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El pánico injustificado a la toxoplasmosis gatuna

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La doctora Carmen Sala Salmerón, especialista en calidad de vida de las mujeres de la Clínica Gine-3 de Barcelona, saca a la luz la leyenda negra de la toxoplasmosis transmitida por los gatos, esa que asegura que si te quedas embarazada y tienes este tipo de mascotas en casa es mejor que te deshagas de ellas cuanto antes.

“Un mito muy lejos de la realidad, al menos con los gatos domésticos. Nuestros gatos, unas criaturas maravillosas, solo se infectan de toxoplasmosis, como cualquier humano, si comen carne contaminada poco cocinada o cruda; y, si llegaran a infectarse, pasadas las tres semanas serían inmunes, como nosotros, y ya no podrían contagiarnos”, dice.

El gato, chivo expiatorio de la toxoplasmosis

La toxoplasmosis es una enfermedad infecciosa provocada por el toxoplasma gondii, un microorganismo -protozoo- parasitario que se incrusta en nuestro organismo a nivel celular. Vive en humanos y en muchas especies de aves y animales, como cerdos, corderos, ratones y gatos.

“Las mujeres embarazadas tienen verdadero terror a la toxoplasmosis -señala la doctora-, porque sus bebés, durante la gestación, pueden ser infectados y nacer con daños en el sistema nervioso, en los ojos, en la piel y en los oídos. Tienen miedo, como es lógico y razonable”.

La toxoplasmosis se pasa una sola vez y deja inmunización perpetua, situación que le sucede al 20% de las mujeres. Causa síntomas parecidos a los de un resfriado fuerte (ganglios linfáticos hinchados, fatiga, dolor de cabeza, fiebre), pero la mayoría de las personas no enferman, están asintomáticas, salvo que su sistema inmune sea deficitario.

Un gato Neva Masquerade participa en la Exposición Internacional Felina de Varsovia en noviembre de 2009.
Un gato Neva Masquerade participa en la Exposición Internacional Felina de Varsovia en noviembre de 2009. EFE/Pawel Kula

Todas y todos nos podemos contagiar de toxoplasmosis por:

  • Comer carne cruda o poco hecha de animales infectados (cerdo, cordero, etc.).
  • Beber agua contaminada con este parásito.
  • Utilizar utensilios de cocina que estuvieron en contacto con la carne infectada (tablas para cortar alimentos, bandejas, platos, cuchillos, pinchos, tenedores, etc.).
  • Tocar con las manos, sin guantes, las heces de un gato infectado.
  • Recibir un trasplante de órganos o sangre infectada por toxoplasmosis.

“Tu gato casero, que no sale a la calle o al jardín de la parcela, bien alimentado con pienso y comida enlatada, difícilmente te transmitirá este parásito microscópico; más aún si guardas con escrúpulo ciertas normas de higiene, como recoger siempre sus heces del arenero antes de que pasen 24 horas o, después de hacerlo, mejor con guantes, nos lavamos las manos con agua y jabón”, señala.

La doctora Sala aconseja a las futuras madres que acudan a su consulta preconcepcional antes de quedarse embarazadas. Se puede comprobar, por ejemplo, la inmunización o no a la toxoplasmosis.

Toxoplasmosis congénita

Tras confirmar el embarazo, un análisis de sangre detectará posibles infecciones que pudieran transmitirse al feto a través de la placenta, como los anticuerpos de la toxoplasmosis (IgM).

La infección materna por toxoplasma conlleva cierto riesgo de transmisión al no nato.

“Poco riesgo durante el primer trimestre, menos de un 5% de los casos, y alto riesgo a partir del tercer trimestre, con un 60% de casos”, destaca.

Una vez que el feto esté contagiado, el daño será variable.

“Tendrá menos de un 60% de afectación si acontece en el primer trimestre de gestación, y será mucho más alto si la mujer se encuentra por encima de las 25 semanas”, subraya.

De los neonatos infectados, solo un 15% desarrollará síntomas. De ellos, alrededor de un 4% crecerá con efectos neurológicos.

“Poniendo en relación la estadística, un 85% de los recién nacidos infectados por el toxoplasma gondii no padecerá la enfermedad en su etapa de crecimiento”, afirma.

La doctora Sala no ha encontrado en España tasas o índice de niños y niñas infectados por toxoplasmosis.

“En cambio, en Francia, donde parte de su alimentación se fundamenta en la carne cruda y patés, el índice se sitúa solo en un 0,3% de cada mil bebés recién nacidos”, subraya.

Un gato Rey de Cornualles
Un gato “Rey de Cornualles”. EFE/Vassil Donev

“Como todo en la vida -dice-, la aproximación a la verdad se basa en el conocimiento de la realidad y en no dejarse llevar por bulos, infundios, deducciones o leyendas urbanas. La toxoplasmosis se ha convertido en un argumento para deshacerse de los gatos domésticos”.

La única forma que tienen las mujeres de contagiarse de toxoplasmosis es porque nunca hayan padecido la infección, porque su gato se haya infectado por primera vez o porque recojan las heces del arenero pasadas las 24 horas, y hasta cinco días después, y lo hagan sin guantes o se llevan las manos a la boca.

“Espero que este videoblog acabe con la leyenda negra de la toxoplasmosis relacionada con los gatos y ayude a estos animales, pequeños y magníficos, a seguir viviendo junto a las mujeres embarazadas y, después del parto, con sus recién nacidos. La desinformación consigue que muchas personas abandonen a sus mascotas en la calle o, en el mejor de los casos, en un refugio”, concluye.

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