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Afectados por síndrome de Asperger reivindican su integración sociolaboral

Tienen dificultades al comunicarse, no comprenden los cambios de rutina, necesitan horarios muy organizados y utilizan palabras excesivamente formales: son afectados por el síndrome de Asperger, un colectivo que reclama una integración sociolaboral plena cuando hoy se celebra su día internacional

Afectados por síndrome de Asperger reivindican su integración sociolaboral
EFE/Jaume Sellart

‘Soy diferente, pero igual que tú’, es el lema con el que el colectivo Asperger de la Comunidad de Madrid celebra el Día Internacional del Síndrome de Asperger. En esta comunidad autónoma en 2013, se trataron 3.242 casos de niños con esta enfermedad que padecen tres de cada mil personas.

De mirada rígida y gestos limitados, las personas que padecen este trastorno del espectro del autismo -más frecuente en los varones- pueden llevar una vida normal, aunque la presidenta de la Asociación de Asperger de Madrid, Paloma Martínez, reconoce que necesitan cierta ayuda.

Muchas veces tienen una inteligencia superior a la media, pero por ejemplo interpretan ironías de forma literal y su principal necesidad es superar la barrera de la comunicación, explica Martínez.

Solo el 10 % de los diagnosticados son autónomos, es decir, tienen una vida independiente y con trabajo, una cifra que se incrementaría, a juicio de la presidenta de Asperger Madrid, si las personas se acostumbrasen a ver personas diferentes tanto en el entorno educativo como en el laboral.

Fundamentalmente, son los profesores los que detectan cierta anormalidad en los niños con Asperger, cuando estos evitan relacionarse con los compañeros en el recreo o cuando tienen rabietas descontroladas sin causa aparente.

En ocasiones, se les considera maleducados, cuando lo que ocurre es que no entienden las instrucciones verbales.

Su comportamiento es muy característico y aparentemente infantil, que les lleva a no ir al cine con amigos porque no quieren ver la misma película que ellos, por ejemplo, cuenta la presidenta de la asociación.

Para tratar el síndrome de Asperger, los padres deben organizar muy bien las tareas, sobre todo en el horario de tarde, cuando no hay colegio.

Según Martínez, cuyo hijo tiene asperger, el orden de las labores debe intercalar tareas que les gusten con otras que no, y terminar con un “premio”.

“Los padres tenemos que tener muy claro que, si queremos que hagan las tareas, tenemos que enseñarles con claves visuales, porque las instrucciones verbales a veces las malinterpretan”, reconoce la presidenta de la asociación.

Necesitan un mundo muy predecible y que todo cambio esté avisado de antemano, porque, si no, no entenderán el porqué de cambiar un camino al colegio, por ejemplo.

Por tanto, el psicólogo Luis Miguel Aguilar apunta tres núcleos para trabajar con enfermos de asperger: las relaciones sociales, la comunicación y la inflexibilidad mental.

El asperger cada vez tiene más difusión, señala el psicólogo, como en las series ‘Frágiles’ o ‘The Big Bang Theory’, con el físico Sheldon Cooper, en las que se abordan las dificultades de las personas con asperger en clave fantástica o humorística, “aunque la realidad es más dura”, considera Aguilar.

A diferencia del autismo, los que padecen este síndrome no tienen retraso mental ni en el lenguaje, destaca el psicólogo, pues el habla puede llegar a ser “hiperformal”, mientras que en el autismo más clásico el habla es “monótona y robótica”.

Desde la asociación Asperger Madrid, su presidenta reivindica un empleo para los enfermos, además de la oportunidad de una formación acorde a su alto nivel intelectual.

“La experiencia de hoy la considero muy positiva y muy enriquecedora”, afirma Antonio Fernández Tejero, un joven con síndrome de Asperger al que le apasiona la literatura policiaca, como la de Agatha Christie, y que aborrece lo que se pone de moda.

Reivindica su integración en la sociedad, ya que las personas con asperger son, en sus palabras, “bastante normales”.

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