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Afilar el rostro eliminando las bolas de bichat

No, “bichat” no es una nueva clase de ejercicio ni nada por el estilo. En realidad, es el apellido del anatomista francés que describió las bolsas de grasa que se encuentran en las mejillas y que hoy se pueden extraer para conseguir el efecto de un rostro más afilado y con los pómulos más marcados

Afilar el rostro eliminando las bolas de bichat
EFE/IAN LANGSDON

El anatomista y biólogo francés Xavier Bichat murió sin saber que su descripción de los acúmulos grasos que se encuentran en las mejillas sería el inicio para lo que ahora se conoce en su honor como bichectomía, cirugía plástica en la que se extraen estas bolsas de grasa que llevan su nombre con la finalidad de dar un aspecto más delgado al rostro.

“Las bolas de bichat las tenemos todos en la cara pero, dependiendo de su tamaño, nos hacen la forma más redonda o más alargadita”, explica Manuel Tafalla, cirujano estético de la clínica Menorca.

La intervención se recomienda después de los 16 años, pues es la edad aproximada en la que deja de crecer el rostro y hasta los 40, pues el rostro comienza a adelgazar conforme envejecemos.

Sencilla y para siempre

A diferencia de otras cirugías estéticas, la bichectomía dura toda la vida pues, una vez retiradas las bolsas de grasa, no hay forma de que vuelvan.

“Son bolsas que no tienen tendencia a engordar pues están aisladas de la grasa normal. Están muy bien localizadas por lo cual, una vez que se quitan ya no vuelven a salir”, detalla el experto.

La operación consiste en realizar dos incisiones internas, una en cada mejilla, justo en el espacio que hay entre las muelas inferiores y las superiores, por lo que tampoco habrá que preocuparse por las marcas que puedan quedar.

“Se hace con anestesia local y sedación. Los cortes van por dentro de la boca y son de aproximadamente tres centímetros. Por ahí se extraen las bolsas de grasa. No se extrae todo, se quita en función de qué tanto queremos afilar la cara”, detalla el médico Manuel Tafalla.

Y se fueron los mofletes

Luego de aproximadamente una hora de cirugía viene el momento de la recuperación, que no es complicada y el paciente puede volver casi enseguida a sus actividades normales.

“El periodo de recuperación es corto porque los puntos se caen solos. Hay un poco de inflamación entre los primeros cuatro o cinco días, pero se va rápidamente”, señala el especialista.

Eso sí, hay que mantener una dieta semi blanda durante la primera semana y media después de la intervención para evitar infecciones en las heridas o lastimarse por error.

Cuando la inflamación desaparezca por completo, el paciente notará un rostro mucho más afilado con los pómulos y el mentón más marcados que antes.

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