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La mirada “sin rostro” del Dr. Google

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La doctora Carmen Sala Salmerón, obstetra de la barcelonesa Clínica Gine-3 y experta en calidad de vida de las mujeres, videobloguea una carta emocional, dirigida especialmente a las futuras mamás, sobre las técnicas y tácticas del arrollador pero insensible “Dr. Google”, un colega “famosísimo” que ha entrado de lleno en las consultas médicas “para quedarse”, sobre todo en ginecología.

“A l@s especialistas no nos queda otro remedio que aprender a convivir con este terapeuta digital porque entre el 50% y el 70% de los pacientes, más mujeres que hombres y de un nivel socioeconómico medio-alto, se asesoran primero en internet; y alrededor del 80% de ellas pretenden que corroboremos, sin más, lo que han leído, escuchado o visto en las diferentes webs y redes sociales”, opina.

La doctora Carmen Sala y su colega el Dr. Google
Colegas por necesidad… ¿pero amigos?

¿Y me pregunto… qué está pasando?

“La entrada del Dr. Google en el campo de la salud y el bienestar de las personas ha supuesto un cambio en la relación médico-paciente. Pero lo primero que tengo que decir es que cualquier consulta a internet, al pseudo-médico electrónico, nunca, nunca debe de servir para que el médico real pierda su autoridad.

Si los pacientes acuden a las consultas bien informados es cierto que nos ayudan a que se comprendan mejor el diagnóstico o el tratamiento. Pero si los datos o los consejos proceden de sitios webs o de redes de internet inadecuados, entrarán en las consultas con información poco o nada fiables y, lo que es peor, con miedo y temor; con lo cual l@s médicos tendremos que adoptar, además, un papel tranquilizador.

Por tanto, un médico con credibilidad jamás puede ni debe tener recelo de la competencia del “Dr. Google” y bajo esa premisa es imposible que se quiebre la confianza con el paciente.

Os pongo un ejemplo.

La app “Embarazo+”, que según compruebo es una de las aplicaciones web que más utilizan las mujeres, está pensada para proporcionar a la embarazadas recursos, consejos y utilidades relacionadas con la faceta clínica y tiene una gama extensa de herramientas orientadas hacia las diferentes etapas de la gestación.

Referido a la parte médica, una mujer puede elaborar la gráfica de su peso, un registro de movimientos fetales, un esquema de contracciones o puede ir viendo el desarrollo del feto mediante el historial archivado de las ecografías para comprobar su evolución o para que se vaya haciendo una idea de cómo será su futuro bebé.

También, la app tiene lo que se denomina un plan de parto, en el que la mujer gestante puede implementar sus deseos de cómo quiere que sea su futuro parto… y ofrece, además, un perfil asociado para que el padre o un familiar puedan comprobar, a su vez, la evolución del desarrollo fetal.

Y, después de esta maravillosa aplicación, me pregunto, al igual que otr@s much@s colegas de carne y hueso, ¿cuál es el papel de la ginecóloga cuando las futuras madres llegan tan exhaustivamente informadas a la consulta?

¿Qué digo aquí y ahora ante tantas mujeres que se sientan en la consulta sin ilusión, a diferencia de hace unos poquitos años, cuando entonces les brillaban los ojos y me preguntaban mil y una dudas?

¿Qué lugar ocupa la obstetra cuando está realizando una ecografía, que incluye la observación y medición de los parámetros requeridos en cada fase del embarazo?

¿Dónde queda la parte emocional cuando la conversación gira en torno al bebe… y ahora le vamos a ver la nariz, y ahora los pies, y ahora la cabecita… si esa mujer lleva semanas y semanas viendo ese tipo de imágenes?

¿Por qué tenemos que perder esos momentos de empatía, incluso ternura, entre la paciente y la obstetra?

¿Qué está pasando para que una mujer que se pone de parto y acude a nuestra clínica llegue al extremo de sacar papeles y, señalando los documentos a la comadrona, que le ha recibido con una sonrisa, diga… este es mi plan de parto… y esta situación tan extraña parezca algo normal?

A las ginecólogas como yo no nos gusta que nos digan… pues yo he visto en internet, pues yo he visto en Google… de tal manera que pareciera que las pacientes nos ponen a prueba sobre todo lo que han leído, visto y oído; o si esa información interactiva forma parte de mis criterios médicos u opino de manera diferente.

A las ginecólogas nos gusta que vengáis con vuestra lista de preguntas y nos gusta que nos pidáis consejos sobre si hacer esto, lo otro o lo de más allá… nos gusta que disfrutéis de las sesiones de ecografía, sobre todo de la parte emocional, siempre con ilusión”, dice para firmar esta misiva.

La doctora Carmen Sala, también ginecóloga experta en suelo pélvico… y mucho más, pide y desea, para finalizar, que con su carta abierta a las mujeres, embarazadas o futuras mamás, “se vuelva a la magia de las palabras y de la mirada que conectan sin equívocos ni intermediarios a la obstetra y a sus pacientes”.

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