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Informativo SEOM: cáncer de cabeza y cuello, 75% evitable

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La doctora Aitana Calvo Ferrándiz y el doctor Guillermo Velasco Oria de Rueda, secretarios científicos de la Sociedad Española de Oncología Médica (SEOM), centran su objetivo periodístico en los cánceres que se localizan en la cabeza y el cuello para recordarnos que estos tumores “mutilantes” se pueden evitar en el 75% de los casos si no fumamos y celebramos la vida sin exceso de bebidas alcohólicas.

Los cánceres de cabeza y cuello conforman un conjunto de tumores derivados en su mayor parte de las células escamosas que revisten las superficies externas o húmedas del interior de la cabeza y el cuello, como la nariz, la boca, incluyendo los labios, el paladar, la lengua, las mejillas o las encías, y la garganta.

Tumores aterradores de cabeza y cuello

El cáncer escamoso de cabeza y cuello (CECC) es el séptimo cáncer más común en el mundo. Se estima que más de 686.000 personas son diagnosticadas con este tumor, causante de alrededor de 350.000 muertes cada año.

En España se diagnostican cerca de 12.000 casos, pero se espera un incremento del 30% en el conjunto de 2017, dato muy superior a la media europea.

Es más común entre hombres de 40 a 50 años, aunque también afecta a mujeres y a jóvenes, más por la acción traicionera del papilomavirus.

Dos de cada tres casos se detectan en fases avanzadas por síntomas inespecíficos y como consecuencia de una ausencia de programas eficaces de detección precoz: muchas veces el paciente acude al otorrinonaringólogo cuando nota bultos internos en su cuello (metástasis ganglionares).

Tabaquismo y alcoholismo, cáncer al 100%

Fumar cigarrillos provoca, por lo menos, el 30 por ciento de las muertes por cáncer y causa directamente alrededor de 60.000 fallecimientos al año solo en España. El cáncer de pulmón es el principal problema de los fumadores, pero el tabaco también afecta a otras zonas como la laringe, la cavidad oral o el esófago.

Detalle de una pancarta contra el hábito tabáquico.
Detalle de una pancarta contra el hábito tabáquico. ACAN-EFE/Gustavo Amador

Según datos de la Organización Mundial de la Salud, la prevalencia de fumadores en España es de un 30,3% (hombres un 33% y mujeres un 27,8%). La estadística empeora si se analizan los datos de los jóvenes entre 14 y 18 años, en los que el consumo del tabaco sube a un 32,4%, siendo las chicas las que más fuman, un 36,4%, frente al 28,1% de los chicos.

El 23 % de la población española es fumador habitual, lo que provoca, además, que millones de personas se conviertan en fumadores pasivos… un 10 % de niños menores de 14 años están expuestos diariamente al humo del tabaco en su hogar, de los cuales más de 150.000 tienen menos de 4 años.

En cuanto al consumo nocivo de alcohol, según la OMS, nos encontramos ante una de las principales causas de traumatismos, violencia y muertes prematuras en los jóvenes.

Se considera alcohol en exceso si un hombre consume cinco o más bebidas durante un lapso de dos horas o si una mujer toma cuatro o más. En Estados Unidos, casi el 90 por ciento del consumo de alcohol en los menores de 21 años se produce de esa forma.

Dos jóvenes beben alcohol sin control.
Dos jóvenes beben alcohol sin control para divertirse. EFE/Elizabeth Ruiz

Sabemos que el 75% de los cánceres de cabeza y cuello se originan por fumar, o masticar tabaco, y por el consumo de alcohol. Las personas que consumen estos dos productos tienen más riesgo de sufrir cáncer que las personas que solo fuman o solo beben alcohol“, señala la especialista del Hospital General Universitario Gregorio Marañón de Madrid.

Fumar y beber alcohol, por tanto, es la combinación letal que favorece la aparición de los tumores de cabeza y cuello, aunque existen otros factores de riesgo.

“El virus del papiloma humano (VPH); la exposición a productos o residuos industriales, como el polvo de la madera; el reflujo faringolaríngeo -gastroesofágico-; o las infecciones bucales persistentes, como el virus de Epstein-Barr, de la familia de los herpes, más conocido por su protagonismo en la enfermedad del beso”, apunta la médico oncóloga Aitana Calvo.

El papilomavirus también actúa en la garganta

La faringe o garganta humana es un conducto musculoso, revestido de membrana mucosa, situado entre la boca y el esófago. Al discurrir por el cuello, ayuda a respirar, a beber y a canalizar los alimentos hacia el aparato digestivo.

Esta especie de tubo está constituido por la nasofaringe, la zona profunda de la nariz  que se comunica con el oído. A continuación, hacia abajo, encontraríamos la orofaringe. Por último, hasta el esófago, la hipofaringe.

En la orofaringe se encuentran la base de la lengua, las amígdalas, la úvula -campanilla- y el paladar. Las señales del tumor se sospechan con una llaga que no se cura, con dolores en la boca que no desaparecen, con un bulto en la mejilla, con áreas blanquecinas o rojizas, con dolor en la zona dental o con cambios en la voz.

