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Ondas de choque contra la disfunción eréctil vascular

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El doctor José Benítez Molina, experto en salud sexual masculina de Boston Medical Group, nos explica las bondades de las ondas de choque electroacústicas para mejorar sustancialmente la erección peniana; una terapia “de primera línea” que mejora la satisfacción masculina en un 70% durante las relaciones de pareja.

“Uno de los grandes temores que tenemos todos los varones consiste en llegar a nuestra madurez sin poder tener una erección suficientemente fuerte para disfrutar de nuestra sexualidad, en soledad o acompañados, y, además, no saber cómo tratar esta disfunción de la manera más adecuada cuando se pone en evidencia”, apunta.

¿Qué son las ondas de choque?

Las ondas electroacústicas, de diferente intensidad, se aplican sobre la zona a tratar del paciente. Son ondas de presión que se desplazan a velocidad del sonido. En Medicina, primero se utilizaron para la fragmentación de los cálculos renales o de las vías urinarias.

De baja energía, en la actualidad, se emplean, por ejemplo, en disfunción eréctil (DE) de causa vascular, en la enfermedad de Peyronie o en traumatología (codo de golfista y de tenista, fascitis plantar, espolón calcáneo, tendinitis rotuliana, necrosis de cadera, tendinitis calcificante de hombro, etc.).

Esta terapia tecnológica, no farmacológica, acelera el proceso de autocuración en el cuerpo humano por un efecto de neovascularización o angiogénesis: mejora la circulación sanguínea, estimula la generación de vasos sanguíneos, activa el metabolismo y ayuda a curar el tejido endotelial dañado (que recubre la parte interna de los vasos sanguíneos).

Las ondas de choque producen un aumento de fibras de músculo liso en los cuerpos cavernosos del pene, lo que favorece la dilatación arterial y, por ende, una mayor entrada de sangre y un mejor almacenamiento; dos condiciones básicas para una rigidez satisfactoria.

“Sus ventajas vasculares son incuestionables, pero es que también es una técnica indolora y no invasiva; que no requiere sedación ni anestesia; que no tiene efectos adversos o secundarios. Y el paciente continúa con su vida normal después de cada sesión, volviendo a sus quehaceres rutinarios después de pasar por la consulta clínica”, dice.

Cada ciclo terapéutico de ondas de choque consta de cinco sesiones; una sesión a la semana. Cada sesión dura entre 15 y 20 minutos. Las ondas, con alrededor de 3.000 impulsos, se distribuyen por todo el tejido eréctil, inclusive en su zona perineal. Estos ciclos pueden repetirse cuantas veces sean necesarios, siempre indicados por un médico especialista.

Simulación de una aplicación de ondas de choque sobre un pene de plástico.
Simulación de una aplicación de ondas de choque. EFE/David Talles

Resultados de las ondas de choque

Si diferentes estudios internacionales han destacado que las ondas de choque de baja energía mejoran sustancialmente la erección en el varón, incluso se comprobó que la entrada de sangre en el pene aumentaba en un 140%, las conclusiones de Boston Medical Group resaltan la constancia en el tratamiento .

“De un análisis sobre 350 pacientes tratados con 2 ó 3 ciclos de ondas, el 60% pudo tener relaciones sexuales sin medicación y el 70% mejoró su calidad de su erección y su mayor satisfacción durante la relación sexual”, subraya.

“De los datos se deduce, además, que los resultados positivos crecen a medida que se aplican más ciclos de ondas de choque: el 85% de pacientes tratados con varios ciclos mejoró frente al 69% de los que recibieron un solo ciclo”, añade.

Pero no solo es una cuestión de ondas de choque lo que consigue paliar la disfunción eréctil

“Los hombres tienen que controlar otros factores que influyen de forma negativa en su salud cardiovascular, como la diabetes, la hipertensión arterial, el consumo de bebidas alcohólicas y el tabaco. Nuestros malos hábitos saludables están directamente relacionados con la precariedad del sistema circulatorio o la cantidad y calidad del flujo sanguíneo”,  afirma.

También resulta de suma importancia una indicación correcta del tratamiento

“Esta terapia no minimiza la disfunción eréctil de causa psicogénica, aunque sí ayude al fortalecimiento vascular; y tampoco se puede emplear en pacientes que tengan siquiera sospecha de cualquier tipo de cáncer o que, si lo han padecido, no hayan transcurrido más de cinco años. La causa de la disfución eréctil tiene que ser exclusivamente vascular”, concluye.

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