salud y la estética dental.

“En la actualidad los profesionales tenemos posibilidades de potenciar en cada paciente su tercio inferior de la cara para que luzcan una sonrisa sana y con la que se sientan bien”, concluye Beatriz Serrano de Haro.

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