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Accidentes domésticos, alerta y reacción ante quemaduras y caídas

Cuando llegamos a casa nos sentimos seguros. Nos parece un refugio y en realidad lo es. Sin embargo, esa sensación no implica olvidar que un hogar adaptado a las necesidades de cada persona puede evitar quemaduras, caídas o intoxicaciones. Tres culpables de accidentes domésticos que suponen la cuarta causa de muerte en la Unión Europea

Accidentes domésticos, alerta y reacción ante quemaduras y caídas
El fogón de una cocina en Londres, Reino Unido.EFE/Andy y Raiin

Ser los responsables del 5% de las defunciones es el dato que sitúa a los accidentes domésticos en esta posición, tan sólo detrás del cáncer, de patologías del corazón y de enfermedades cardiovasculares.

El informe sobre Detección de Accidentes Domésticos y de Ocio (DADO), publicado en 2013 por el Instituto Nacional de Consumo (INC), nos traduce estas cifras en España, donde 1,7 millones de personas sufrieron un percance en su casa o en actividades de recreo.

Cifras que se podrían reducir con hogares personalizados y con educación, apunta Salvador Sitjar, médico especialista en Medicina Familiar y Comunitaria del Centro de Atención Primaria CAP Les Corts de Barcelona (CAPSE), y autor del capítulo “La salud en el hogar: accidentes domésticos”, del Libro de la Salud del Hospital Clínic de Barcelona y la Fundación BBVA.

“Es importante realizar una educación básica, que debe partir de los padres y que se debe completar a nivel escolar”, explica.

Estas claves adquieren mayor importancia para personas entre 25 y 45 años, quienes configuran el principal grupo de riesgo. Dentro de estos parámetros son las mujeres, con un 58,7% frente al 41,3% de los hombres, las que padecen con mayor frecuencia las causas de este tipo de accidentes: caídas, golpes, cortes y aplastamientos.

Cómo prevenir y qué hacer

Lo primero a tener en cuenta es el reloj. Entre las 09.00 y las 12.00 horas, por la mañana, y entre las 17.00 y las 20.00 horas, por la tarde, se concentran 1 de cada 3 accidentes.

En un 87,5% los incidentes necesitaron de algún tipo de tratamiento con una duración media de 18 días, señala el informe.

Un periodo en que nos acordamos del cuchillo que nos cortó, los juguetes con los que se tropiezan los niños o el suelo, que en la personas mayores de 65 años es la principal causa de los percances:

Fotografía de un hogar para niños afectado por una explosión en Quito (Ecuador). Efesalud.com
Fotografía de un hogar para niños afectado por una explosión en Quito (Ecuador). EFE/José Jácome

Quemaduras. Las prisas hacen que se nos olviden consejos tan evidentes como manipular objetos calientes con guantes o mantener estos fuera del alcance de los niños. Por ello, es necesario recordar que el cuidado y el sentido común son las mejores medidas de prevención.

La intensidad del dolor, quizás un objeto en llamas, el caos dificulta abordar estas situaciones con tranquilidad. Sin embargo, en el momento que se consiga mantener la calma, lo aconsejable es enfriar la quemadura, cubrirla con apósitos estériles y, en caso de heridas de importancia, no es conveniente quitar la ropa a la víctima.

Caídas. Acabar en el suelo por una caída es entrar dentro del 51% de los siniestros que se producen en el ámbito doméstico. Para no formar parte de este porcentaje se aconseja mantener los suelos limpios, tener cuidado con las alfombras o hacer caso a esa voz que nos dice “no te subas a la silla”.

Cuando el dolor avisa de que prevenir ya no tiene sentido, lo primero es no levantar al accidentado. Después, asegurarse si la caída ha supuesto fracturas, luxaciones o pérdida de conciencia, en cuyo caso, es necesario ladear la cabeza para evitar que se pueda asfixiar.

“Es necesario adaptar los domicilios a personas con problemas físicos y mentales, que tienen más riesgo de caídas”, destaca el doctor Sitjar.

Bomberos tratan de sofocar el incendio en un piso de Salamanca. Efesalud.com
Bomberos tratan de sofocar el incendio en un piso de Salamanca. EFE/ J. M García

Asfixia. El monóxido de carbono (CO) de estufas de gas y calentadores se encuentra detrás de entre 5.000 y 10.000 intoxicaciones cada año, según la Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica (SEPAR). Ello junto a la obstrucción de las vías respiratorias por objetos, ropa o bolsas de plástico, son los orígenes más comunes de una situación de asfixia.

Cuando se produce este último caso se debe recurrir a la maniobra de Heimlich, es decir, situar los brazos debajo de las axilas de la victima y presionar en la boca del estómago, hacia nosotros y hacia arriba. Sin embargo, cuando la falta de aire se relaciona con una intoxicación, la respuesta consiste en colocar a la victima en un lugar con aire fresco y pedir ayuda médica.

Golpes, cortes y aplastamientos. Esta triada provoca en el hogar cerca del 31% de todas las heridas. Amueblar el hogar con armarios de cantos redondeados en el primer caso; guardar los objetos cortantes en el segundo, y fijar los elementos de decoración en el tercero, son algunas medidas para prevenir este tipo de accidentes.

Ya sea por el choque con un armario o por el golpe con un cuadro mal sujeto, las dos acciones que se deben realizar después de un traumatismo son inmovilizar y aplicar frío. En el caso de un corte superficial, las medidas son diferentes: limpiar la zona afectada con suero fisiológico, después con antiséptico y dejar curar al aire libre.

“Los niños exigen medidas puntuales, pero los adultos debemos realizar cambios definitivos como adaptar lavabos, barandillas o evitar las alfombras”, afirma Salvador Sitjar.

Una niña juega en su casa con distintos productos de limpieza, con peligro de intoxicación. Efesalud.com
Una niña juega en su casa con distintos productos de limpieza, con peligro de intoxicación. EFE/Paco Torrente

Intoxicaciones. Mejorar la seguridad en este ámbito empieza por tener claro qué es cada producto y dónde está colocado. Para ello es conveniente etiquetar artículos como envases de pinturas o detergentes, mantenerlos separados de los alimentos y, a ser posible, bajo llave. Estas precauciones aumentan cuando hay niños en casa que, si han burlado todas las medidas y se han intoxicado, es aconsejable:

  • No provocar el vomito, excepto en accidentes relacionados con medicamentos.
  • Tras la ingesta, beber entre 1 y 2 vasos de agua para diluir el tóxico.
  • Identificar la causa para ponerlo en conocimiento del médico.

Lesiones por electricidad. El agua y las reparaciones domésticas son los dos elementos más relacionados con este tipo de accidentes. Tener cuidado con los aparatos eléctricos y cortar la corriente cuando se manipula un enchufe son las principales medidas para no sufrir una electrocución. Sin embargo, si llega a ocurrir, lo importante es no tocar a la víctima directamente sino por medio de un utensilio o después de cortar la corriente eléctrica.

Poco a poco, en nuestras vidas y casas la llegada de la tecnología puede ayudarnos a prevenir los accidentes domésticos, sin embargo, el doctor Sitjar también advierte que es una arma de doble filo: “puede prevenir pero también hacernos bajar la atención”, concluye.

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