Una investigación realizada con pacientes de 22 países y publicada en Journal of the National Cancer Institute permitió confirmar que entre el 10% y el 50% de los tumores de orofaringe, según países, estaban relacionados con el VPH.

Fotografía del virus del papiloma.
Fotografía del virus del papiloma. EFE/Instituto Alemán de Investigaciones sobre el Cáncer (DKFZ)
La relación del virus del papiloma con el cáncer de orofaringe es de un 38% en mujeres frente al 20% en hombres.

La práctica del sexo oral conllevaría la aparición de cánceres de orofaringe en pacientes que se hayan iniciado de forma precoz en el sexo y que hayan tenido alrededor de seis parejas a lo largo de su vida.

Solo los estudios a largo plazo podrán delimitar las causas del contagio por el virus del papiloma (VPH 16, de los más de 100 subtipos existentes, es el más frecuentemente asociado con esta displasia -anomalía en el tejido-); por lo que los datos preliminares no pueden determinar con certeza la causa del contagio en este tipo de pacientes.

Tratamiento del cáncer en cabeza y cuello

Además de dejar de fumar y de tomar bebidas alcohólicas con moderación, la mejor forma de curación es la detección precoz, ya que cuanto más pequeño sea el tumor, más fácil es ofrecer una solución oncológica.

En general, la tasa de supervivencia en este tipo de pacientes se aproxima al 75% a un año y al 42% a los cinco años.

La detección precoz de estos tumores podría reducir hasta en un 90% la mortalidad, según datos de la Sociedad Española de Otorrinolaringología (SEORL). Los signos de alarma que deben ser consultados con un otorrinolaringólogo son:

  • Dolor de garganta y dificultad al tragar persistente a pesar del tratamiento.
  • Dolor de oído persistente que empeora al tragar.
  • Aparición de tumefacción o úlcera en la boca o de sangre en la boca y la garganta.
  • Aparición de lesiones blancas o rojas en la boca que persisten durante semanas.
  • Cambios en la voz, afonía o ronquera no relacionada con una infección y que persiste más de tres semanas.
  • Aparición de bultos en el cuello, sobre todo si son duros, crecen o duelen.
Flora Bernal, de 59 años, durante la presentación de su operación de laringe en el Hospital Trueta de Girona en España. Una operación que ha permitido a especialistas extraer por vía oral la laringe afectada por un tratamiento de radioterapia, para colocarle posteriormente una prótesis.
Paciente oncológica operada de laringe. EFE Televisión

Si los cánceres de cabeza y cuello se cogen a tiempo suelen ser curables -asegura el oncólogo médico Guillermo Velasco-. Los tratamientos incluirán cirugía, radioterapia y quimioterapia o una combinación de los mismos. La elección más conveniente dependerá del estadio del tumor -tamaño y evolución- y de su localización o accesibilidad en el interior de la cabeza y el cuello”.

El especialista del Hospital Universitario 12 de Octubre de Madrid concreta que la cirugía se emplea cuando estos tumores son pequeños y están bien localizados.

Secuelas destacables serían la falta en la preservación de órganos, como la laringe; trastornos funcionales; problemas en el cuello; o la pérdida de la capacidad de deglución y fonación.

“La radioterapia -que solo afecta al área irradiada- se emplea para atacar las células tumorales malignas con la ventaja de preservar la integridad física del paciente, es decir, sin provocar mutilaciones; por ejemplo, en la nariz, en la lengua o en la garganta, donde el efecto sobre la persona sería dramático desde el punto de vista estético”, explica.

El vaciamiento ganglionar cervical permite eliminar las áreas de drenaje linfático del cuello, de un solo lado -unilateral- o de los dos -bilateral- , en las que pudiera existir enfermedad, incluso a nivel microscópico. Se impide así su extensión a otras partes corporales.

Dos pacientes oncológicos reciben una dosis de quimioterapia por vía intravenosa.
Dos pacientes oncológicos reciben una dosis de quimioterapia por vía intravenosa. EFE/Toni Albir

“La quimioterapia, que se administra vía venosa o por la boca, se emplea en estadios avanzados. Destruye las células tumorales y las sanas, aunque en mayor medida las enfermizas por crecer más rápidamente”, señala el doctor Velasco.

En cáncer de cabeza y cuello,  los fármacos antineoplásicos se suministran al paciente o bien antes de la cirugía y la radioterapia, para disminuir el tamaño tumoral y controlar la zona afectada (técnica neoadyuvante), o bien después de estos dos procedimientos (adyuvante), de forma que complemente su acción radical. A veces, también se emplea en coordinación con la radioterapia“, concluye.

Pero el mejor tratamiento, con el que todos y todas podemos sentirnos unos excelentes médicos preventivos, consiste en dejar de fumar y beber alcohol con moderación; y, de paso, practicar buenos hábitos alimenticios y dejar atrás el sedentarismo.

Además, lo mejor es practicar sexo sano, libre y seguro con el fin de parar la acción devastadora de las enfermedades infecciosas, en especial de los sibilinos serotipos 16 y 18 del virus del papiloma humano.

DIAGNÓSTICO SEOM: “SÍ a los pacientes y NO al cáncer”

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