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Blefaroplastia: párpados abiertos y ojos bonitos

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La doctora Alejandra Amesty Morello, especialista en cirugía oculoplástica de Vissum, nos explica las ventajas visuales de la blefaroplastia, cirugía que mejora nuestro campo visual, además de nuestra estética ocular y facial, al eliminar los colgajos de piel sobrante del párpado superior y las bolsas de grasa acumulada bajo el párpado inferior.

Los párpados, dos pliegues de piel en cada ojo, que están compuestos de membrana y músculo, no solo ayudan a proteger los ojos, cubriéndolos y descubriéndolos, sino que proporcionan una distribución homogénea de la humedad en la superficie ocular, la limpian de partículas adheridas, cortan la intensidad lumínica incidente y evitan impactos, o al menos los minimizan, con gran rapidez y eficacia.

El parpadeo es involuntario, salvo que decidamos caprichosamente lo contrario, manteniéndolos abiertos o cerrados, uno o los dos; o bien porque estén enfermos, deteriorados o irrecuperables por una patología muscular o del sistema nervioso.

Por regla general, cada parpadeo se produce a intervalos de entre 2 y 10 segundos (al menos 6 veces por minuto); sin embargo, cuando los ojos se centran en un objeto, al leer un libro, al escribir un mensaje de wasap o al navegar por internet, esta parpadeo se reduce a 3 o 4 veces por minuto.

Esta es una de las razones por la que nuestros ojos se fatigan y muestran cierto nivel de sequedad; un mal que tiene un horizonte de epidemia a juzgar por el número de dispositivos electrónicos que se registran a diario en el mundo globalizado.

Además, en las etapas de la vida adulta, tras muchos años de estudio infatigable, fiestas hasta el amanecer, madrugones laborales muchas veces injustificados y eternas noches en vela cantando nanas, nuestros párpados suelen estar avejentados, cuando no mortecinos.

Y si el parpadeo aumenta o se reduce sin causa justificada podemos estar ante una señal de alarma de patología ocular; por lo que hay que acudir al oftalmólog@ lo antes posible, sin pestañear… no vaya a ser que perdamos el último tren hacia la vitalidad ocular.

Párpados y ojos antes y después de una cirugía de blefaroplastia.
Párpados y ojos reciben la ayuda de una blefaroplastia. Edición: Laura Martínez Tébar. Fotografías cedidas por Vissum

Un “quita y pon” para ver y sentir mejor

El igual que los cirujanos oculoplásticos reparan los párpados para mejorar su funcionamiento y, por ende, la protección total del globo ocular, también operan por motivos estéticos, objetivos nada desdeñables en una sociedad tan necesitada de rejuvenecimiento.

“Eliminamos el exceso de piel y grasa de los párpados inferior y superior de cada ojo, y levantamos el párpado superior para mejorar el campo de visión, evitando las molestias secundarias de tener un párpado muy, muy pesado. Mejoramos la salud y el aspecto del paciente y, de paso, su sensación de bienestar y calidad de vida”, observa la experta en blefaroplastia.

En la mayoría de los casos se busca la fortaleza de la función palpebral y por tanto la mejoría del campo visual, pero no se pueden separar ambos propósitos: “L@s oftalmólog@s debemos conseguir el buen funcionamiento de los párpados y mejorar, a la vez, el aspecto de la mirada”, destaca.

Los candidatos a este doble efecto, visual y estético, serán aquellos y aquellas que tienen exceso de piel en el párpado superior, alteración de la visión por exceso de piel en el párpado superior, aspecto de mirada cansada, piel sobrante o arrugas finas en los párpados inferiores y bolsas prominentes debajo de estos mismos párpados.

“La piel y la grasa del párpado superior se quita a través de una pequeña incisión en su pliegue, de tal forma que la cicatriz queda oculta bajo dicho pliegue. En ocasiones, la blefaroplastia superior se asocia a la corrección del párpado caído -ptosis palpebral- o a la corrección de la ceja caída por el mismo abordaje”, apunta.

Bolsa palpebral en el ojo izquierdo.
Bolsa palpebral en el ojo izquierdo

“En blefaroplastia inferior disponemos de dos técnicas: cuando queremos eliminar fundamentalmente grasa lo hacemos a través de una pequeña incisión en la parte interior de la piel que linda con la conjuntiva; cuando queremos eliminar exceso de piel y de grasa lo realizamos a través de una incisión en la piel exterior, a dos milímetros por debajo de las pestañas”, señala.

Las bolsas de grasa en los párpados inferiores se reducen o se recolocan, o ambas cosas a la vez. En pacientes que muestran bolsas de grasa muy grandes será la reducción el tratamiento más eficaz.

En el resto de pacientes podría estar indicada una recolocación de la grasa sobrante, usando la propia grasa del paciente, con el fin de aplanar los surcos que existen debajo de las bolsas.

“Los especialistas oftalmológicos evaluamos cada caso para determinar la mejor opción, siempre en función de la recuperación funcional y estética de los párpados, de los ojos, de la mirada y de la belleza facial”, subraya la doctora Amesty.

La cirugía de blefaroplastia se lleva a cabo con anestesia local, pero en muchos casos se usa también sedación intravenosa para un mayor confort del paciente.

Tras la intervención, los puntos para cerrar las heridas se retiran una semana después de la operación. Es normal que el paciente pueda lucir, por añadidura, un leve hematoma o inflamación del postoperatorio, algo que irá remitiendo a lo largo de las dos primeras semanas.

“El objetivo de la blefaroplastia es devolver a las personas unos párpados con un aspecto más juvenil, manteniendo los rasgos físicos del paciente, resaltando el aspecto natural, evitando cicatrices visibles y protegiendo su salud ocular”, asegura la oftalmóloga.

De hecho, las técnicas vanguardistas son menos invasivas y más conservadoras, buscando una mayor preservación de tejido en el párpado. Para la doctora Alejandra Amesty Morello, cirujana oculoplástica, “la clave del éxito está y estará garantizada cuando el paciente se ponga en las mejores manos“.

Sin duda, después de una blefaroplastia podremos parpadear a voluntad, sin barreras, mostrando uno de nuestros rasgos más humanos, la expresividad facial y una mirada  bonita, íntimamente relacionada con la comunicación interactiva entre las personas.

La doctora Alejandra Amesty.
La doctora Alejandra Amesty. EFE/F.J. Sánchez

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