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Con alta miopía, más desprendimiento de retina

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La doctora Marta Figueroa, directora médico de Clínicas Vissum, además de presidenta de la Fundación Retina+, nos alerta de la cada vez más alta prevalencia de la miopía magna entre la población debido a los hábitos relacionados con las tecnologías de la comunicación, hecho que aumenta, a su vez, el riesgo de casos que derivan en desprendimiento de retina.

La retina es la capa de tejido sensible a la luz que se localiza en la parte posterior interna del globo ocular. Las imágenes que atraviesan el ojo, desde la córnea pasando por el cristalino y el humor vítreo, se enfocan en la mácula, el punto de la retina que ofrece los detalles más hermosos a nuestro cerebro.

“El principal riesgo de los pacientes con miopía simple o miopía magna son los desprendimientos de retina. Esto se debe a que el ojo miope tiene una longitud mayor y una retina más adelgazada. Si se forman agujeros o desgarros en esta capa, y se introduce el líquido intraocular, incluso sangre, se ocasionan desprendimientos”, explica.

Y la miopía aumenta en el mundo globalizado, sin remedio, con el paso de los años, en especial los casos más graves, de más de ocho dioptrías… su incidencia en Estados Unidos, por ejemplo, se ha incrementado en un 700 por ciento.

En este país el número de miopes casi se ha duplicado desde los años 70 (del 25% al 41,6% actual) y en Europa más del 47% de los jóvenes (entre 25 y 29 años) tienen miopía; de ellos, el 11% tienen miopía alta (más de seis dioptrías).

En España, casi el 25% de la población es miope (11,5 millones de personas) y entre los jóvenes de 21 a 30 años este porcentaje asciende casi al doble, con un 47,6%, una cifra similar a la media europea.

Las causas de la alta miopía hay que buscarlas en la genética, pero también en el uso excesivo de la visión cercana.

Todo tipo de pantallas, como teléfonos móviles, videojuegos, tabletas, televisores y ordenadores; poco o escaso tiempo al aire libre (la falta de luz solar inhibe la dopamina); y los estilos de vida que favorecen la miopía, como el número de horas de estudio con luz artificial.

Doctora Marta Figueroa.
Doctora Marta Figueroa. EFE/David Talles

De la miopía al desprendimiento de retina

Los síntomas que deben alarmar y que obligan a consultar a un retinólogo, son la aparición de moscas volantes, técnicamente llamado miodesopsias, que son esas pequeñas manchas oscuras que se desplazan en la dirección en la que miramos; y la aparición de destellos de luz observados con los ojos abiertos y que son más evidentes en la oscuridad, técnicamente llamados fotopsias.

Si aparecen algunos de estos síntomas es posible que haya algún agujero o desgarro en la retina, que si se trata pronto con láser se suele evitar el riesgo de una progresión hacia un desprendimiento de retina.

“Cuando ya se observa esta patología retiniana el tratamiento es quirúrgico; hay que operar para volver a colocar la retina en su sitio y fijarla con láser. Es una microcirugía de gran precisión que debe realizarse lo antes posible para conseguir los mejores resultados”, señala la doctora Figueroa.

Zona retiniana del globo ocular con miopía magna.
Zona retiniana del globo ocular con miopía magna. Fotografía cedida por Vissum

“En el postoperatorio de una cirugía de desprendimiento de retina el paciente debe mantener una posición estricta de recuperación que suele ser boca abajo o hacia un lado; algo realmente engorroso. Con todo, los resultados de la cirugía de desprendimiento de retina son muy, muy buenos”, aclara.

Los pacientes con miopía magna, además del desprendimiento de retina, pueden sufrir otras complicaciones que afectan sobre todo a la mácula.

“Hay distintas enfermedades que pueden afectar la mácula, pero los síntomas de todas ellas suelen ser los mismos: pérdida de agudeza visual, distorsión de las imágenes o manchas en el centro del campo visual. Entre estas patologías destacan las membranas subretinianas, las membranas epirretinianas, la maculopatía traccional miópica y los agujeros maculares”, relaciona.

La membranas subretinianas crecen por debajo de la retina. Están formadas por vasos anormales que permiten que se acumule líquido y a veces sangre debajo de la retina.

“Es una enfermedad frecuente para la que disponemos de un tratamiento sencillo y eficaz, la inyección intraocular de antiangiogénicos; unos medicamentos que facilitan el cierre de estos vasos anormales. Las inyecciones se administran directamente en el ojo de forma ambulatoria y no suelen ser molestas”, expone.

Las membranas epirretinianas se forman cuando crece un tejido fibroso sobre la mácula y después se contrae, arrugando la retina. Su tratamiento es quirúrgico.

“Consiste en hacer unas incisiones muy pequeñas, de tamaño inferior a medio milímetro y eliminar este tejido con unas pinzas” define la especialista en retina.

La maculopatía traccional miópica se forma porque la retina de los altos miopes es rígida y no puede adaptarse a la forma posterior del ojo, que suele ser muy alargada en los pacientes con alta miopía. Esto hace que se forme un quiste macular. Su tratamiento es quirúrgico.

Estas pinzas para retirar una capa de retina miden menos de medio milímetro.
Estas pinzas para retirar una capa de retina miden menos de medio milímetro. Fotografía cedida por Vissum

“La técnica se llama vitrectomía y lo que se hace es reducir la rigidez de la retina pelando una capa que se llama membrana limitante interna con una micropinza. Como esta membrana es transparente se tiñe previamente con un colorante biológico azul”, describe.

La cuarta lesión que podemos encontrar en los altos miopes son los agujeros maculares; es un agujero en el centro de la retina, en el centro de la mácula. Se resuelven también con cirugía, y al igual que en el desprendimiento de retina, el paciente suele necesitar mantener una posición incómoda después de la cirugía.

“Como resumen de todo lo que he comentado, los altos miopes pueden presentar numerosas lesiones de la retina, pero los tratamientos con las inyecciones o la cirugía que realizamos en Clínicas Vissum permiten conseguir importantes mejorías de la visión en los pacientes”, subraya.

En cualquiera de los casos, para la doctora Marta Figueroa es fundamental el diagnóstico precoz.

“Conseguir unos buenos resultados en el tratamiento es sinónimo de acudir al oftalmólogo en cuanto comiencen los síntomas. Es más, la clave del éxito la podemos situar en las revisiones periódicas”, concluye.

La miopía se ha convertido en la patología más frecuente al afectar al 40% de las personas con problemas de visión, especialmente entre los niños, al no estimular correctamente la visión lejana.

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